Lo que pocas veces se revela, lo que casi nunca se dice en otros contextos, es el contenido habitual de la práctica médica. De la enfermedad sexual a las miserias económicas, del duelo al dolor amenazante, del paro al vértigo, del embarazo a la muerte, nada es ajeno a la consulta del médico de cabecera. Por ello el acto clínico es siempre sagrado.
Del artículo Consultas sagradas: serenidad en el apresuramiento.
martes, 15 de diciembre de 2009
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