sábado, 5 de diciembre de 2009

El síndrome de hiperactividad y las escuelas

Una magnífica conferencia sobre cómo las escuelas destruyen la creatividad. Una interesante reflexión que nos hace plantearnos si el famoso "Síndrome del niño hiperactivo" existe como enfermedad "biológica" o se trata del resultado de un conjunto de expectativas y estructuras socialmente creadas.

Si fueras un extraterrestre y te preguntaras por el propósito de nuestro sistema educativo, tendrías que concluir tras ver quienes son premiados y quienes triunfan, que el único objetivo del sistema educativo es producir profesores universitarios.



8 comentarios:

  1. Excelente.
    Me gusta cuando (sobre la niña bailarina) dice: otro médico le hubiese dado medicación y le hubiese pedido que se calmara. ¡¡Es una castración de la mente, de las ideas!!

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  2. Chapó. Para qué voy a decir más.


    En serio, me ha encantado verlo, gracias por la parte que te toca (:

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  3. Sí, excelente, todo el mundo expone sus "teorías", pero se quedan en eso. El problema surge cuando hemos de trasladar eso a la práctica. Lo de la niña como anécdota es fantástico, ¿pero se puede hacer de una anécdota el remedio? ¿es extrapolable a todos? ¿hay que dejar que cada niño se autodescubra? ¿cómo se montan unos planes de estudio tan particulares? ¿contratando más profesores?¿más psicólogos? ¿más recursos?¿más dinero? A mí la idea me parece estupenda, pero me surgen mil preguntas más como éstas y al final me quedo con la sensación de estar como al principio.

    Puede que lo de medicar a un niño sea una castración de la mente. Estamos acostumbrados a poner parches a todo,se hace en medicina, se hace en educación y así con todo ¿te duele la cabeza? pastilla ¿te deprimes con facilidad? pastilla y, al final, pastillas, pastillas y más pastillas. ¿Qué lo que antes conocíamos como "niño tocapelotas", ahora pasa a ser rebautizado con el nombre de TDAH? Pues es cierto. Yo no sé si será una enfermedad o qué, pero lo que sí puedo asegurar es que un niño "tocapelotas o hiperactivo" es especial, tiene algo que lo hace diferente al resto. Enfermedad o no, no lo sé... pero también es cierto, que muchos padres y profesores no saben como llevar el tema. Ojalá todo fuera tan fácil como la anécdota de la bailarina.

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  4. Mata-Hari.
    Estoy harto de ver en urgencias pacientes que acuden porque simplemente están nerviosos porque han discutido con la pareja, porque ha fallecido un familiar y están tristes, porque no han dormido esa noche y están cansados, porque han bebido alcohol y están mareados, ...
    La estupidez humana no tiene límites.
    Está claro que SÍ, que existen las enfermedades: la verdadera depresión mayor (que cuando ves la cara al paciente te das cuenta que SÍ está enfermo, NO como mucho otros), una crisis de ansiedad que deja bloqueado al paciente, etcétera.
    Pero con los niños es especialmente grave. Si una persona, en el entierro de su padre prefiere tomar un Trankimazín e irse a dormir, en vez de acompañar a su madre, a su familia y llorar con ellos, ..., pues es su problema.

    Pero si un niño simplemente quiere jugar, bailar, cantar, practicar un deporte o echar a volar su imaginación, es MUY GRAVE catalogarlo de enfermo y darle medicación.

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  5. Mata Hari y anónimo,

    Lo verdaderamente interesante del asunto del "niño hiperactivo" es que se trata de un claro ejemplo de enfermedad social. En otras culturas y contextos el "síndrome del niño hiperactivo" probablemente no exista.

    Una de las revoluciones que supone el marco teórico de la "atención primaria" es que puesto que las personas enferman en un contexto social los tratamientos deben de ser "socialmente aceptables":

    "La atención primaria de salud es la asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías práctivos, cientificamente fundados y SOCIALMENTe ACEPTABLES, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad" (declaración de Alma Ata).

    Se introduce el aspecto "social/cultural" de las enfermedades, cosa realmente novedosa y que rompe con el modelo biomédico imperante (común en el resto de especialidades médicas) para el cual lo que no tiene un sustrato "biológico" no es enfermedad y por tanto no debe ser considerado por el sistema sanitario.

    Es evidente que un niño "hiperactivo" en el contexto sociocultural actual es un "problema". Necesita por tanto un abordaje.

    Lo que ocurre es que en el fondo la medicina (y la industria biomédica) insiste en su modelo biológico, y por tanto insiste en atribuir el problema del niño "hiperactivo" a una alteración fisiológica/molecular... y en esa lógica perversa tratar con un fármaco.

    La génesis del problema en el niño hiperactivo no es un mal funcionamiento de su cerebro sino una estructura educativa que no es capaz de adaptarse a las necesidades de esos niños. Es la expectativa social que nos dice que el ideal del modelo educativo es llegar a ser "catedrático univesitario".

    De hecho la declaración Alma-Ata también insiste en que el abordaje de las enfermedades no puede ser exclusivamente "biomédico", cuando dice:

    "La atención primaria entraña la participación, además del sector sanitario, de todos los sectores y campos de actividad conexos del desarrollo nacional y comunitario, en particular la agricultura, [...], LA EDUCACION, la vivienda[..] y exige los esfuerzos coordinados de todos esos sectores;"

    Pero insistimos en tratar con pastillas lo que debería tratarse de otra manera.

    Lo mismo ocurre con la "depresión" (no la depresión mayor/endógena, probablemente con un componente biológico importante)... la gente anda deprimida porque el modelo social es deprimente.

    Entonces, cuando viene un paciente con ansiedad porque está en paro en vez de plantearnos qué está pasando con el mercado laboral le damos un lexatín con la esperanza de solucionar así el problema.

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  6. Yo creo que en el Sd. de Hiperactividad hay mucho diagnóstico de tarambana, porque lo que antes era un niño travieso, hoy día se etiqueta en menos de 5 segundos como hiperactivo, y se atiborra a tratamientos para que sea una ovejita dulce y dócil que se sienta en la silla y está callado

    La enfermedad existe, pero cuidado con las etiquetas ligeras. Lo normal de un niño es que quiera jugar!

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  7. bueno,el caso es que tengo 4 hijos.3 de ellos hiperactivos.al mas pequeño de ellos,con cinco años,os lo dejarìa tan sòlo una tarde en vuestra casa o en el parque y despues de verlo me comentàis eso de dx de tarambana..ah! serìamuy difìcil encontrar a madres con màs paciencia que la mìa y con las ideas tan claras en cuanto a educaciòn.asì k no penseis que lo k yo busco es un niño dòcil y k no dè mucho jaleo.me da igual la docilidad,la trankilidad o la algarabìa,el orden o el desorden,k sea catedràtico o agricultor..el autèntico problema de los hiperactivos es màs profundo,es actuar y despuès pensar,es tener dificultades en conseguir sus sueños y deseos porque todo les distrae.os dejarìa no sòlo al pequeño,sino a los otros dos,e incluso al padre,que ya no va a la escuela y por tanto ya no plantea un problema educativo..segura estoy d k ya no pensariais que sòlo somos madres histèricas k buscamos niñitos sentaditos en una silla haciendo deberes(inùtiles por cierto la mayorìa),formales y silenciosos.siento la gran desinformaciòn al respecto ya k es cierto k hay mucho niño inquieto tratado como hiperativo.un saludo.ah! me encanta tu blog.

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  8. Hay muchísimos problemas sociales, familiares y de orden público que de rebote terminan en lo sanitario.
    El borracho que está pegando gritos de madrugada: la policía lo trae a urgencias.
    El anciano que vive solo y no se lava bien: termina ingresado en el hospital.
    Vagabundos que no pueden pagarse comida y habitación: acuden a urgencias para solicitar ingreso porque tienen frio y hambre.
    .
    En cuanto a los niños "excesivamente traviesos" o hipereactivos, probablemente la solución pase más por educadores y psicólogos, no por fármacos.

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