Leo en KevinMD:
Los familiares cuidadores son los héroes olvidados del sistema sanitario. A menudo ofrecen cuidados a un alto coste personal y económico. Muchos de ellos dejan sus trabajos para poder cuidar a un ser querido. Pero ser un cuidador puede ser muy duro, a menudo más duro que cualquier otro trabajo remunerado. Los cuidadores tienen cifras altas de depresión. Algunos estudios sugieren que los cuidadores sufren a menudo un empeoramiento de su propia salud.
El coste de reemplazar el trabajo realizado por los familiares cuidadores quitaría casi todos los recursos dedicados a los hospitales, residencias y centros de día. Si no hubiese familiares cuidadores estos recursos estarían completamente desbordados. Pero la importancia de los cuidadores no coincide con la atención que reciben de los políticos o los médicos. Los estudiantes de medicina y los médicos residentes no reciben formación alguna sobre como hablar con los cuidadores o sobre como ayudarles.Durante los últimos 100 años el sistema sanitario se ha enfrentado a importantes retos: las enfermedades infecciosas, el desarrollo de la anestesia, los sofisticados sistemas de diagnóstico médico. Han sido retos que ha sabido resolver en mayor o menor medida.
Pero en los próximos 20 años el sistema sanitario (y la sociedad en general) se enfrentará a un desafío colosal: la provisión de cuidados sociosanitarios de larga duración a pacientes crónicos y dependientes.
Nuestros sistemas sanitarios (hospitalocéntricos y fascinados por la alta tecnología) son claramente obsoletos, costosos, ineficientes e incluso dañinos cuando de lo que se trata es de atender a este tipo de pacientes.
Por el momento sobrevivimos gracias al sobreesfuerzo de los familiares cuidadores. Pero este precario equilibrio no durará mucho tiempo. ¿Estaremos dispuestos a asumir el reto?
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