martes 24 de enero de 2012

Sociedad condenada

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada."

Ayn Rand (1950)

El resultado de pongamos un caso

Ya están disponibles los resultados de la encuesta de "pongamos un caso" sobre el hospital azul, el verde y el rojo. Para favorecer su lectura en el futuro lo he puesto al final del post original.

domingo 15 de enero de 2012

La ortogonalidad de la cancamusa 2.0 y su significado

Inspirado por algo que leí en una de esas tantas conversaciones de la "twitesfera sanitaria":

Nuestro tiempo es aquél de la crisis del Estado moderno. El desarrollo de una neo-identidad en el contexto del 2.0 exige la conducción de un desarrollismo managerialista en el contexto de la sociedad de la información. Bajo estas coordenadas, nuestra realidad social-deliberativa no sería ya de una identidad ciudadana, sino la de una e-ciudadanía.

En este contexto resulta crucial la puesta en marcha de un genuino empoderamiento de la sociedad civil como estrategia para el desarrollo de un espacio virtual verdaderamente autorrealizante. Tras la crisis de la reliquia del Estado Nación, la interconectividad social plantea una concepción relacional de las redes como sustituto conceptual de la antigua realidad comunicativa.

Es pertinente ver estos desarrollos como la consecuencia directa, si bien no inevitable del proceso de globalización. No inevitable ya que la globalización, entendida como proceso pasiva no sería más que un vacío conceptual. Se trata de globalización, o incluso más, mundialización, enteeendddido como proyecto, como iniciativa que busca trascender los límites impuestos por las barreras a la emancipación de la superestructura legal. En este sentido, la abolición de los constructos legales opresivos resulta el primer paso ineludible de la empresa emancipadora que ha venido a llamarse tecnoliberación.

Fenómenos como el social confirming, el código abierto, el P2P, cuestionan en sus mismas raíces la viabilidad del marco conceptual antiguo y ponen de manifiesto la necesidad de reinventar la conectividad, no ya entendida como problemática, que es algo trivial, sino como estructura deliberativa. El espacio de lo posible queda entonces fragmentado por la recombinación de las partículas elementales del nuevo ciberespacio.

Observamos la aparición de nuevos actores, nuevas realidades y nuevos instrumentos. Pero sería un error pensar que estas realidades actores e instrumentos pueden aprehenderse con los conceptos antiguos del viejo vocabulario 1.0; tal afirmación solo podría llamarse ingenua en el mejor de los casos y claramente reaccionario en el peor. Al contrario, nuestra concepción cultural se ve renovada por la aparición de e-ciudadanos, e-consumidores y ciberactivistas, todos ellos unidos en el espacio supremo transcancamusiano. Es esta idea la que nos lleva a la eterna problematicidad del debate sobre la neutralidad de la red, verdadera piedra angular de la nueva civitas virtual.

Es en este espacio inmaculado dónde la singularidad está llamada a tomar parte, trascendiendo los límites de nuestras categorías, haciendo saltar nuestro marco cultural. No hablamos simplemente de una revolución tecnológica, ni de una burda mejora en el consumo; hablamos de una verdadera transformación en el texto cultural conectivo dónde incluso los conceptos de corporate governance, advocacy y management pasarán a ser reliquias caducas.

Las fuerzas que guían el proceso son fuertes, pero sus enemigos son poderosos. En este sentido, cada idea, cada concepto de la nueva tiene una antítesis acentuada por una reacción. Los enemigos del progreso, de la neo-transformación deliberativa de los espacios, ideas y concepciones políticas, se oponen a la nueva realidad interactiva. Ellos desean una vuelta al mundo guiado por el liderazgo y la jerarquía y pretenden destruir la emancipación por la tecnología que promete nuestro mundo. Es en este sentido que el empoderamiento del que hablábamos resulta esencial: la cancamusa final será empoderada, o no será.

Nota: el texto no es mío, el original apareció publicado en www.lorem-ipsum.es que ya no disponible online.

domingo 8 de enero de 2012

Respondiendo al modelo de enfermos crónicos de Bengoa

El consejero de Sanidad del Pais Vasco nos ofrece sus soluciones en su propio blog. De nuevo, observamos como se definen determinados problemas para a continuación ofrecer la solución pre-seleccionada. Aquí va mi respuesta:

Bengoa,

Algunas ideas interesantes pero un modelo teórico demasiado "teórico" (lo que lo aleja de la realidad) en mi opinión.

En primer lugar persiste el error conceptual de asimilar "enfermedad crónica" con envejecimiento. Un "joven" de 35 años con rinoconjuntivitis alérgica tiene una enfermedad crónica. Una chica de 36 años con migraña tiene una enfermedad crónica. Una joven de 25 años en tratamiento anticonceptivo tiene un tratamiento médico crónico (aunque no una enfermedad). Un señor de 50 años con temblor esencial tiene una enfermedad crónica. Y sí, la señora de 70 años con artrosis también, y el señor de 80 con cáncer de próstata en tratamiento conservador.

Todos ellos casos que conozco de primera mano y que efectivamente requieren un abordaje que el sistema actual ambulatorizado y hospitalocéntrico no ofrece.

Pero asimilar envejecimiento a cronicidad es un error, porque lo que se asocia específicamente al envejecimiento es la PLURIPATOLOGIA (por aquello de que la probabilidad de tener enfermedades aumenta en general con la edad). Y sí, la pluripatología que se acumula con la edad tiende a ser la crónica (por aquello de la ventana temporal). Pero el problema no es la cronicidad, sino la pluripatología.

Por supuesto para el abordaje (que fea palabra lo de la "gestión de enfermedades") de la pluripatología no sirven los modelos verticales, con unidades centradas en patologías concretas (Unidad de EPOC, Unidad de Artrosis, Unidad de...).

Pero, la inercia de la organización profesional médica (con sus especialidades médicas organizadas en torno a enfermedades) y la inercia de la lógica de segmentación de mercados de la industria biosanitaria (organizada en torno a moléculas-enfermedades y no enfermos o poblaciones) es demasiado poderosa para permitir el cambio.

Se suele decir en ciencias naturales (biología, medicina, etc) que lo más difícil no es encontrar la respuesta correcta sino plantear la pregunta correcta. En ciencias sociales se dice que el marco teórico (el constructo) condiciona los resultados (cosmogonía médica o "paradigma Osleriano" que está más de moda).

El modelo que nos presentas generará los resultados esperados. Tú planteas el paradigma de antemano, esa es la trampa (la tercera dimensión del poder de Lukes). Entre otras cosas presentas tres patas: medicina, eficiencia, salud poblacional.

Al colocar la eficiencia fuera de la medicina y la salud poblacional, el resultado esperado es la creación de una estructura dedicada a la eficiencia (¿NICE Euskadi?). Tu modelo está dando la respuesta de antemano.

Al separar la "medicina" (¿entiendo que asistencia clínica?) de la salud poblacional (¿entiendo que abordaje comunitario-salud pública?), el resultado esperado es una organización de la asistencia clínica organizada en torno a diagnósticos de individuos (modelo clínico biológico)... Tu modelo está dando la respuesta de antemano.

Pero la eficiencia no tiene por qué estar separada del acto clínico ni del abordaje poblacional. De hecho no puede estarlo, porque no tener en cuenta la eficiencia en una decisión clínica, es una decisión sobre eficiencia también (la ausencia de decisión es una decisión).

Tu modelo por ejemplo persiste en la división entre servicios asistenciales médicos y servicios asistenciales sociales. Desde el punto de vista de las necesidades no tiene sentido esa separación.

Además tampoco diferencias entre eficiencia técnica, económica y asignativa, lo cual esconde una trampa (de nuevo) porque puedes tener el sistema sanitario con mayor eficiencia económica posible consumiendo recursos que a lo mejor sería mejor dedicar a construir polideportivos, a educación o a mejorar la prestación por desempleo. Por supuesto siendo consejero de sanidad esa trampa te conviene (aunque fuese de manera inconsciente).

sábado 7 de enero de 2012

Pongamos por caso

Hagamos una prueba hipotética...

Imagine el lector que necesita ser ingresado en un hospital para ser operado de una enfermedad mortal pero que tiene tratamiento quirúrgico.

Imagine que se le ofrecen tres hospitales distintos: el hospital azul, el hospital rojo y el hospital verde. Los tres son gratuitos.

En cada hospital hay dos servicios de cirugía. Los pacientes son asignados de manera aleatoria a uno de los dos servicios, siendo imposible saber a priori en qué servicio de cirugía va a ser operado. Además no es posible solicitar el cambio de servicio porque la cirugía es urgente y no hay tiempo para solicitudes.



El hospital Azul es realmente puntero en su campo. De hecho la tasa de supervivencia media para la cirugía de la enfermedad que el lector padece es la más alta conocida: un 60%.

Esto por supuesto tiene un pequeño truco. Esos excelentes resultados se logran gracias a que el servicio de cirugía A tiene los mejores medios, los cirujanos más experimentados, la mejor tecnología. El servicio de cirugía A tiene una supervivencia única en el mundo: el 95%. Pero todo tiene un precio, y el servicio de cirugía B está ciertamente abandonado, de modo que los pacientes operados en este otro servicio tienen una supervivencia bastante peor, en concreto
solo el 25% de los pacientes sobrevive. En otras palabras, en el hospital Azul, si le operan en el servicio A la probabilidad de morir será de un 5% pero si le operan en el servicio B hay un 75% de posibilidades de que no salga vivo de allí.



El hospital Rojo tiene los peores resultados en promedio: la supervivencia es de un 45%. Eso sí, ambos servicios de cirugía están equipados de la misma forma y de hecho las posibilidades de supervivencia son de un 45% si es operado en el servicio A, y de un 45% si es operado en el servicio B. La probabilidad de morir es en ambos casos la misma, de un 55%.



El hospital Verde es un caso un tanto especial. Su supervivencia promedio es del 55%, lo que es ciertamente peor que el promedio del hospital Azul aunque mejor que el promedio del hospital Rojo. La dirección ha premiado al mejor equipo de cirujanos (el servicio A) con nuevas máquinas y más personal, pero siempre intentando no descuidar demasiado al servicio B, tratando de mantener unos mínimos de calidad. En el hospital Verde la supervivencia si eres operado por el servicio A es de un 65%, mientras que es de un 45% si eres operado en el servicio B.

¿En qué hospital preferiría el lector ser operado?

Planteemos otro caso hipotético.

Imaginemos que el fin del mundo ocurre en el 2012 y solo quedan en el mundo tres islas habitables (Amelandia, Barilandia y Carelandia). El lector tiene la posibilidad de emigrar a una de las tres listas. Cada isla tiene dos ciudades, la ciudad Norte y la ciudad Sur. Usted puede elegir la isla a la que acudirá pero no sabe en qué ciudad le darán la casa. Por desgracia una vez allí no puede cambiar de ciudad porque la escasez de suelo lo hace imposible en la práctica.



La esperanza de vida en Amelandia es de 80 años. Eso sí, si vives en la ciudad Norte tu esperanza de vida es de 105, mientras que si tienes la mala suerte de vivir en la ciudad Sur es de solo 55 años.

En la isla de Barilandia, la esperanza de vida es de 70 años, da igual si vives en la ciudad del Norte o en la ciudad del Sur.

En la isla de Carelandia la esperanza de vida es de 74 años. Los de la ciudad del Norte alcanzan los 76 años mientras que los de la ciudad del Sur llegan a los 72.

¿A qué isla se iría a vivir el lector?

Pongamos el último caso hipotético. Imaginemos que un día el lector se casa y esa misma noche se le aparece un genio en una lámpara y le concede un extraño deseo: podemos decidir cuantos años vivirá la pareja. Le da tres opciones: pueden vivir los dos hasta los 70, pueden vivir uno hasta los 74 y otro hasta los 72. O puede vivir uno hasta los 55 y otro hasta los 105. Eso sí, se elija lo que se elija no sabemos quien morirá primero (solo sabemos cuando).

¿Qué opción preferiría el lector?

....

Actualización: Resultados.

Durante un par de semanas estuvo disponible un formulario donde preguntaba a los lectores del blog por cada una de las opciones que tomarían para cada uno de los casos supuestos. Recogidas 109 respuestas creo que ya podemos mostrar los resultados.

Pero primero analicemos los supuestos.

En los tres casos se trata de un problema de elección entre tres alternativas que pueden resumirse en:

Opción A: donde los beneficios (utilidades) son elevadas en un grupo y muy bajas en el otro y donde el promedio de los dos grupos es el de mayor beneficio.
Opción B: donde las diferencias entre los beneficios (utilidades) de ambos grupos son menores que en la opción A a costa de tener un beneficio promedio menor que en la opción A pero mayor que en la opción C.
Opción C: donde no existen diferencias entre grupos, eso sí, con un beneficio promedio que es el menor de las tres opciones.

La opción A se define en términos de economía política como el utilitarismo. El utilitarismo dice que las políticas económicas deben buscar la maximización de los beneficios totales, independientemente de la equidad con la que estos beneficios se reparten. Iría en la línea de la corriente política del neoliberalismo económico.

La opción C se define en términos de economía política como igualitarismo. El igualitarismo dice que las políticas económicas deben buscar el reparto más equitativo posible de los beneficios. Iría en la línea del comunismo o el socialismo.

La opción B es la más reciente en la historia del pensamiento político y se define como liberalismo de Rawl en honor a su autor. John Rawl se planteó el problema del contrato social y de las dificultades para definir la justicia. Para Rawl, es difícil saber si alguien está definiendo algo como "justo" o "injusto" de manera correcta, desde el momento en que los puntos de partida de ese individuo respecto a otros está predeterminado.

Así, para alguien con estudios superiores, podría parecer justo que tener estudios universitarios fuese un requisito necesario para ser Presidente del Gobierno. Pero, seguramente le parece bien porque él tiene estudios superiores. ¿Y si no los tuviese?.

Para resolver este asunto Rawl apelaba a un concepto: el velo de la ignorancia. El velo de la ignorancia es un ejercicio político teórico en el que suponemos que a la hora de decidir repartir un pastel no supiésemos qué parte de la tarta nos iba a tocar. Es decir, que a la hora de elegir la forma de organizar la sociedad no supiésemos si ibamos a ser ricos o pobres, inteligentes o tontos, altos o bajos, hombres o mujeres, sanos o enfermos... en esas circunstancias probablemente buscaríamos el sistema más justo posible (de una manera objetiva). Para Rawl, la única conclusión razonable al aplicar el velo de la ignorancia es que el sistema social más justo es aquel en el que cualquier política se implanta siempre que beneficie de algún modo a los más desfavorecidos en el reparto. Es decir, no importa si los de arriba se benefician o no, sino como afecta esto a los de abajo.

Pues bien, el ejercicio propuesto nos sirve para clasificar a los lectores del blog en tres grupos: Utilitaristas, Rawlistas o Igualitaristas.

Además plantea tres escenarios crecientes en términos de interacción social. En el primero, la decisión parece afectar solo al individuo y además es una decisión puntual: ¿dónde me opero?. La segunda, incluye ciertos elementos sociales, la decisión es a largo plazo (esperanza de vida), implica relaciones con "los vecinos" que pueden ganar o perder dependiendo de lo que tu ganes o pierdas, etc, etc. La tercera es la más relacional de todas, implica que la persona que gana o pierde con respecto a tí es tu pareja, alguien muy cercano.

Desde un punto de vista meramente utilitarista la respuesta que maximiza la supervivencia en el caso de los hospitales es el hospital Azul. Esto es así porque no podemos decidir si nos tocará el quirófano "bueno" o "malo", pero sí sabemos que tenemos 50% de ir a uno o a otro. De modo que si escogemos el quirófano Azul tendremos más probabilidades en promedio de sobrevivir que en cualquiera de las otras dos opciones. Por supuesto pocos han reflexionado sobre un hecho inquietante: si te toca el quirófano bueno es porque a algún pobre desgraciado le ha tocado ser operado en la carnicería con supervivencia del 25%.

Pero veamos los resultados:

En el caso del hospital la mayoría de los lectores se han mostrado Rawlistas, aunque un porcentaje destacable ha elegido el hospital donde o vas al quirófano con supervivencias del 95% o al del 25%. Aquí, algunos utilitaristas han argumentado con fórmulas matemáticas, es decir de pura maximización de las utilidades. La mayoría sin embargo (los Rawlistas) argumentaban que aunque la opción del hospital Utilitarista era atractiva les daba miedo arriesgarse a terminar en el quirófano con supervivencias del 25%. Es decir, ante el velo de la ignorancia (desconocer si caerán en el grupo privilegiado o no) preferían asegurarse, sacrificando cierto beneficio promedio. ¿Está el Rawlista en este caso aplicando un razonamiento erróneo?... probablemente sí, en terminos de maximización de las probabilidades de supervivencia como ya hemos visto.

Resulta interesante observar como en algunos comentarios, personas Rawlistas reconocían implícitamente que si no tuvieran el velo de la ignorancia delante (es decir si supiesen que iban a estar en el grupo privilegiado) escogerían el hospital Utilitarista (azul). Por ejemplo un lector dijo: "supongo que si necesitara una segunda operación programada por reingreso escogería el hospital Azul porque al ser un caso complicado imagino que me operaría el equipo de cirugía mejor, el del 95%).


En el caso de la Isla las cosas cambian un poco. Los utilitaristas son menos, es decir hay algunos utilitaristas para la elección del hospital, que en este caso prefieren no vivir en una isla con tanta disparidad de esperanzas de vida. Los inconvenientes que señalan son "creo que habría muchos disturbios sociales en la isla de personas intentando pasar de la zona mala a la zona buena" u otras como "105 años son muchos, pero 55 demasiado pocos". Pero persisten personas que reconocen que sin velo de la ignorancia se irían por la opción utilitarista como alguien que ha dicho: "me iría a la isla de los 105 y 55 años porque si me toca la zona de los 55 años tendré tiempo para escaparme a la zona de los 105". Es decir, tenían la confianza de que podrían formar parte del grupo privilegiado. Los igualitaristas crecen ligeramente en este caso.
El ejemplo de la pareja es especialmente interesante pues el número de igualitaristas crece de manera espectacular a la par que los utilitaristas prácticamente desaparecen y los Rawlistas descienden ligeramente. Es como si en lo que a seres cercanos y queridos se tratase pensáramos como un bolchevique. ¿Curioso verdad?. Las razones de los igualitaristas son las esperadas: "no podría soportar la idea de morir más tarde que mi pareja". El pensamiento Rawlista está muy bien representado en el comentario más común de los lectores: "no me importa que uno de los dos muera dos años antes que el otro si los dos ganamos 2 años de vida" (es decir, elegir lo que beneficia al menos agraciado sacrificando para ello la igualdad completa).

Interesante es también la explicación de los utilitaristas (que eligieron la opción de vivir uno 105 años a costa de que el otro miembro de la pareja viva solo 55). Ninguno de los utilitaristas utilizó el argumento de "la edad promedio es la mayor", quizá porque intuitivamente se comprende que en este caso (como en todos los casos de política económica y social) decir que en promedio tú y yo nos comemos dos pollos no es relevante, si yo me como 4 y tú ninguno.

Todos los utilitaristas hablaron para justificar su criterio en tercera persona, planteando casos hipotéticos y separándose emocionalmente del problema, con expresiones del tipo: "supongo que dependería de lo que se quisieran los dos miembros de la pareja". Mi interpretación es que se veían forzados a dar una respuesta puramente utilitarista (si la respuesta "correcta" en el hospital era el utilitarismo, también lo era en el caso de la pareja). Ello solo es posible probablmente si aplicas distancia emocional. Solo se puede ser utilitarista si eliminas la relación de pareja en este caso.

Para finalizar presento una bonita gráfica donde vemos como cambian las ideologías en relación a las políticas económico-sociales al crecer el componente de relaciones humanas (de mayor individualismo a relaciones más cercanas entre el grupo privilegiado y el perjudicado):
Esta gráfica me lleva a una reflexión. Si elimináramos el velo de la ignorancia del planteamiento del problema, por ejemplo si fuesemos de la clase privilegiada y tuviésemos la convicción (equivocada o no) de que vamos a seguir perteneciendo a la clase privilegiada es muy probable que escogiésemos las opciones utilitaristas. La estrategia por tanto de las élites para convencer a los desfavorecidos de que defiendan posturas utilitaristas (neoliberales) debería basarse en dos aspectos:
- hacer que los desfavorecidos crean que ellos pueden formar parte de los privilegiados en el futuro . No es tan importante que esto sea cierto, sino que los desfavorecidos lo crean y es curioso porque en el discurso ideológico imperante solo se cuentan historias de gente que pasa de ser "pobre" a ser "rica" (ascenso en la pirámide socioeconómica), pero muy poco sobre la posibilidad de que un rico (o alguien de clase media) pase a ser pobre.
- hacer que la gente se desplace en el eje de abscisas hacia la izquierda, es decir que se vuelva lo más individualista posible. Esta estrategia es también bastante aparente en mi opinión en los últimos tiempos.

viernes 6 de enero de 2012

lunes 26 de diciembre de 2011