sábado, 6 de junio de 2009

Villaverde

Pobreza sin los pobres
por supuesto
ya que los pobres
nunca huelen bien.

Mario Benedetti.


Al acabar la formación de cuatro años como especialista en medicina familiar (¿y comunitaria?) existen hoy por hoy dos opciones laborales inmediatas:

1) trabajar como médico en la puerta de urgencias de un hospital
2) trabajar haciendo suplencias en centros de salud de atención primaria

Ambos trabajos son la cara y la cruz del trabajo de un médico clínico. Sorprende que unos médicos supuestamente formados para trabajar en atención primaria terminen trabajando en el extremo opuesto de la asistencia sanitaria, pero de eso hablaremos otro día.

Hablemos por tanto de las suplencias.

Como el fin de la residencia coincide con el inicio del periodo vacacional los médicos de familia jóvenes solemos estar muy demandados nada más salir. Eso sí, hoy en una consulta o centro y el mes que viene en otra.

Yo este verano ya lo tengo a tope de trabajo. El mes de junio en un centro de salud de Villaverde Alto, en agosto en ese centro de salud pero en otra consulta. Y en septiembre una semana en un centro de salud en Alcalá de Henares. La distancia entre ambos centros de salud es de 41,5 kilómetros, es decir más o menos el de la maratón. Lo cual me convierte en una especie de médico de familia beduino.

Llevo ya una semana en la consulta de Villaverde, tiempo suficiente para darme cuenta de la diferencia entre los pacientes de mi antiguo centro de salud (en el barrio de Chamberí) y en mi nuevo centro de salud (en Villaverde Alto).

Las diferencias en salud (y en enfermedad) entre ambos grupos de pacientes son esperables. No hace falta tomarles la tensión a todos los pacientes, ni siquiera hacerles test genéticos que nos permitan calcular el riesgo de tener un millón de enfermedades. No hace falta hacer encuestas para saber cuantos toman Danacol y cuantos yogures de oferta en cada una de las poblaciones. La respuesta no está en el Instituto Nacional de Estadística.

La respuesta está en idealista.com donde podemos ver a un golpe de ratón que el precio del metro cuadrado en Villaverde es de 2780 euros y en Chamberí de 5149 euros.

Como ya demostró Marmot hace tiempo la salud depende principalmente del nivel socieconómico. Y como bien explica, no se trata de "pobreza extrema", sino simplemente de estar en paro o tener un trabajo inestable, vivir en un barrio sin buen transporte público y además no tener coche, o simplemente ganar menos dinero que la media lo que te excluye de participar en la sociedad en la que vives.

Así son las cosas. Mientras tanto los ricos apadrinamos a niños del tercer mundo para sentirnos bien, pero no queremos pagar impuestos y ni se nos ocurre pisar según que barrios.

Pregón, Mario Benedetti.

Señor que no me mira
mire un poco
Yo tengo una pobreza para usté

Limpia
nuevita
bien desinfectada
Vale cuarenta
Se la doy por diez

Señor que no me encuentra
busque un poco
mueva la mano
desarrime el pie
busque en su suerte
en todos los rincones
piense en las muchas cosas
que no fue

Le vendo la pobreza
Es una insignia
En la solapa puede convencer
Qué cosas raras pasan en el mundo
usté tiene agua
yo no tengo sed

Tiene su cáscara
su dios
su diablo
su fe en los cielos
y su mala fe
Lo tiene todo menos la pobreza
Si no la compra
llorará después

Va como propaganda
como muestra
Quizá le guste y le coloque cien

Pobreza sin los pobres
por supuesto
ya que los pobres
nunca huelen bien

Pobreza abstracta
sin harapos
pulcra
noble al derecho
noble del revés
Pobreza linda para ser contada
después del postre
y antes del café

Señor que no me mira
mire un poco
Yo tengo una pobreza para usté
Mejor no se la vendo
Le regalo
la pobreza por esta única vez.

2 comentarios:

  1. Me alegra oir que al final te has puesto a trabajar al terminar, me habia parecido entender en uno de tus posts de gofiococido que a lo mejor te tomabas un año sabatico...

    ... medicos beduinos somos muchos, pos desgracia, yo al terminar en Galicia la unica opcion que tengo de contrato es trabajar en la urgencia extrahospitalaria o tambien llamada de primaria, es decir, guardias en centros de salud, en las que ademas de hacer de medicos de emergencias para todo lo que ocurre por la noche en los domicilios y en la calle (traficos y demas) alli a donde no llegan las UVIs medicalizadas tratamos un monton de patologia banal, o no tan banal de gente que no puede o no quiere acudir en horas de consulta a sus medicos de familia (despues de hacer alguna que otra sustitucion de ordinaria acabas entendiendo por qué)...

    Yo tengo que hacer 50 km hasta Lalin desde mi casa en Santiago para hacer esas guardias, y tambien he tenido la "suerte" de que ofrecieran dias sueltos de sustitucion de ordinaria de un medico del antiguo modelo (todo partes de baja y recetas, 50 pacientes al dia, uno cada 4 minutos) a una media hora de mi casa... (suerte porque podia ser a 1 hora y media de distancia).

    Es descorazonador, ver pasar por esa consulta todos los dias a tanta gente y sentirte de manos atadas para ayudarles porque los 4 minutos se consumen en papeleo inutil y porque ellos no se atreven a confiarte sus problemas de salud. Es tan distinto de la consulta de mi tutor, que era como la ideal de un medico de familia...

    De vez en cuando alguno al ver que dudas al hacerle alguna receta y le preguntas "y esto por que lo toma??", se atreve a confiarte que le ocurre algo, timidamente, y cuando le ofreces una solucion que no involucra necesariamente una interconsulta directa al hospital, sonrie lo acepta y se van encantados. Otro dia vuelven con mas consultas, y mi consulta empieza a tener una hora de retraso... ellos esperan pacientemente, que buena la doctora nueva, por qué no se queda usted aqui... porque el sistema no me deja, ojala pudiera... :((((((

    En tres dias de consulta he diagnosticado un debut de una diabetes tipo II con sintomas de polidipsia y poliuria que no ha tenido ser derivada al endocrino (aunque el titular probablemente lo haga cuando regrese), he puesto a alguien a hacer un AMPA, hemos iniciado un tratamiento para dejar de fumar y ayudado a un paciente a dejar el alcohol... solo esos pacientes ya han hecho que ese día valiera la pena!

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  2. Marta,

    Tu experiencia y la mía son parecidas. Mi consulta lleva algunos años sin un titular fijo (el propietario de la plaza se cogía muchas bajas) y eso se nota mucho porque hay mucho paciente descontrolado que lleva años siendo visto hoy por un médico y mañana por otro.

    Los pacientes de Villaverde son cautos. Primero esperan a ver qué haces y solo al final de la consulta (supongo que después de haberte evaluado) te preguntan: "¿entonces va a ser usted nuestro médico?". "No señora, sólo estoy de suplente hasta el día 23". "¡Pues díganos que tenemos que hacer, si recoger firmas o algo!".

    La verdad es que es una pena, porque poco podemos hacer. Pero la labor del médico de familia es poco comprendida y valorada socialmente, y por tanto la continuidad (que es asunto clave) no es defendida desde las gerencias.

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