Yo he visto cosas que no creeriais.
A un padre de familia llorar y a un moribundo sonreir.
He estrenado pastilla de jabón en la casa del pobre y comido en la mesa del poderoso. Desde mi consulta he sido testigo de la grandeza y la miseria humana. He compartido la angustia del diagnóstico incurable y la alegría de anunciar una nueva vida.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.
Es hora de marchar.
Dedicado a un médico de cabecera el día de su jubilación.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
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Bonitas palabras
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