
"La loteria es un impuesto que grava a las personas que no conocen las matemáticas" Robert A. Heinlein.
Y tras las cansinas noticias ayer en la televisión sobre gente "obrera" a la que le ha tocado personalmente he llegado a la conclusión de que es un buen mecanismo de control social. Nada mejor que alimentar la esperanza de que el obrero puede mejorar su situación económica y ascender en la escala social, aunque sea a base de juegos de azar.
De hecho fue el novelista Balzac quien en el siglo XIX ya dijo que "la lotería es el opio de la miseria", frase que parece ser el origen de la que posteriormente acuñó Carl Marx "la religión es el opio del pueblo". Marx seguía la línea apuntada por Pascal quien afirmaba que la fe en un Dios era la "apuesta más segura".
No es por tanto casualidad que en los paises de tradición católica la lotería tenga un cierto aire de "tradición" y además se asocie a la fiesta religiosa de la Navidad.
Según apunta los sociólogos la lotería va más en línea con el pensamiento de "gracia pasiva" católico (propio de España, Italia, Irlanda y sus colonias) mientras que en los paises protestantes "la gracia" tiene un carácter más activo (y los juegos de azar son menos frecuentes).
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