"En el centro de nuestra era tecnológica se halla un grupo fascinante de personas que se autodenominan hackers. No se trata de celebridades televisivas con amplia fama y reconocimiento, pero todos conocen sus logros. Se autodefinen como personas que creen que poner en común la información constituye un extraordinario bien." Pekka Hinamen. La ética del hacker y el espíritu de la era de la información.
"Yo pensaba que el software de mayor envergadura requería construirse como las catedrales, es decir, que debía ser cuidadosamente elaborado por genios o pequeñas bandas de magos trabajando encerrados a piedra y lodo, sin liberar versiones antes de tiempo. El estilo de desarrollo de Linus Torvalds ("libere rápido y a menudo, delegue todo lo que pueda, sea abierto hasta el punto de la promiscuidad") me cayó de sorpresa. No se trataba de ninguna forma reverente de construir la catedral. Al contrario, la comunidad Linux se asemejaba más a un bullicioso bazar de Babel, colmado de individuos con propósitos y enfoques dispares (fielmente representados por los repositorios de archivos de Linux, que pueden aceptar aportaciones de quien sea), de donde surgiría un sistema estable y coherente únicamente a partir de una serie de artilugios." Eric S. Raymond. La Catedral y el Bazar.
Desde hace algunos años existe un debate intenso entre dos paradigmas en el diseño de sistemas de información: el modelo catedral y el modelo bazar.
El primer modelo, el clásico, defendido y liderado por grandes compañías de desarrollo de software se basa en un sistema vertical e intensamente planificado.
El segundo, más reciente, se fundamenta en la colaboración de múltiples programadores independientes sin un mecanismo de coordinación formal.
Para sorpresa de muchos el modelo bazar ha demostrado en la práctica ser viable para la construcción de proyectos tan complejos como un sistema operativo (por ejemplo Linux).
En el ámbito sanitario, y en lo que a las crisis sanitarias se refiere, el modelo catedral es el preponderante. De este modo, ante la gripe A la respuesta consiste en la elaboración de protocolos centralizados, diseñados por expertos (pequeñas bandas de magos) desde los despachos de algún Ministerio o Comunidad Autónoma.
Expertos que generalmente no tienen que implantar, ni sufrir, la puesta en práctica de dichos protocolos.
Puedes seguir leyendo el artículo que he publicado en eRAS: opinión y actualidad sanitaria.
jueves, 1 de octubre de 2009
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¡Muy bueno Dr.Bonis! ¡Por la sanidad "de código abierto" ya!
ResponderEliminarPreciosa metáfora, Julio, enhorabuena.
ResponderEliminarAún así, los circuitos de turismo convencional o de masas siguen haciendo rutas para ver catedrales y no para buzear en los bazares. Windows sigue siendo el sistema operativo más vendido del mundo. De la misma manera, casi todo el mundo dice "sí wana" ante las recomendaciones ministeriales y de la OMS.
No sé si el fenómeno "hacker en salud" terminará extendiéndose más o menos, ni sé si desplazará a los "expertos". Ojalá, pero me temo que para que este fenómeno ocupara un lugar más preponderante hacen falta otros cambios significativos que no tengo claro que se vayan a producir o que se estén llevando a cabo. Creo más bien que el seguidismo ciego gana por amplia mayoría a la búsqueda de alternativas. Así, los hackers en salud corren (o corremos) el peligro de ser considerados como "residuales". Mientras no incomode esta etiqueta y sepan (o sepamos) seguir adelante contra viento y marea...
Ánimo, lo mismo es un sueño, pero ¿y si?...