En los tercios españoles, cada soldado recibía una paga, en la cual se contemplaban sus necesidades. Así, un piquero cobraba menos que un arcabucero, la caballería tenía que mantener sus monturas... Por lo tanto, la pólvora la solía pagar el soldado de su propio bolsillo.
Pero en ocasiones, como en caso de asedio, se podía obtener pólvora de almacenes o polvorines de artillería y entonces se tiraba con "pólvora del rey" y por lo tanto no se tenía tanto cuidado y se disparaba más alegremente.
Esta expresión ha llegado hasta nuestros días, y se dice que se dispara con pólvora del rey, cuando no se tienen en cuenta los gastos o esfuerzos, porque corren por cuenta de otro. Leido en Curistoria
Los especialistas del hospital recetan en muchas ocasiones fármacos muy novedosos (y caros). Algunos de ellos no aportan ventajas significativas frente a los fármacos más antiguos.
Pero hay muchos incentivos a recetar cosas "nuevas y caras" por parte de los especialistas. Entre otras cosas los especialistas son la principal diana cuando se trata de introducir una nueva pastilla por parte de los laboratorios farmaceúticos.
Invitaciones a congresos-viaje, sueldos por dar "conferencias", cursos de formación para los residentes del servicio o incluso libros caros o un ordenador portátil "para hacer un estudio clínico" que luego se queda en casa... las posibilidades son múltiples.
Si además luego las recetas crónicas las hace el médico de cabecera, y por tanto es al médico de familia al que se le atribuye el gasto farmaceútico se produce el fenómeno de "dispara con pólvora del Rey" y el gasto farmaceútico se dispara (es el que más ha crecido dentro del gasto sanitario).
Tengo un paciente diabético al cual el especialista en endocrino ha iniciado en el mundo de las novedades terapeúticas (a saber por qué razón). En la última visita le han dado 16 pastillas de Janumet (probablemente el laboratorio le ha dado al médico cajas de pastillas "de muestra" para que así no tenga que escribir ni una receta). "Vuelva dentro de 15 días para ver que tal y ya le decimos si sigue tomándolas".
El desenlace es evidente. Dentro de 15 días le dirá que ha ido bien, que las siga tomando y que se vaya a su médico de cabecera para que le haga "las recetas" (más conocidas como vales descuento o albaranes de farmacia de color rojo).
¿Y qué es el Janumet?. Pues una pastilla para la diabetes que lleva una mezcla de dos pastillas: 1000 mg de metformina y 50 mg de sitagliptina.
El coste mensual del tratamiento con janumet es de 65 euros al día (dosis de 2000mg de metformina y 100mg de sitagliptina).
El coste mensual de tomar 1700 mg de metformina al día en su presentación clásica es de 2,88 euros.
La sitagliptina tiene un coste mensual (a una dosis de 100mg diaria) de 42 euros.
La sitagliptina podría usarse en el caso de pacientes diabéticos que no consigue control adecuado con dosis máximas de metformina, aunque las revisiones de la literatura sugieren que no ofrece ningún avance terapeútico.
Mi paciente estaba tomando solo 850 mg de metformina (todavía lejos de la dosis máxima de 2500 mg), y además con insulina. La indicación de sitagliptina es por tanto de dudosa utilidad y en cualquier caso siempre sería mejor (y más barato) dar la medicación separada para así poder ajustar mejor las dosis.
Puesto que los políticos y responsables no se atreven a meter mano en el asunto de las recetas inducidas por los especialistas del hospital sólo queda un mecanismo a nuestro alcance: negarnos a recetar fármacos con los que no estemos de acuerdo.
Así que le he mandado una nota al especialista de endocrinología recordándole que no tenemos por qué hacer recetas en cuya prescripción no estemos de acuerdo y que me explique la razón (desconocida para mí) de haber mandado ese fármaco tan moderno, caro y aparentemente innecesario.
¿Me contestará? ¿Me convencerá con alguna razón desconocida?... solo el tiempo lo dirá.
lunes 31 de agosto de 2009
domingo 30 de agosto de 2009
Los datos blandos
Lo que quiero decir es que cuando perdemos la relación personal entre médico y paciente perdemos algunos de los más importantes pedazos de información en medicina. Los seres humanos son complejos, y para poder cuidar de ellos, al menos a la hora de decidir si deben ser hospitalizados o no, es extremadamente útil conocerlos personalmente. Edwin Leap, médico de urgencias.
Aquí [en el centro de salud rural], el que para el personal de urgencias es el panchito que va a tocar los huevos a las 4:30 de la mañana por la epigastralgia de marras por tercera vez en un mes, es Nelson, que este año no va para allá a bailar la cumbia y el ballenato con su esposa, ni va a comprarle nubes de algodón a las niñas, con lo que les gustan, porque lleva tres meses sin trabajar por la crisis. Roberto Sánchez, "Del usuario al paisano", Residente de Medicina Familiar y Comunitaria.
Además, puesto que habitualmente conoce al paciente de antes, y muchas veces a su familia y entorno, el médico general tiene un increíble acervo de datos clínicos (biológicos y psicológicos), familiares, laborales y sociales sobre el paciente. Este acervo de datos permite valorar a muy bajo coste probabilidades previas, y aumenta el valor predictivo de las actividades diagnósticas. Con ello se optimiza el proceso diagnóstico, como demuestra el teorema de Bayes, y los pacientes viven su vida, alejados prudentemente de la actividad médica innecesaria. Juan Gérvas.
La semana pasada acudí a un aviso a domicilio de un paciente. La familia decía que "se ahogaba". El paciente era un bronquítico crónico, con oxígeno domiciliario en casa. Visitar a los pacientes en sus casas y verlos desenvolverse en su medio natural da información "blanda" impagable. Es ese tipo de información que no se puede cuantificar fácilmente, ni siquiera describir... simplemente se "intuye".
Había acudido a urgencias hacía 6 días por ahogo y allí le habían pautado unos antibióticos, corticoides y mandado a casa. Pero el paciente no mejoraba. Y lo cierto es que tenía taquipnea en reposo (respiración acelerada) y cianosis (color morado en los labios, signo de que no llega bien el oxígeno a los tejidos). Y eso con el oxígeno puesto en casa. Ya que las medidas terapeúticas disponibles en un domicilio no estaban resultando, y que mi conocimiento blando del paciente me decía que "algo no iba bien le mandé a las urgencias del hospital de nuevo.
Al día siguiente acudio de nuevo a mi consulta (esta vez no puso aviso)... seguía con ahogo. Le habían dado el alta y le habían indicado que esperara unos días más a ver si hacía efecto el antibiótico.
Le había visto, claro, otro médico distinto. Es lo que tiene urgencias, que cada día te ve uno distinto y por tanto no es capaz de detectar si "las cosas van bien" con el simple ojo clínico.
A mí me parecía que algo se nos estaba escapando. Efectivamente la gasometría (porcentaje de oxígeno en sangre) era similar a la que tenía en otras ocasiones. Es decir, no parecía que estuviera peor de "su bronquitis". Pero el paciente "tenía pinta" de estar cada vez peor (con sus gasometrías más o menos estables, eso sí).
Revisé de nuevo los informes de urgencias en busca de algún dato esclarecedor... y ¡ahí estaba!. Entre la avalancha de valores analíticos (en urgencias se pide "de todo") andaba perdido un dato curioso: una hemoglobina de 10.4.
La hemoglobina es lo que transporta el oxígeno en la sangre, lo normal es tener por encima de 12. El primer día que acudio a urgencias el paciente tenía 11.6, lo cual es en rigor "anemia", pero una anemia poco significativa. Lo llamativo es que tan solo 6 días despues tenía una hemoglobina de 10.4 lo cual es muy sugestivo de que ese paciente está sangrando. Más llamativo aún es que hacía solo 20 días se le había hecho una analítica en el centro de salud (que los médicos de urgencias no conocían) con una hemoglobína de 14.
Era evidente por tanto que ahí había un problema. Un problema que podía explicar el empeoramiento sintomático del paciente ("los datos blandos"), que no respondía a los antibióticos, con una gasometría (presión de oxigeno libre en sangre) estable. Así que mandé al paciente de nuevo a la urgencia con una nota para que el nuevo médico que le viera allí (el tercero) tuviera en cuenta lo de la anemia.
Los médicos de urgencias no se dieron cuenta de ese dato. Yo tampoco me hubiera dado cuenta, sino fuera por "los datos blandos"... es decir, valorar al paciente a lo largo del tiempo y en su propio entorno. La disonancia entre "la gasometría sigue como siempre" y "pero el paciente se está poniendo chungo" fue lo que me impulsó a revisar en detalle en busca que una explicación alternativa.
Por supuesto, los conocimientos blandos necesitan de médicos de familia con cupos estables, tiempo para conocer a sus pacientes, y pacientes que acudan siempre al mismo médico de familia.
Aquí [en el centro de salud rural], el que para el personal de urgencias es el panchito que va a tocar los huevos a las 4:30 de la mañana por la epigastralgia de marras por tercera vez en un mes, es Nelson, que este año no va para allá a bailar la cumbia y el ballenato con su esposa, ni va a comprarle nubes de algodón a las niñas, con lo que les gustan, porque lleva tres meses sin trabajar por la crisis. Roberto Sánchez, "Del usuario al paisano", Residente de Medicina Familiar y Comunitaria.
Además, puesto que habitualmente conoce al paciente de antes, y muchas veces a su familia y entorno, el médico general tiene un increíble acervo de datos clínicos (biológicos y psicológicos), familiares, laborales y sociales sobre el paciente. Este acervo de datos permite valorar a muy bajo coste probabilidades previas, y aumenta el valor predictivo de las actividades diagnósticas. Con ello se optimiza el proceso diagnóstico, como demuestra el teorema de Bayes, y los pacientes viven su vida, alejados prudentemente de la actividad médica innecesaria. Juan Gérvas.
La semana pasada acudí a un aviso a domicilio de un paciente. La familia decía que "se ahogaba". El paciente era un bronquítico crónico, con oxígeno domiciliario en casa. Visitar a los pacientes en sus casas y verlos desenvolverse en su medio natural da información "blanda" impagable. Es ese tipo de información que no se puede cuantificar fácilmente, ni siquiera describir... simplemente se "intuye".
Había acudido a urgencias hacía 6 días por ahogo y allí le habían pautado unos antibióticos, corticoides y mandado a casa. Pero el paciente no mejoraba. Y lo cierto es que tenía taquipnea en reposo (respiración acelerada) y cianosis (color morado en los labios, signo de que no llega bien el oxígeno a los tejidos). Y eso con el oxígeno puesto en casa. Ya que las medidas terapeúticas disponibles en un domicilio no estaban resultando, y que mi conocimiento blando del paciente me decía que "algo no iba bien le mandé a las urgencias del hospital de nuevo.
Al día siguiente acudio de nuevo a mi consulta (esta vez no puso aviso)... seguía con ahogo. Le habían dado el alta y le habían indicado que esperara unos días más a ver si hacía efecto el antibiótico.
Le había visto, claro, otro médico distinto. Es lo que tiene urgencias, que cada día te ve uno distinto y por tanto no es capaz de detectar si "las cosas van bien" con el simple ojo clínico.
A mí me parecía que algo se nos estaba escapando. Efectivamente la gasometría (porcentaje de oxígeno en sangre) era similar a la que tenía en otras ocasiones. Es decir, no parecía que estuviera peor de "su bronquitis". Pero el paciente "tenía pinta" de estar cada vez peor (con sus gasometrías más o menos estables, eso sí).
Revisé de nuevo los informes de urgencias en busca de algún dato esclarecedor... y ¡ahí estaba!. Entre la avalancha de valores analíticos (en urgencias se pide "de todo") andaba perdido un dato curioso: una hemoglobina de 10.4.
La hemoglobina es lo que transporta el oxígeno en la sangre, lo normal es tener por encima de 12. El primer día que acudio a urgencias el paciente tenía 11.6, lo cual es en rigor "anemia", pero una anemia poco significativa. Lo llamativo es que tan solo 6 días despues tenía una hemoglobina de 10.4 lo cual es muy sugestivo de que ese paciente está sangrando. Más llamativo aún es que hacía solo 20 días se le había hecho una analítica en el centro de salud (que los médicos de urgencias no conocían) con una hemoglobína de 14.
Era evidente por tanto que ahí había un problema. Un problema que podía explicar el empeoramiento sintomático del paciente ("los datos blandos"), que no respondía a los antibióticos, con una gasometría (presión de oxigeno libre en sangre) estable. Así que mandé al paciente de nuevo a la urgencia con una nota para que el nuevo médico que le viera allí (el tercero) tuviera en cuenta lo de la anemia.
Los médicos de urgencias no se dieron cuenta de ese dato. Yo tampoco me hubiera dado cuenta, sino fuera por "los datos blandos"... es decir, valorar al paciente a lo largo del tiempo y en su propio entorno. La disonancia entre "la gasometría sigue como siempre" y "pero el paciente se está poniendo chungo" fue lo que me impulsó a revisar en detalle en busca que una explicación alternativa.
Por supuesto, los conocimientos blandos necesitan de médicos de familia con cupos estables, tiempo para conocer a sus pacientes, y pacientes que acudan siempre al mismo médico de familia.
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jueves 27 de agosto de 2009
Metiendo miedo
Visto en meneame.net:
Nos meten el miedo segun la moda de la epoca
-Años 50:
"que viene el coco, que viene el coco!!"
-Años 80-90:
" que viene michael jackson, que viene michael jackson!!"
-Año 2009.
" que viene la gripe A que viene la gripe A!!"
-Año 2050:
" que viene fraga, que viene fraga!!"
Nos meten el miedo segun la moda de la epoca
-Años 50:
"que viene el coco, que viene el coco!!"
-Años 80-90:
" que viene michael jackson, que viene michael jackson!!"
-Año 2009.
" que viene la gripe A que viene la gripe A!!"
-Año 2050:
" que viene fraga, que viene fraga!!"
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Las lágrimas de Betty
*Historia real, excepto por el nombre de la paciente.
Betty (pongamos que se llama Betty) tuvo la mala suerte de ser una de las primeras personas diagnosticadas por gripe A en España, hace un par de meses. Tuvo además la mala suerte de tener antecedentes de asma. Tiene la mala suerte de ser boliviana y trabajar en una cadena de supermercados. Tiene la buena suerte de tener dos hijos pequeños sanos.
Betty pilló a los médicos desprevenidos y asustados. La "gripe A" era entonces algo que venía de méxico, exótico y peligroso. Recién salido del horno donde se fabrican las pandemias y las obsesiones mediáticas. Por eso la ingresaron, la aislaron y la trataron con Tamiflú.
Estuvo dos semanas en una sala de hospital mientras sus hijos se quedaban a vivir con su prima. La única que se acercaba a hablar con ella era una amiga, eso sí, con máscara, gafas de protección, guantes y toda la parafernalia.
Le pidio a su amiga que no contara nada a nadie, no quiso recibir visitas. No le apetecía que la gente supiera que tenía la "gripe A" y la miraran raro o se apartaran de ella.
Una vez fuera del hospital su médico de familia le dio la baja pero unas semanas después Betty, que recordemos es boliviana, le pidio a su doctora que le diera el alta para volver a trabajar "que las cosas están muy mal y no quiero que me echen".
Betty acudio de nuevo a su puesto de trabajo con ganas de volver a lo cotidiano, a las cigalas y los meros, al frío familiar de la sección de pescadería; pero encontró una pequeña sorpresa. En la puerta le esperaba el gerente, acompañado de dos guardias de seguridad. Con mascarillas.
-"Nos hemos enterado de que tienes la gripe A, no puedes volver al trabajo"
-"Pero si ya me dieron el alta y me trataron"
-"No podemos permitir que contagies a más gente"
Betty acude a mi consulta con sus dos hijos. Llora. No entiende por qué no la dejan trabajar. Piensa que van a despedirla. "Si yo estoy con mis hijos, y ellos están sanos. Mi niña duerme conmigo para cuidarme y traerme agua".
Las lágrimas de Betty tienen dueño. Muchos dueños. Cada uno de los periodistas que publican noticias alarmantes sobre una gripe que no es más peligrosa que cualquier gripe. Cada uno de los políticos que pintan un apocalipsis para hacernos creer que "cumplen con su deber". Cada uno de los que aprovechan el tirón para vender su producto (bien sean pastillas, vacunas, mascarillas o jabón) y contribuyen a alimentar el miedo que abre mercados.
-"La gente está loca doctor".
-"Ni que lo diga Betty, ni que lo diga".
Betty (pongamos que se llama Betty) tuvo la mala suerte de ser una de las primeras personas diagnosticadas por gripe A en España, hace un par de meses. Tuvo además la mala suerte de tener antecedentes de asma. Tiene la mala suerte de ser boliviana y trabajar en una cadena de supermercados. Tiene la buena suerte de tener dos hijos pequeños sanos.
Betty pilló a los médicos desprevenidos y asustados. La "gripe A" era entonces algo que venía de méxico, exótico y peligroso. Recién salido del horno donde se fabrican las pandemias y las obsesiones mediáticas. Por eso la ingresaron, la aislaron y la trataron con Tamiflú.
Estuvo dos semanas en una sala de hospital mientras sus hijos se quedaban a vivir con su prima. La única que se acercaba a hablar con ella era una amiga, eso sí, con máscara, gafas de protección, guantes y toda la parafernalia.
Le pidio a su amiga que no contara nada a nadie, no quiso recibir visitas. No le apetecía que la gente supiera que tenía la "gripe A" y la miraran raro o se apartaran de ella.
Una vez fuera del hospital su médico de familia le dio la baja pero unas semanas después Betty, que recordemos es boliviana, le pidio a su doctora que le diera el alta para volver a trabajar "que las cosas están muy mal y no quiero que me echen".
Betty acudio de nuevo a su puesto de trabajo con ganas de volver a lo cotidiano, a las cigalas y los meros, al frío familiar de la sección de pescadería; pero encontró una pequeña sorpresa. En la puerta le esperaba el gerente, acompañado de dos guardias de seguridad. Con mascarillas.
-"Nos hemos enterado de que tienes la gripe A, no puedes volver al trabajo"
-"Pero si ya me dieron el alta y me trataron"
-"No podemos permitir que contagies a más gente"
Betty acude a mi consulta con sus dos hijos. Llora. No entiende por qué no la dejan trabajar. Piensa que van a despedirla. "Si yo estoy con mis hijos, y ellos están sanos. Mi niña duerme conmigo para cuidarme y traerme agua".
Las lágrimas de Betty tienen dueño. Muchos dueños. Cada uno de los periodistas que publican noticias alarmantes sobre una gripe que no es más peligrosa que cualquier gripe. Cada uno de los políticos que pintan un apocalipsis para hacernos creer que "cumplen con su deber". Cada uno de los que aprovechan el tirón para vender su producto (bien sean pastillas, vacunas, mascarillas o jabón) y contribuyen a alimentar el miedo que abre mercados.
-"La gente está loca doctor".
-"Ni que lo diga Betty, ni que lo diga".
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El síndrome del berberecho
Hace unos días comentaba el caso de un paciente que sistemáticamente presentaba una "intoxicación por berberechos" (es decir alcohol) los lunes, por lo que acudía a su médico para obtener el "certificado del trabajo".
Acabo de atender a un paciente con sospecha de síndrome del berberecho en mal estado (o de "hoy no me puedo levantar"). A falta por supuesto de pruebas diagnósticas definitivas la presentación clínica es similar a otros afectados: joven de menos de 35 años que acude refiriendo que "esta mañana me he levantado y tenía vómitos y ahora la tripa suelta. Bueno ahora me encuentro algo mejor". Exploración física sin hallazgos significativos. Se pauta un poco de suero oral y entonces se suelta la frase patognomónica: "y si pudiera hacerme un certificado para la empresa".
Los pacientes en busca de certificado ocupan tiempo de consulta, tiempo que podríamos dedicar a ver pacientes "enfermos" (o a estudiar y hacer investigación o cualquier otra cosa más productiva).
Así que le expido certificado donde certifico que fulano de tal "ha permanecido en esta consulta entre las 18:00 y las 18:30". Firmo y sello. El paciente se marcha satisfecho.
Como era de esperar llega a casa y lee en certificado. No le gusta. No le "sirve". Vuelve a la consulta.
-"Oiga, que con esto me van a poner problemas en la empresa porque yo trabajo de mañana".
-"Y yo que quiere que haga, solo puedo certificar lo que he visto"
-"Pues otras veces me han puesto el día, pero sin hora".
Es decir, se me pide (o sugiere) que mienta (o diga media verdad) en un documento público. Por supuesto me niego.
El paciente se queja de que pidio cita por la mañana pero que no le dieron cita hasta por la tarde. Y que no estaba tan grave como para acudir a urgencias.
Reconozco que antes de trabajar como médico me vi en una situación similar. Tuve un cuadro de gripe que me obligó a reposar en cama durante 48 horas. No acudí a ningún médico, porque sabía que no tenía nada grave. Al volver a mi empresa me pidieron una baja. Acudí al centro de salud a explicar el problema. El médico de familia no me dio la baja y me explicó sus razones (no puedo dar una baja de algo que no he visto). Creo que al final en la empresa no me descontaron días ni nada, pero me encontraba entre la espada y la pared.
El problema por tanto, no es si hacemos o no un certificado o baja. El problema es que se nos atribuye un papel que no nos debería corresponder (hacer de policías o inspectores laborales en vez de médicos). Mientras no cambie eso, seguiremos enfrentándonos a pacientes caraduras y los pacientes con enfermedades leves (y que quieren usar correctamente el sistema sanitario) seguirán pagando el pato.
Acabo de atender a un paciente con sospecha de síndrome del berberecho en mal estado (o de "hoy no me puedo levantar"). A falta por supuesto de pruebas diagnósticas definitivas la presentación clínica es similar a otros afectados: joven de menos de 35 años que acude refiriendo que "esta mañana me he levantado y tenía vómitos y ahora la tripa suelta. Bueno ahora me encuentro algo mejor". Exploración física sin hallazgos significativos. Se pauta un poco de suero oral y entonces se suelta la frase patognomónica: "y si pudiera hacerme un certificado para la empresa".
Los pacientes en busca de certificado ocupan tiempo de consulta, tiempo que podríamos dedicar a ver pacientes "enfermos" (o a estudiar y hacer investigación o cualquier otra cosa más productiva).
Así que le expido certificado donde certifico que fulano de tal "ha permanecido en esta consulta entre las 18:00 y las 18:30". Firmo y sello. El paciente se marcha satisfecho.
Como era de esperar llega a casa y lee en certificado. No le gusta. No le "sirve". Vuelve a la consulta.
-"Oiga, que con esto me van a poner problemas en la empresa porque yo trabajo de mañana".
-"Y yo que quiere que haga, solo puedo certificar lo que he visto"
-"Pues otras veces me han puesto el día, pero sin hora".
Es decir, se me pide (o sugiere) que mienta (o diga media verdad) en un documento público. Por supuesto me niego.
El paciente se queja de que pidio cita por la mañana pero que no le dieron cita hasta por la tarde. Y que no estaba tan grave como para acudir a urgencias.
Reconozco que antes de trabajar como médico me vi en una situación similar. Tuve un cuadro de gripe que me obligó a reposar en cama durante 48 horas. No acudí a ningún médico, porque sabía que no tenía nada grave. Al volver a mi empresa me pidieron una baja. Acudí al centro de salud a explicar el problema. El médico de familia no me dio la baja y me explicó sus razones (no puedo dar una baja de algo que no he visto). Creo que al final en la empresa no me descontaron días ni nada, pero me encontraba entre la espada y la pared.
El problema por tanto, no es si hacemos o no un certificado o baja. El problema es que se nos atribuye un papel que no nos debería corresponder (hacer de policías o inspectores laborales en vez de médicos). Mientras no cambie eso, seguiremos enfrentándonos a pacientes caraduras y los pacientes con enfermedades leves (y que quieren usar correctamente el sistema sanitario) seguirán pagando el pato.
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Los expertos
Seamos serios si hay alguien experto en asistencia a enfermos con gripe, esos son los médicos de cabecera. Rafa Bravo.
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martes 25 de agosto de 2009
De la teoría a la práctica
Según dicen los expertos en la materia para que un sistema sanitario funcione correctamente al menos el 50% de los médicos deberían trabajar en atención primaria.
De hecho a nuestros políticos, gerentes se les llena la boca a menudo al decir que la atención primaria es "el eje del sistema sanitario" por mucho que luego ni ellos mismos nos utilicen por considerarnos los médicos "del catarro" y que cuando aparece el catarro por antonomasia confíen más en el SUMMA que en "los médicos del catarro".
Se quejan amargamente de que faltan médicos de familia, que "ya no hay vocaciones" y justifican el mal funcionamiento y saturación de las consultas de atención primaria basándose en ese motivo.
Pero toda esta panoplia revestida de buenas intenciones cae por su propio peso cuando uno atiende a las plazas de contrato fijo en el Servicio Madrileño de la Salud para el 2009:
En concreto hay 306 plazas convocadas para Médicos de Familia (excluyendo las 119 que se reservan a los pediatras).
¿Y cuantas hay para especialistas de hospital?: 1232.
Esto no hace sino demostrar que en la práctica nuestro sistema sanitario está claramente orientado hacia una atención hospitalocentrista (en contra de lo que podría parecer al leer las declaraciones de los responsables políticos).
Los datos nos permiten además hacer un curioso cálculo. Al dividir las plazas anuales que se ofrecen en la Comunidad de Madrid para hacer el MIR de cada una de las especialidades entre las plazas anuales que salen para plazas fijas cada año podemos ordenar las especialidades según "las salidas" que tendrán.
Como no se han convocado Ofertas Públicas de Empleo en los últimos 3 años dividimos la cifra de ofertas de empleo entre tres.
Resulta curioso ver que entre las especialidades estrella no solo están las clásicas (gine, trauma, plástica, ORL, pediatría, derma) sino que aparecen otras "desconocidas" como anatomía patológica (con menos de 2 aspirantes por plaza).
En la cola andan muchas de las conocidas por haber poco trabajo (en la cola Microbiología, acompañada por hemato, preventiva, nuclear, reuma..
Familia, pese al "gran déficit", está en la mitad de la tabla por abajo... junto con su prima-hermana: interna y otras médicas (neurología, geriatría, neumo, digestivo)...
Sorprende ver a una "top ten" como radiología en la cola... lo cual es signo de que se están formando demasiados radiólogos y la época de las vacas gordas (en cuanto a empleo público) puede terminar para esta especialidad.
Aspirantes por plaza
Ginecología 0,9
Cirugía plástica 0,9
Otorrinolaringología 1,0
Traumatología 1,1
Pediatría 1,2
Angiología 1,4
Intesiva 1,5
Dermatología 1,7
Anapato 1,7
Endocrinología 1,8
Urología 1,9
Neurocirugía 1,9
Cardiología 2,0
Cirugía general 2,0
Oftalmología 2,1
Anestesia 2,1
Cirugía cardiovascular 2,1
Neumología 2,2
Digestivo 2,2
Interna 2,2
Rehabilitación 2,3
Neurología 2,3
Familia 2,3
Nefrología 2,5
Geriatría 2,6
Reumatología 2,6
Oncología 2,7
Alergología 2,9
Cirugía maxilofacial 3,0
Cirugía pediátrica 3,0
Radioterapia 3,0
Cirugía torácica 3,4
Nuclear 3,4
Radiología 3,7
Preventiva 5,5
Hematología 7,8
Microbiología 11,0
De hecho a nuestros políticos, gerentes se les llena la boca a menudo al decir que la atención primaria es "el eje del sistema sanitario" por mucho que luego ni ellos mismos nos utilicen por considerarnos los médicos "del catarro" y que cuando aparece el catarro por antonomasia confíen más en el SUMMA que en "los médicos del catarro".
Se quejan amargamente de que faltan médicos de familia, que "ya no hay vocaciones" y justifican el mal funcionamiento y saturación de las consultas de atención primaria basándose en ese motivo.
Pero toda esta panoplia revestida de buenas intenciones cae por su propio peso cuando uno atiende a las plazas de contrato fijo en el Servicio Madrileño de la Salud para el 2009:
En concreto hay 306 plazas convocadas para Médicos de Familia (excluyendo las 119 que se reservan a los pediatras).
¿Y cuantas hay para especialistas de hospital?: 1232.
Esto no hace sino demostrar que en la práctica nuestro sistema sanitario está claramente orientado hacia una atención hospitalocentrista (en contra de lo que podría parecer al leer las declaraciones de los responsables políticos).
Los datos nos permiten además hacer un curioso cálculo. Al dividir las plazas anuales que se ofrecen en la Comunidad de Madrid para hacer el MIR de cada una de las especialidades entre las plazas anuales que salen para plazas fijas cada año podemos ordenar las especialidades según "las salidas" que tendrán.
Como no se han convocado Ofertas Públicas de Empleo en los últimos 3 años dividimos la cifra de ofertas de empleo entre tres.
Resulta curioso ver que entre las especialidades estrella no solo están las clásicas (gine, trauma, plástica, ORL, pediatría, derma) sino que aparecen otras "desconocidas" como anatomía patológica (con menos de 2 aspirantes por plaza).
En la cola andan muchas de las conocidas por haber poco trabajo (en la cola Microbiología, acompañada por hemato, preventiva, nuclear, reuma..
Familia, pese al "gran déficit", está en la mitad de la tabla por abajo... junto con su prima-hermana: interna y otras médicas (neurología, geriatría, neumo, digestivo)...
Sorprende ver a una "top ten" como radiología en la cola... lo cual es signo de que se están formando demasiados radiólogos y la época de las vacas gordas (en cuanto a empleo público) puede terminar para esta especialidad.
Aspirantes por plaza
Ginecología 0,9
Cirugía plástica 0,9
Otorrinolaringología 1,0
Traumatología 1,1
Pediatría 1,2
Angiología 1,4
Intesiva 1,5
Dermatología 1,7
Anapato 1,7
Endocrinología 1,8
Urología 1,9
Neurocirugía 1,9
Cardiología 2,0
Cirugía general 2,0
Oftalmología 2,1
Anestesia 2,1
Cirugía cardiovascular 2,1
Neumología 2,2
Digestivo 2,2
Interna 2,2
Rehabilitación 2,3
Neurología 2,3
Familia 2,3
Nefrología 2,5
Geriatría 2,6
Reumatología 2,6
Oncología 2,7
Alergología 2,9
Cirugía maxilofacial 3,0
Cirugía pediátrica 3,0
Radioterapia 3,0
Cirugía torácica 3,4
Nuclear 3,4
Radiología 3,7
Preventiva 5,5
Hematología 7,8
Microbiología 11,0
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domingo 23 de agosto de 2009
Paciente empoderado ¿de verdad?
¿Han perdido poder los médicos? Definitivamente. ¿Y dónde está ahora ese poder? Una parte la tienen los pacientes y con justa razón: empoderados e informados, pueden tomar mejores decisiones. También significa que tienen que tomar más responsabilidad sobre su propia salud. Pero es discutible que los pacientes estén ahora “empoderados” frente a las otras instituciones de salud que han ido tomando el rol y el poder de decisión que antes ostentaban, y que en algunas oportunidades aprovechaban, los médicos.
Leido en "Medicina: código abierto."
Leido en "Medicina: código abierto."
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miércoles 19 de agosto de 2009
Preferiría no hacerlo
Hay un cuento muy famoso de Melville titulado Bartebly, el escribiente.
En él, se cuenta la historia de un contable (muy eficiente en su trabajo) al cual su jefe le pide que realice una tarea para la cual no había sido contratado. La respuesta de Bartebly es sencilla pero contundente: "Preferiría no hacerlo". Se niega sin aspavientos, sin quejas. Simplemente "preferiría no hacerlo" y sigue haciendo lo suyo (que es la contabilidad). Tal es su persistencia que termina por quedarse a vivir en la oficina, y su jefe, incapaz de echarle, se cambia de edificio.
A los médicos de familia nos han colado durante años tareas que no son nuestras (como por ejemplo imprimir recetas, hacer un parte de baja cada semana o hacer certificados de salud de todo tipo). Hasta que un grupo de Barteblies se sentó y se limitó a decir: "preferiría no hacerlo"...
Hace años que no tengo conflictos importantes con pacientes o familiares (más o menos a partir de mi segundo año de residencia aprendí a manejar esas situaciones con suficiente soltura). Normalmente no salen cabreados de mi consulta (a veces entran cabreados, pero les suelo saber calmar).
Pero esta semana han salido dos pacientes muy cabreados de mi consulta. Y lo peor de todo es que no ha sido por un problema "médico", sino de burocracia. Simplemente por negarme a hacer lo que no me corresponde y además degrada mi profesión.
Caso número 1:
Viene un paciente al que han visto en oftalmología. Me presenta una nota garabateada (sin nombre de médico ni diagnóstico ni nada que le haga parecer un informe) donde pone "Oculotec". Oculotec son ni más ni menos que una especie de "lágrimas artificiales". Hacen poca cosa, pero los oftalmólogos lo mandan mucho cuando no saben que mandar y quieren quitarse al paciente de encima. Algunos lo llaman "el parecetamol del oftalmólogo".
El paciente quiere que le haga recetas de oculotec. Le pregunto si el oftalmólogo le ha hecho al menos la primera receta. "Me ha dicho el oftalmólogo que él no tiene por qué hacer recetas".
"Pues yo tampoco tengo por qué hacer las recetas del oftalmólogo, así que le voy a dar esta hoja para que vaya a reclamar a atención al paciente del 12 de Octubre".
- "Pero es que yo necesito mis gotas, y al final el que sale perjudicado con esto soy yo".
- "Efectivamente. El que sale perjudicado es usted, pero no por culpa mía, sino del oftalmólogo que no hace su trabajo. Así que vaya a reclamarle a él."
- "¡Pues me voy muy cabreado!". Portazo.
Caso 2:
Viene un paciente con antecedentes de consumo de drogas, ingreso en UVI incluido. Me dice que le han pedido "un certificado" para hacer un curso del INEM. Le digo que nosotros no tenemos que hacer certificados, y que lo único que emitimos es un informe de salud general, siguiendo instrucciones de la Consejería de Sanidad. Este informe consiste en un resumen de la historia clínica del paciente y el tratamiento actual.
Si la gente cuando necesita un certificado para el carnet de conducir o la licencia de armas se va a un sitio específico y paga religiosamente, no sé por qué les parece tan raro hacer lo mismo para otros certificados (de la piscina, campamentos, del ayuntamiento, del balneario...).
Le imptimo el certificado de salud oficial, pero claro, ahí sale que tuvo un ingreso por consumo de drogas.
-"Oiga, aquí sale lo de las drogas y no me sirve, tiene que borrar eso".
-"Yo no puedo borrar eso porque está en su historia y estaría mintiendo"
-"Pero en el INEM me han pedido otro tipo de certificado"
-"¿Qué tipo?"
-"No sé, uno que ponga que ahora no tengo nada"
-"Pues que se lo pidan por escrito"
-"¡Usted no me entiende!¡no se qué hace ahí sentado... debería dedicarse a jugar a las chapas porque no entiende a los pacientes!".
(Portazo).
Como seres humanos que somos a nadie le gusta enfrentarse ni discutir con otra persona. Se me queda peor cuerpo después de discutir con un paciente que después de drenar un absceso maloliente del tamaño de una manzana o después de que se te tiren un pedo en la cara mientras exploras una hemorroide (y sí, también me ha ocurrido).
Pero no nos queda más remedio. Si queremos poder practicar una buena medicina y tener tiempo para nuestros pacientes, tenemos que negarnos a perder el tiempo en burocracia inútil (y mucho menos en la que ni siquiera nos corresponde).
Y hacerlo como Bartebly. Sin aspavientos pero con mano firme, simplemente decir: "preferiría no hacerlo".
En él, se cuenta la historia de un contable (muy eficiente en su trabajo) al cual su jefe le pide que realice una tarea para la cual no había sido contratado. La respuesta de Bartebly es sencilla pero contundente: "Preferiría no hacerlo". Se niega sin aspavientos, sin quejas. Simplemente "preferiría no hacerlo" y sigue haciendo lo suyo (que es la contabilidad). Tal es su persistencia que termina por quedarse a vivir en la oficina, y su jefe, incapaz de echarle, se cambia de edificio.
A los médicos de familia nos han colado durante años tareas que no son nuestras (como por ejemplo imprimir recetas, hacer un parte de baja cada semana o hacer certificados de salud de todo tipo). Hasta que un grupo de Barteblies se sentó y se limitó a decir: "preferiría no hacerlo"...
Hace años que no tengo conflictos importantes con pacientes o familiares (más o menos a partir de mi segundo año de residencia aprendí a manejar esas situaciones con suficiente soltura). Normalmente no salen cabreados de mi consulta (a veces entran cabreados, pero les suelo saber calmar).
Pero esta semana han salido dos pacientes muy cabreados de mi consulta. Y lo peor de todo es que no ha sido por un problema "médico", sino de burocracia. Simplemente por negarme a hacer lo que no me corresponde y además degrada mi profesión.
Caso número 1:
Viene un paciente al que han visto en oftalmología. Me presenta una nota garabateada (sin nombre de médico ni diagnóstico ni nada que le haga parecer un informe) donde pone "Oculotec". Oculotec son ni más ni menos que una especie de "lágrimas artificiales". Hacen poca cosa, pero los oftalmólogos lo mandan mucho cuando no saben que mandar y quieren quitarse al paciente de encima. Algunos lo llaman "el parecetamol del oftalmólogo".
El paciente quiere que le haga recetas de oculotec. Le pregunto si el oftalmólogo le ha hecho al menos la primera receta. "Me ha dicho el oftalmólogo que él no tiene por qué hacer recetas".
"Pues yo tampoco tengo por qué hacer las recetas del oftalmólogo, así que le voy a dar esta hoja para que vaya a reclamar a atención al paciente del 12 de Octubre".
- "Pero es que yo necesito mis gotas, y al final el que sale perjudicado con esto soy yo".
- "Efectivamente. El que sale perjudicado es usted, pero no por culpa mía, sino del oftalmólogo que no hace su trabajo. Así que vaya a reclamarle a él."
- "¡Pues me voy muy cabreado!". Portazo.
Caso 2:
Viene un paciente con antecedentes de consumo de drogas, ingreso en UVI incluido. Me dice que le han pedido "un certificado" para hacer un curso del INEM. Le digo que nosotros no tenemos que hacer certificados, y que lo único que emitimos es un informe de salud general, siguiendo instrucciones de la Consejería de Sanidad. Este informe consiste en un resumen de la historia clínica del paciente y el tratamiento actual.
Si la gente cuando necesita un certificado para el carnet de conducir o la licencia de armas se va a un sitio específico y paga religiosamente, no sé por qué les parece tan raro hacer lo mismo para otros certificados (de la piscina, campamentos, del ayuntamiento, del balneario...).
Le imptimo el certificado de salud oficial, pero claro, ahí sale que tuvo un ingreso por consumo de drogas.
-"Oiga, aquí sale lo de las drogas y no me sirve, tiene que borrar eso".
-"Yo no puedo borrar eso porque está en su historia y estaría mintiendo"
-"Pero en el INEM me han pedido otro tipo de certificado"
-"¿Qué tipo?"
-"No sé, uno que ponga que ahora no tengo nada"
-"Pues que se lo pidan por escrito"
-"¡Usted no me entiende!¡no se qué hace ahí sentado... debería dedicarse a jugar a las chapas porque no entiende a los pacientes!".
(Portazo).
Como seres humanos que somos a nadie le gusta enfrentarse ni discutir con otra persona. Se me queda peor cuerpo después de discutir con un paciente que después de drenar un absceso maloliente del tamaño de una manzana o después de que se te tiren un pedo en la cara mientras exploras una hemorroide (y sí, también me ha ocurrido).
Pero no nos queda más remedio. Si queremos poder practicar una buena medicina y tener tiempo para nuestros pacientes, tenemos que negarnos a perder el tiempo en burocracia inútil (y mucho menos en la que ni siquiera nos corresponde).
Y hacerlo como Bartebly. Sin aspavientos pero con mano firme, simplemente decir: "preferiría no hacerlo".
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La balada del Doctor Ocupado
Buenos días, Sra Montes, sientesé por favor.
¿Qué le ocurre? ¿le duele el estómago? ¿Dónde?
Tengo un dolorcillo por aquí debajo.
Y me duele cuando vas...
Pero sin hemorragia ¿verdad?
Mi diagnóstico es cistitis, Sra Montes.
esta receta es para un antibiótico infalible.
Simplemente tómese una cápsula
cuatro veces al día, y probablemente
se sentirá mejor hacia el fin de semana; seguro que sí.
¡Cómo!, ¿otra vez por aquí, Sra. Montes?
¿Todavía le molestan los bajos?
Podría ser una candidiasis o una gonorrea,
(le voy a echar una miradita)
aunque probablemente se trata de un enfriamiento en la vejiga.
El análisis de orina muestra que todo está bien.
Sí, ¡vaya rompecabezas! Así es.
¿Y eso es todo por hoy?
¿Cómo dice? ¿Que es eso de "a propósito"?
¿Se encuentra malhumorada, cansada, deprimida, sin apetito?
¿Así que las relaciones con su marido van disminuyendo?
Estoy seguro que son imaginaciones suyas.
¿Desde cuándo hace que..., esto... , no lo hacen?
A ver, explíquemelo todo;
pero hoy no, porque voy un poco retrasado.
Hola otra vez ¿Quiere hablar? Claro, dispare.
"Mucho mejor fuera que dentro"; es lo que digo.
Tengo la tolerancia de Gandhi
y una caja de "pañuelos de papel" a mano,
y un poco de coñac por si lo necesitamos (y puede que así sea)...
Mi estómago se está quejando; debe ser hora de comer.
Así que, resumiendo, ¿qué podemos concluir?:
Los síntomas que usted menciona,
yo los atribuiría a los nervios
y a un matrimonio que no funciona. Siento ser descortés.
Quizá su sensación de fracaso como esposa
está relacionada con una vida familiar espantosa;
pero son las seis y media,
me gustaría no oir ni media palabra más de su padre
ni de su tía ni del primo que vive en Pénjamo.
Puede que tenga razón: seguro que le vendría muy bien
un estudio profundo de su dolor existencial,
pero lo triste y desgraciado de la situación es
que en la ocupada medicina general
debemos concentrarnos en cuestiones más mundanas.
Así que para poder afrontar bien las cosas, Sra. Montes,
ya que hemos ido al molino a por harina,
creo que le voy a recetar
un pequeño tranquilizante
que nos ayudará a ambos a superarlo; ¡por Dios, que lo hará!
De un libro imprescindible: La consulta interior (The inner consultation)
¿Qué le ocurre? ¿le duele el estómago? ¿Dónde?
Tengo un dolorcillo por aquí debajo.
Y me duele cuando vas...
Pero sin hemorragia ¿verdad?
Mi diagnóstico es cistitis, Sra Montes.
esta receta es para un antibiótico infalible.
Simplemente tómese una cápsula
cuatro veces al día, y probablemente
se sentirá mejor hacia el fin de semana; seguro que sí.
¡Cómo!, ¿otra vez por aquí, Sra. Montes?
¿Todavía le molestan los bajos?
Podría ser una candidiasis o una gonorrea,
(le voy a echar una miradita)
aunque probablemente se trata de un enfriamiento en la vejiga.
El análisis de orina muestra que todo está bien.
Sí, ¡vaya rompecabezas! Así es.
¿Y eso es todo por hoy?
¿Cómo dice? ¿Que es eso de "a propósito"?
¿Se encuentra malhumorada, cansada, deprimida, sin apetito?
¿Así que las relaciones con su marido van disminuyendo?
Estoy seguro que son imaginaciones suyas.
¿Desde cuándo hace que..., esto... , no lo hacen?
A ver, explíquemelo todo;
pero hoy no, porque voy un poco retrasado.
Hola otra vez ¿Quiere hablar? Claro, dispare.
"Mucho mejor fuera que dentro"; es lo que digo.
Tengo la tolerancia de Gandhi
y una caja de "pañuelos de papel" a mano,
y un poco de coñac por si lo necesitamos (y puede que así sea)...
Mi estómago se está quejando; debe ser hora de comer.
Así que, resumiendo, ¿qué podemos concluir?:
Los síntomas que usted menciona,
yo los atribuiría a los nervios
y a un matrimonio que no funciona. Siento ser descortés.
Quizá su sensación de fracaso como esposa
está relacionada con una vida familiar espantosa;
pero son las seis y media,
me gustaría no oir ni media palabra más de su padre
ni de su tía ni del primo que vive en Pénjamo.
Puede que tenga razón: seguro que le vendría muy bien
un estudio profundo de su dolor existencial,
pero lo triste y desgraciado de la situación es
que en la ocupada medicina general
debemos concentrarnos en cuestiones más mundanas.
Así que para poder afrontar bien las cosas, Sra. Montes,
ya que hemos ido al molino a por harina,
creo que le voy a recetar
un pequeño tranquilizante
que nos ayudará a ambos a superarlo; ¡por Dios, que lo hará!
De un libro imprescindible: La consulta interior (The inner consultation)
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martes 18 de agosto de 2009
La verdadera pandemia
Pasar una consulta como médico de familia (y más si pasas dos consultas, una por la mañana y otra por la tarde) te ofrece un raro privilegio: escuchar las historias personales de 70 personas distintas cada día.
Así que si estás un poco atento puedes palpar la realidad "de la calle" con bastante acierto.
Te viene Juana, de 50 años buscando desesperadamente que la den una invalidez, porque aunque no ha trabajado en su vida y acude a la consulta con bolso de marca falso y collar de perlas (de pega) su marido, que era autónomo y ganaba mucha pasta, hace 2 años que no factura y ya se ha comido todos los ahorros. Así que la familia anda con el agua al cuello y a punto de perder sus pisos, incluidos los de sus hijos, como no, en Seseña.
Te viene Paula, una ecuatoriana que vino hace 6 años cuando las vacas gordas. Se metió en una hipoteca con su marido, pero ahora se divorciaron y él perdio su empleo. Y con una sola paga de 1000 euros no da para pagar la casa y dar de comer a su hijo de 6 años. Así que decide alquilar una habitación a un nigeriano. El nigeriano se ha instalado pero no paga, y encima mete a sus amigos en el piso "a armar escándalo". No solo no le puede echar, sino que la ha amenazado a ella y a su hijo (que ya está viviendo en casa de una prima de ella).
Te viene Jose, con un cuadro depresivo. Trabajor de la construcción, se sacaba 5000 euros al mes. Pero ahora la cosa está parada, así que le han quitado SU MOTO, y ahora van a quitarle el piso. No ha ahorrado en todos estos años y se ha metido en deudas hasta el cuello, siempre al límite, "que nunca bajan"... y ahora con un sueldo de 800 euros ya no vive como antes.
Te viene una pareja de gitanos ella embarazada y los dos pensando en abortar y hacerse la vasectomía "porque ya tenemos cuatro y la cosa está muy mala"... y te viene otro, y otro más.
Pero al mismo tiempo te vienen inmigrantes sobre todo de Rumanía y Santo Domingo, de mediana edad (unos 50 años), acompañados por un familiar más joven que lleva ya tiempo y hace de traductor, con diversos problemas de salud crónicos "que me miraban en mi pais" y que acaban de llegar a España "hace unas semanas". Lo que te corrobora que la cosa está extendida ya por todo el mundo y que siempre hay un sitio donde está peor.
Y entonces te das cuenta de que estamos en medio de una verdadera pandemia. Pero una de las gordas.
Y encima esta tampoco se cura con Tamiflú.
Así que si estás un poco atento puedes palpar la realidad "de la calle" con bastante acierto.
Te viene Juana, de 50 años buscando desesperadamente que la den una invalidez, porque aunque no ha trabajado en su vida y acude a la consulta con bolso de marca falso y collar de perlas (de pega) su marido, que era autónomo y ganaba mucha pasta, hace 2 años que no factura y ya se ha comido todos los ahorros. Así que la familia anda con el agua al cuello y a punto de perder sus pisos, incluidos los de sus hijos, como no, en Seseña.
Te viene Paula, una ecuatoriana que vino hace 6 años cuando las vacas gordas. Se metió en una hipoteca con su marido, pero ahora se divorciaron y él perdio su empleo. Y con una sola paga de 1000 euros no da para pagar la casa y dar de comer a su hijo de 6 años. Así que decide alquilar una habitación a un nigeriano. El nigeriano se ha instalado pero no paga, y encima mete a sus amigos en el piso "a armar escándalo". No solo no le puede echar, sino que la ha amenazado a ella y a su hijo (que ya está viviendo en casa de una prima de ella).
Te viene Jose, con un cuadro depresivo. Trabajor de la construcción, se sacaba 5000 euros al mes. Pero ahora la cosa está parada, así que le han quitado SU MOTO, y ahora van a quitarle el piso. No ha ahorrado en todos estos años y se ha metido en deudas hasta el cuello, siempre al límite, "que nunca bajan"... y ahora con un sueldo de 800 euros ya no vive como antes.
Te viene una pareja de gitanos ella embarazada y los dos pensando en abortar y hacerse la vasectomía "porque ya tenemos cuatro y la cosa está muy mala"... y te viene otro, y otro más.
Pero al mismo tiempo te vienen inmigrantes sobre todo de Rumanía y Santo Domingo, de mediana edad (unos 50 años), acompañados por un familiar más joven que lleva ya tiempo y hace de traductor, con diversos problemas de salud crónicos "que me miraban en mi pais" y que acaban de llegar a España "hace unas semanas". Lo que te corrobora que la cosa está extendida ya por todo el mundo y que siempre hay un sitio donde está peor.
Y entonces te das cuenta de que estamos en medio de una verdadera pandemia. Pero una de las gordas.
Y encima esta tampoco se cura con Tamiflú.
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sábado 15 de agosto de 2009
Un internista, un médico de familia, un cirujano y un anatomopatólogo
Un internista, un médico de familia, un cirujano y un anatomopatólogo están de vacaciones y se van a cazar.
Aparece una bandada de patos, el internista coge su escopeta... apunta... y no dispara.
-"¿Por qué no has disparado?", le preguntan el resto.
- "Todavía no había podido descartar la posibilidad de que fueran loros.".
Aparece otra bandada de pájaros y el médico de familia coge la escopeta... apunta... y no dispara.
- "¿Y ahora qué pasa?", exclaman sus amigos.
- "Necesitaba una segunda opinión para asegurarme de que no eran loros antes de disparar."
Entonces el cirujano coge la escopeta y cuando aparece otra bandada de pájaros vacía el cargador sin pensárselo dos veces. Quince aves caen muertas al suelo.
El cirujano entonces se dirige al anatomopatólogo:
- "Anada colega, vete a por esos bichos y dime si hay algún pato".
Aparece una bandada de patos, el internista coge su escopeta... apunta... y no dispara.
-"¿Por qué no has disparado?", le preguntan el resto.
- "Todavía no había podido descartar la posibilidad de que fueran loros.".
Aparece otra bandada de pájaros y el médico de familia coge la escopeta... apunta... y no dispara.
- "¿Y ahora qué pasa?", exclaman sus amigos.
- "Necesitaba una segunda opinión para asegurarme de que no eran loros antes de disparar."
Entonces el cirujano coge la escopeta y cuando aparece otra bandada de pájaros vacía el cargador sin pensárselo dos veces. Quince aves caen muertas al suelo.
El cirujano entonces se dirige al anatomopatólogo:
- "Anada colega, vete a por esos bichos y dime si hay algún pato".
jueves 13 de agosto de 2009
Ante la gripe A paciencia y tranquilidad
ANTE LA GRIPE A, PACIENCIA Y TRANQUILIDAD
Por Juan Gérvas,
jgervasc@meditex.es www.equipocesca.org.
Médico de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón (Madrid). Profesor Honorario de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, y Profesor Visitante de Atención Primaria en Salud Internacional de la Escuela Nacional de Sanidad (Madrid)
En Buitrago de Lozoya (Madrid), a 12 de agosto de 2009.
El problema
La gripe es una enfermedad viral que se suele padecer durante el invierno, en forma de epidemia (epidemia estacional) que afecta a gran parte de la población. Como bien dice el refrán, “la gripe dura siete días con tratamiento, y una semana sin él”. La gripe es enfermedad leve, con fiebre y síntomas varios como dolor de cabeza y muscular, náuseas, diarrea y malestar general, que obliga a guardar un par de días de reposo. No conviene bajar la fiebre (ni en niños siquiera), y el tratamiento es para el dolor y el malestar.
Pese a la levedad de la gripe, se puede demostrar que la mortalidad aumenta en la población con dos picos anuales, uno en los días del verano con el máximo de calor, y otro en los días del invierno con la epidemia de gripe. Por ello se aconseja vacunar contra la gripe, aunque se discute si esta vacunación es útil.
La epidemia de gripe A, que empezó en Méjico en 2009, es de menor gravedad que la epidemia habitual. Es una gripe que se contagia muy fácilmente, y por eso es una “pandemia”, porque puede llegar a afectar a la mitad de la población. Pero la contagiosidad de la gripe A no dice nada de su gravedad, y de hecho es menos grave que ninguna gripe previa. Afecta a mucha gente, pero mata menos que la gripe de todos los años. Las cifras son variables según la fuente de datos, pero por ejemplo, en el Reino Unido ha habido cientos de miles de casos y sólo unas 30 muertes y en EEUU con un millón de casos sólo 302 muertos. En el invierno austral (que coincide con el verano en España), en la Argentina han muerto unas 350 personas y en Australia unas 77 personas. Con el invierno austral casi finalizado, en el mundo entero ha habido hasta ahora 1.735 muertos. Para ponerlo en situación, se calcula que en España mueren durante un invierno “normal” por gripe estacional unas 1.500 personas.
Hemos tenido muchas pandemias, y la más letal, la “española” de 1918 mató sobre todo por neumonías bacterianas a los pobres (mal alimentados, hacinados, con viviendas insalubres y mal protegidos del frío). En las otras dos grandes pandemias, de 1957 y 1968 no hubo tal letalidad, entre otras cosas por la existencia de los antibióticos para tratar las neumonías bacterianas.
¿Qué se puede hacer ante la gripe A?
Cuando en 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronosticó que podrían morir de gripe aviar hasta siete millones de personas, se desató el pánico en el mundo. Después hubo sólo 262 muertes. Hubo, pues, un gravísimo error pronóstico. En 2009, con la gripe A, conviene no repetir el mismo error. Por ello es central evitar el pánico. Es absurdo tener pánico frente a la epidemia de gripe A, por más que nos llegará a afectar (levemente) a muchos.
Ante la gripe A conviene hacer lo que siempre se hace ante la gripe: cuidarse con prudencia y tranquilidad. Buena hidratación, buena alimentación, buena higiene, y recurrir al médico cuando haya síntomas de importancia, tipo tos con expulsión de sangre y gran deterioro de la respiración. Conviene no “toserle” a nadie, no tocarse la nariz, taparse al boca al estornudar y lavarse las manos antes de comer, después de ir al servicio y si uno se mancha con los mocos.
El virus se elimina por la mucosidad nasal aproximadamente durante los primeros cinco días de la enfermedad. El uso de mascarillas no parece que ayude a evitar la propagación de la epidemia. Conviene no hacer mucha vida social esos primeros días, como siempre se hace en caso de gripe.
Respecto al embarazo, no hay nada que decir, pues es saludable en cualquier caso, y nada lo impide ni lo agrava durante la epidemia de gripe A.
No hay tratamiento preventivo alguno: los medicamentos contra la gripe no previenen la enfermedad (ni el oseltamivir ni el zanamivir). Una vez que se tiene la enfermedad estos mismos medicamentos son también casi inútiles (acortan medio día la evolución de la enfermedad). Tampoco hay estudios que avalen su efectividad en la propia gripe A. Además, tienen efectos adversos. Por ejemplo, durante la epidemia de gripe A, en niños tratados en Londres con oseltamivir, tuvieron efectos adversos la mitad, generalmente vómitos, y en el 18% fueron alteraciones neuropsiquiátricas.
Quizá en algunos casos valga la pena su uso como tratamiento, por ejemplo en enfermos graves y en pacientes con enfermedades crónicas importantes, pero no son útiles ni en niños ni en adultos sanos.
La vacuna contra la gripe es de poca utilidad en niños y adolescentes, con una efectividad del 33%, y absolutamente inútil en los menores de dos años. Hay dudas sobre su eficacia en adultos y ancianos. Sobre la vacuna contra la gripe A no sabemos nada, pero en 1976 se produjo en EEUU una vacuna parecida, también con todas las prisas del mundo por el peligro de pandemia, y el resultado fue una epidemia de efectos adversos graves (síndrome de Guillain-Barré, enfermedad neurológica) que obligó a parar la vacunación. Las prisas no son buenas para nada, y menos para parar una gripe como la A, que tiene tan baja mortalidad. Conviene no repetir el error de 1976. En todo caso, es exigible la firma de un “consentimiento informado” que deje claro los beneficios y riesgos, y el procedimiento a seguir ante los daños por efectos adversos. Dadas las prisas de producción de la vacuna, y para evitar las consecuencias legales de los problemas de seguridad, responderán ante las reclamaciones, ante los daños, los Estados, no la industria farmacéutica.
¿Algo más?
Las pruebas diagnósticas rápidas de la gripe A tienen poca sensibilidad (del 10 al 60%). Es decir, no vale la pena hacer la determinación para saber si uno tiene gripe A en realidad. Da igual, pues los consejos son los mismos, y la prueba no añade la seguridad de no tener la gripe A.
Tanto el virus de la gripe A como el de la gripe estacional pueden mutar dejando por completo inútiles las vacunas.
No hay protección ante la gripe A con la vacunación contra la gripe estacional. Conviene no olvidar que un niño (y un adulto) puede tener otras enfermedades, además de la gripe A. En el Reino Unido ha habido casos de niños muertos por meningitis tras ser diagnosticados en falso de gripe A.
Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, asma, intentos de suicidio, fracturas de cadera, depresión, esquizofrenia y las otras mil enfermedades que requieren atención médica. El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes con gripe A es esencial para que funcionen bien los servicios sanitarios y su médico pueda dedicarse a los enfermos que lo necesitan, con o sin gripe A.
Nota
El autor no tiene más afán que dejar claro el estado del conocimiento respecto a la gripe A en el momento de escribir este texto, y para ello ha revisado la literatura mundial al respecto. Este texto es puramente informativo. El autor lamenta que muchos de los organismos públicos, las sociedades científicas y los medios de comunicación transmitan otro mensaje; sus razones tendrán.
Diez refencias seleccionadas
-Burch J, Corbett M, Stock C et al. Prescription of anti-influenza drugs for healthy adults: a systematic review and meta-analysis. Lancet Infec Dis. 2009;doi:10.1016/S1473-3099(09)70199-9.
-Ellis C, McEven R. Who should receive Tamiflu for swine flu?. BMJ. 2009;339:b2698.
-Evans D, Cauchemez S, Hayden FG. “Prepandemic” immunization for novel influenza viruses, “swine flu” vaccine, Guillain-Barré syndrome and the detection of rare severe adverse affects. J Infect Dis. 2009;200:321-8.
-Kitching A, Roche A, Balasegaran S et al. Oseltamivir adherence and side effects among children in three London schools affected by influenza A (H1N1), May 2009. An Internet based cross sectional survey. Eurosurvillance 2009;29:1-4.
-Jefferson TO, Demicheli V, Di Pietrantonj C et al. Inhibidores de neuraminidasa para la prevención y el tratamiento de la influenza en adultos sanos. www.cochrane.es/gripe/revisiones/CD001265.pdf
-Sheridan C. Flu vaccine makers upgrade technology and pray for it. Nature Biotechnolgy. 2009;27:489-91.
-Shun-Shin M, Thompson M, Heneghan C et al. Neuraminidase inhibitors for treatment and prophylasis of influenza in children: systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. BMJ. 2009;339;b3172.
-Simonsen L, Taylor RJ, Vibourd C et al. Mortality benefits of influenza vaccine in elderly people: an ongoing controversy. Lancet Infect Dis. 2007;7:658-66.
-Smith S, Demicheli V, Di Pietrantonj C, Harden AR et al. Vaccines for preventing influenza in healthy children. Cochrane Database Syst Rev. 2008;(2):CD004879.
-White N, Webster R, Govorkovs E et al. What is the optimal therapy for patients with H5N1 infection? PLoS Med. 2009;6:e1000091.
Por Juan Gérvas,
jgervasc@meditex.es www.equipocesca.org.
Médico de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón (Madrid). Profesor Honorario de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, y Profesor Visitante de Atención Primaria en Salud Internacional de la Escuela Nacional de Sanidad (Madrid)
En Buitrago de Lozoya (Madrid), a 12 de agosto de 2009.
El problema
La gripe es una enfermedad viral que se suele padecer durante el invierno, en forma de epidemia (epidemia estacional) que afecta a gran parte de la población. Como bien dice el refrán, “la gripe dura siete días con tratamiento, y una semana sin él”. La gripe es enfermedad leve, con fiebre y síntomas varios como dolor de cabeza y muscular, náuseas, diarrea y malestar general, que obliga a guardar un par de días de reposo. No conviene bajar la fiebre (ni en niños siquiera), y el tratamiento es para el dolor y el malestar.
Pese a la levedad de la gripe, se puede demostrar que la mortalidad aumenta en la población con dos picos anuales, uno en los días del verano con el máximo de calor, y otro en los días del invierno con la epidemia de gripe. Por ello se aconseja vacunar contra la gripe, aunque se discute si esta vacunación es útil.
La epidemia de gripe A, que empezó en Méjico en 2009, es de menor gravedad que la epidemia habitual. Es una gripe que se contagia muy fácilmente, y por eso es una “pandemia”, porque puede llegar a afectar a la mitad de la población. Pero la contagiosidad de la gripe A no dice nada de su gravedad, y de hecho es menos grave que ninguna gripe previa. Afecta a mucha gente, pero mata menos que la gripe de todos los años. Las cifras son variables según la fuente de datos, pero por ejemplo, en el Reino Unido ha habido cientos de miles de casos y sólo unas 30 muertes y en EEUU con un millón de casos sólo 302 muertos. En el invierno austral (que coincide con el verano en España), en la Argentina han muerto unas 350 personas y en Australia unas 77 personas. Con el invierno austral casi finalizado, en el mundo entero ha habido hasta ahora 1.735 muertos. Para ponerlo en situación, se calcula que en España mueren durante un invierno “normal” por gripe estacional unas 1.500 personas.
Hemos tenido muchas pandemias, y la más letal, la “española” de 1918 mató sobre todo por neumonías bacterianas a los pobres (mal alimentados, hacinados, con viviendas insalubres y mal protegidos del frío). En las otras dos grandes pandemias, de 1957 y 1968 no hubo tal letalidad, entre otras cosas por la existencia de los antibióticos para tratar las neumonías bacterianas.
¿Qué se puede hacer ante la gripe A?
Cuando en 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronosticó que podrían morir de gripe aviar hasta siete millones de personas, se desató el pánico en el mundo. Después hubo sólo 262 muertes. Hubo, pues, un gravísimo error pronóstico. En 2009, con la gripe A, conviene no repetir el mismo error. Por ello es central evitar el pánico. Es absurdo tener pánico frente a la epidemia de gripe A, por más que nos llegará a afectar (levemente) a muchos.
Ante la gripe A conviene hacer lo que siempre se hace ante la gripe: cuidarse con prudencia y tranquilidad. Buena hidratación, buena alimentación, buena higiene, y recurrir al médico cuando haya síntomas de importancia, tipo tos con expulsión de sangre y gran deterioro de la respiración. Conviene no “toserle” a nadie, no tocarse la nariz, taparse al boca al estornudar y lavarse las manos antes de comer, después de ir al servicio y si uno se mancha con los mocos.
El virus se elimina por la mucosidad nasal aproximadamente durante los primeros cinco días de la enfermedad. El uso de mascarillas no parece que ayude a evitar la propagación de la epidemia. Conviene no hacer mucha vida social esos primeros días, como siempre se hace en caso de gripe.
Respecto al embarazo, no hay nada que decir, pues es saludable en cualquier caso, y nada lo impide ni lo agrava durante la epidemia de gripe A.
No hay tratamiento preventivo alguno: los medicamentos contra la gripe no previenen la enfermedad (ni el oseltamivir ni el zanamivir). Una vez que se tiene la enfermedad estos mismos medicamentos son también casi inútiles (acortan medio día la evolución de la enfermedad). Tampoco hay estudios que avalen su efectividad en la propia gripe A. Además, tienen efectos adversos. Por ejemplo, durante la epidemia de gripe A, en niños tratados en Londres con oseltamivir, tuvieron efectos adversos la mitad, generalmente vómitos, y en el 18% fueron alteraciones neuropsiquiátricas.
Quizá en algunos casos valga la pena su uso como tratamiento, por ejemplo en enfermos graves y en pacientes con enfermedades crónicas importantes, pero no son útiles ni en niños ni en adultos sanos.
La vacuna contra la gripe es de poca utilidad en niños y adolescentes, con una efectividad del 33%, y absolutamente inútil en los menores de dos años. Hay dudas sobre su eficacia en adultos y ancianos. Sobre la vacuna contra la gripe A no sabemos nada, pero en 1976 se produjo en EEUU una vacuna parecida, también con todas las prisas del mundo por el peligro de pandemia, y el resultado fue una epidemia de efectos adversos graves (síndrome de Guillain-Barré, enfermedad neurológica) que obligó a parar la vacunación. Las prisas no son buenas para nada, y menos para parar una gripe como la A, que tiene tan baja mortalidad. Conviene no repetir el error de 1976. En todo caso, es exigible la firma de un “consentimiento informado” que deje claro los beneficios y riesgos, y el procedimiento a seguir ante los daños por efectos adversos. Dadas las prisas de producción de la vacuna, y para evitar las consecuencias legales de los problemas de seguridad, responderán ante las reclamaciones, ante los daños, los Estados, no la industria farmacéutica.
¿Algo más?
Las pruebas diagnósticas rápidas de la gripe A tienen poca sensibilidad (del 10 al 60%). Es decir, no vale la pena hacer la determinación para saber si uno tiene gripe A en realidad. Da igual, pues los consejos son los mismos, y la prueba no añade la seguridad de no tener la gripe A.
Tanto el virus de la gripe A como el de la gripe estacional pueden mutar dejando por completo inútiles las vacunas.
No hay protección ante la gripe A con la vacunación contra la gripe estacional. Conviene no olvidar que un niño (y un adulto) puede tener otras enfermedades, además de la gripe A. En el Reino Unido ha habido casos de niños muertos por meningitis tras ser diagnosticados en falso de gripe A.
Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, asma, intentos de suicidio, fracturas de cadera, depresión, esquizofrenia y las otras mil enfermedades que requieren atención médica. El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes con gripe A es esencial para que funcionen bien los servicios sanitarios y su médico pueda dedicarse a los enfermos que lo necesitan, con o sin gripe A.
Nota
El autor no tiene más afán que dejar claro el estado del conocimiento respecto a la gripe A en el momento de escribir este texto, y para ello ha revisado la literatura mundial al respecto. Este texto es puramente informativo. El autor lamenta que muchos de los organismos públicos, las sociedades científicas y los medios de comunicación transmitan otro mensaje; sus razones tendrán.
Diez refencias seleccionadas
-Burch J, Corbett M, Stock C et al. Prescription of anti-influenza drugs for healthy adults: a systematic review and meta-analysis. Lancet Infec Dis. 2009;doi:10.1016/S1473-3099(09)70199-9.
-Ellis C, McEven R. Who should receive Tamiflu for swine flu?. BMJ. 2009;339:b2698.
-Evans D, Cauchemez S, Hayden FG. “Prepandemic” immunization for novel influenza viruses, “swine flu” vaccine, Guillain-Barré syndrome and the detection of rare severe adverse affects. J Infect Dis. 2009;200:321-8.
-Kitching A, Roche A, Balasegaran S et al. Oseltamivir adherence and side effects among children in three London schools affected by influenza A (H1N1), May 2009. An Internet based cross sectional survey. Eurosurvillance 2009;29:1-4.
-Jefferson TO, Demicheli V, Di Pietrantonj C et al. Inhibidores de neuraminidasa para la prevención y el tratamiento de la influenza en adultos sanos. www.cochrane.es/gripe/revisiones/CD001265.pdf
-Sheridan C. Flu vaccine makers upgrade technology and pray for it. Nature Biotechnolgy. 2009;27:489-91.
-Shun-Shin M, Thompson M, Heneghan C et al. Neuraminidase inhibitors for treatment and prophylasis of influenza in children: systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. BMJ. 2009;339;b3172.
-Simonsen L, Taylor RJ, Vibourd C et al. Mortality benefits of influenza vaccine in elderly people: an ongoing controversy. Lancet Infect Dis. 2007;7:658-66.
-Smith S, Demicheli V, Di Pietrantonj C, Harden AR et al. Vaccines for preventing influenza in healthy children. Cochrane Database Syst Rev. 2008;(2):CD004879.
-White N, Webster R, Govorkovs E et al. What is the optimal therapy for patients with H5N1 infection? PLoS Med. 2009;6:e1000091.
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miércoles 12 de agosto de 2009
Tiempos de espera: ese tabú
La Comunidad de Madrid ha publicado una convocatoria de licitación que no tiene desperdicio: se trata de un estudio sobre el tiempo de espera en las consultas de los centros de salud.
Si ya resulta curioso que se vayan a gastar 72.000 euros para saber cuanto tiempo pasa desde que te dan cita hasta que te ve tu médico de familia (cuando con el programa informático OMI se podría calcular, al menos teóricamente), lo mejor es cuando uno lee que la Comunidad de Madrid se reserva el derecho exclusivo de comentar los resultados de dicho estudio:
El adjudicatario no podrá mantener relación institucional, hacer declaraciones a medios de comunicación o entregar documentación o datos, sobre temas concernientes a los trabajos realizdos, sin la autorización expresa del Servicio Madrileño de Salud.
En consecuencia, además de los resultados, todos los programas y procesos [..] pasarán a ser propiedad del Servicio Madrileño de Salud, quien ser reserva: El derecho a publicar en su totalidad o parcialmente los textos o material que se generan de conformidad con lo pactado.
Y digo yo... si los ciudadanos estamos pagando 72.000 para que se haga una encuesta (porque recuérdese que el Servicio Madrileño de Salud lo pagan los ciudadanos, no es una empresa privada)... ¿no deberíamos acceder gratuitamente a todos los datos obtenidos?. ¿No debería el SMS reservarse el deber (y no el derecho) de publicar en su totalidad los datos? ¿O la información sobre listas de espera es un tema de seguridad nacional?
Si ya resulta curioso que se vayan a gastar 72.000 euros para saber cuanto tiempo pasa desde que te dan cita hasta que te ve tu médico de familia (cuando con el programa informático OMI se podría calcular, al menos teóricamente), lo mejor es cuando uno lee que la Comunidad de Madrid se reserva el derecho exclusivo de comentar los resultados de dicho estudio:
El adjudicatario no podrá mantener relación institucional, hacer declaraciones a medios de comunicación o entregar documentación o datos, sobre temas concernientes a los trabajos realizdos, sin la autorización expresa del Servicio Madrileño de Salud.
En consecuencia, además de los resultados, todos los programas y procesos [..] pasarán a ser propiedad del Servicio Madrileño de Salud, quien ser reserva: El derecho a publicar en su totalidad o parcialmente los textos o material que se generan de conformidad con lo pactado.
Y digo yo... si los ciudadanos estamos pagando 72.000 para que se haga una encuesta (porque recuérdese que el Servicio Madrileño de Salud lo pagan los ciudadanos, no es una empresa privada)... ¿no deberíamos acceder gratuitamente a todos los datos obtenidos?. ¿No debería el SMS reservarse el deber (y no el derecho) de publicar en su totalidad los datos? ¿O la información sobre listas de espera es un tema de seguridad nacional?
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lunes 10 de agosto de 2009
Puestos a no besarnos...
El ilustre (que no ilustrado) Colegio de Médicos de Madrid, capitaneado por la presidenta Fariñas está realizando una campaña de prevención de la Gripe A (por aquello de que se nos vea hacer algo y darle algún palo más a la piñata):

Yo no voy a ser menos, así que aporto mi palo de ciego mejorando (si cabe) la propuesta del equipo de la Dra Fariñas:

PD: gracias a mi amigo Erik por su inestimable colaboración ciudadana.

Yo no voy a ser menos, así que aporto mi palo de ciego mejorando (si cabe) la propuesta del equipo de la Dra Fariñas:

PD: gracias a mi amigo Erik por su inestimable colaboración ciudadana.
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sábado 8 de agosto de 2009
Ideas rompedoras de andar por casa
Una curiosa iniciativa de Rafa Cofiño, desde Asturias: recopilar y compartir ideas sencillas y rompedoras para poder aplicarlas en nuestras consultas y centros de salud. Abierto a la participación de todos.
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viernes 7 de agosto de 2009
Calvos ¡pero sin colesterol!
Nunca te acostarás sin saber una cosa más... sobre todo si eres médico de familia y tienes pacientes "empoderados".
Esta tarde me consulta una mujer de 76 años, que me dice que se está quedando calva (lo cual era cierto)... "Es por las pastillas esas del colesterol, que lo he leido".
El primer impulso te induce a pensar "las pastillas del colesterol no dan calvicie... usted se está quedando calva porque está mayor... ¡y punto!".
Pero un médico de familia duda siempre de todo, así que miro la ficha técnica de la pravastatina ("la pastilla del colesterol") y leo con asombro que la alopecia es un efecto secundario "poco frecuente"; es decir que le ocurre entre uno de cada 100 y uno de cada 1000 pacientes. No parece muy importante... ¿o si?
Si atendemos a las estadísticas aproximadamente 1 millón de personas toman estatinas diariamente en España. La atorvastatina en concreto la toman 160000 personas.
Mi paciente llevaba algunos meses acudiendo a un dermatólogo privado, que le había mandado diversos tratamientos en forma de champú... hasta que decidio tomar las riendas de su problema (la calvicie) y leerse los prospectos; como el protagonista de "Caro Diario" al que se dedicó un interesantísimo post hace poco en "Salud y otras cosas"
¿Cuántos pacientes calvos puede haber por ahí visitando a los dermatólogos y sin darse cuenta de que la culpa la tiene simplemente "la pastilla del colesterol"? Echando las cuentas de la vieja mínimo 160 y máximo 10.000.
Esta tarde me consulta una mujer de 76 años, que me dice que se está quedando calva (lo cual era cierto)... "Es por las pastillas esas del colesterol, que lo he leido".
El primer impulso te induce a pensar "las pastillas del colesterol no dan calvicie... usted se está quedando calva porque está mayor... ¡y punto!".
Pero un médico de familia duda siempre de todo, así que miro la ficha técnica de la pravastatina ("la pastilla del colesterol") y leo con asombro que la alopecia es un efecto secundario "poco frecuente"; es decir que le ocurre entre uno de cada 100 y uno de cada 1000 pacientes. No parece muy importante... ¿o si?
Si atendemos a las estadísticas aproximadamente 1 millón de personas toman estatinas diariamente en España. La atorvastatina en concreto la toman 160000 personas.
Mi paciente llevaba algunos meses acudiendo a un dermatólogo privado, que le había mandado diversos tratamientos en forma de champú... hasta que decidio tomar las riendas de su problema (la calvicie) y leerse los prospectos; como el protagonista de "Caro Diario" al que se dedicó un interesantísimo post hace poco en "Salud y otras cosas"
¿Cuántos pacientes calvos puede haber por ahí visitando a los dermatólogos y sin darse cuenta de que la culpa la tiene simplemente "la pastilla del colesterol"? Echando las cuentas de la vieja mínimo 160 y máximo 10.000.
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¿Dónde hay que firmar?
Comenta Rafa Bravo en su blog con gran acierto:
Dice en El País el representante del sindicato de chichinabo Femyts que “cualquier profesional se va a ofrecer sin que le llamen en cuanto vea que su trabajo puede ayudar” yo lo matizaría. No me voy a ofrecer para escribir partes de baja, rellenar estadísticas o hacer colesteroles en gente sana, es más si lo tengo que hacer lo hare bastante cabreao. No se puede pedir colaboración para mantener un sistema obsoleto, ineficiente y que hace aguas por todas partes, en el que la epidemia solo es una gota más para ponerlo en evidencia a las primeras de cambio.Todos vamos apechugar y trabajar por la salud de la población que tenemos asignada y espero que todo salga bien, pero ya es hora de llamar a las cosas por su nombre.
Yo a eso sí que me apunto, y de hecho no se me caen los anillos por atender a pacientes que lo necesitan durante mis vacaciones. O incluso alargar mi jornada laboral cuando un paciente realmente necesita ayuda.
De todas formas al comentario de Rafa, y para que no sean solo las farmaceúticas las que aprovechen para reivindicar sus intereses, añadiría un pequeño matiz: los médicos contratados como suplentes en realidad no tienen (tenemos) ninguna población asignada.
Dice en El País el representante del sindicato de chichinabo Femyts que “cualquier profesional se va a ofrecer sin que le llamen en cuanto vea que su trabajo puede ayudar” yo lo matizaría. No me voy a ofrecer para escribir partes de baja, rellenar estadísticas o hacer colesteroles en gente sana, es más si lo tengo que hacer lo hare bastante cabreao. No se puede pedir colaboración para mantener un sistema obsoleto, ineficiente y que hace aguas por todas partes, en el que la epidemia solo es una gota más para ponerlo en evidencia a las primeras de cambio.Todos vamos apechugar y trabajar por la salud de la población que tenemos asignada y espero que todo salga bien, pero ya es hora de llamar a las cosas por su nombre.
Yo a eso sí que me apunto, y de hecho no se me caen los anillos por atender a pacientes que lo necesitan durante mis vacaciones. O incluso alargar mi jornada laboral cuando un paciente realmente necesita ayuda.
De todas formas al comentario de Rafa, y para que no sean solo las farmaceúticas las que aprovechen para reivindicar sus intereses, añadiría un pequeño matiz: los médicos contratados como suplentes en realidad no tienen (tenemos) ninguna población asignada.
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jueves 6 de agosto de 2009
Las vacaciones son para el verano
Tremendo revuelo se está montando en los Centros de Salud de Madrid. Parece que los jefazos han decidido suspender las vacaciones y permisos de todos los médicos y enfermeras que trabajan en atención primaria a partir de septiembre.
¿Y todo esto por qué?... por la terrible gripe A.
Como consecuencia aquellos médicos de familia que habían decidido trabajar en verano y reservado sus vacaciones para el mes de septiembre u octubre se van a quedar sin vacaciones este año. ¡Y no solo eso!... además vamos a abrir los sábados (según parece).
Curiosamente la draconiana medida no parece que vaya a aplicarse a los que han tomado tal decisión (léase gerentes, señor Güemes o la presidentísima). Claro que les doy la razón: probablemente no se note mucho si los gerentes o políticos se cogen vacaciones o no...
Pero lo que sorprende es que la medida se plantee inicialmente para la "atención primaria". No parece que en los hospitales vayan a suspenderse vacaciones, pese a que es allí donde se salvan vidas y se hacen las cosas importantes de verdad. ¿Será que al final no se nota tanto si el dermatólogo está de vacaciones?.
La paradoja se entiende cuando uno escucha a Güemes expresar (como lapsus mental) su concepción de la labor de la atención primaria (atención sanitaria que no utiliza): "habrá bajas laborales que, aunque no serán graves, obligarán a reorganizar los recursos"... o dicho en otras palabras: "si los médicos de familia se van de vacaciones ¿quién va a hacer los partes de baja?"
El asunto preocupa (y con razón) a todo el personal con plaza o con contratos largos en atención primaria, que se quedarán sin vacaciones.
No preocupa tanto a los médicos jóvenes, que como yo, no tenemos contratos de más de un mes y por tanto no tenemos vacaciones. Por suerte para nosotros por esta vez, puesto que no podrán quitarnoslas. Nos bastará con apagar el teléfono móvil para dejar de pasar consulta una semana aquí y quince días allá.
Me pregunto qué pasará si los médicos de familia titulares se ponen de baja y todos los pringados de los contratos de suplente nos quedamos sin batería en el móvil. ¡Será como una Pesadilla en Güemes Street! ¿Quién hará entonces los papelitos de baja?
*Edición de última hora: parece que Güemes and company reculan de su decisión. Después de lanzar el "globo sonda" dicen que no, que en principio no se suspenden vacaciones a no ser que sea necesario y que si se hiciese la medida afectaría también a los hospitales.
¿Y todo esto por qué?... por la terrible gripe A.
Como consecuencia aquellos médicos de familia que habían decidido trabajar en verano y reservado sus vacaciones para el mes de septiembre u octubre se van a quedar sin vacaciones este año. ¡Y no solo eso!... además vamos a abrir los sábados (según parece).
Curiosamente la draconiana medida no parece que vaya a aplicarse a los que han tomado tal decisión (léase gerentes, señor Güemes o la presidentísima). Claro que les doy la razón: probablemente no se note mucho si los gerentes o políticos se cogen vacaciones o no...
Pero lo que sorprende es que la medida se plantee inicialmente para la "atención primaria". No parece que en los hospitales vayan a suspenderse vacaciones, pese a que es allí donde se salvan vidas y se hacen las cosas importantes de verdad. ¿Será que al final no se nota tanto si el dermatólogo está de vacaciones?.
La paradoja se entiende cuando uno escucha a Güemes expresar (como lapsus mental) su concepción de la labor de la atención primaria (atención sanitaria que no utiliza): "habrá bajas laborales que, aunque no serán graves, obligarán a reorganizar los recursos"... o dicho en otras palabras: "si los médicos de familia se van de vacaciones ¿quién va a hacer los partes de baja?"
El asunto preocupa (y con razón) a todo el personal con plaza o con contratos largos en atención primaria, que se quedarán sin vacaciones.
No preocupa tanto a los médicos jóvenes, que como yo, no tenemos contratos de más de un mes y por tanto no tenemos vacaciones. Por suerte para nosotros por esta vez, puesto que no podrán quitarnoslas. Nos bastará con apagar el teléfono móvil para dejar de pasar consulta una semana aquí y quince días allá.
Me pregunto qué pasará si los médicos de familia titulares se ponen de baja y todos los pringados de los contratos de suplente nos quedamos sin batería en el móvil. ¡Será como una Pesadilla en Güemes Street! ¿Quién hará entonces los papelitos de baja?
*Edición de última hora: parece que Güemes and company reculan de su decisión. Después de lanzar el "globo sonda" dicen que no, que en principio no se suspenden vacaciones a no ser que sea necesario y que si se hiciese la medida afectaría también a los hospitales.
Subespecialistas
Hace poco comentaba Rafa Bravo en su blog un libro escrito por ginecólogos sobre cómo manejar enfermedades comunes en la mujer (y por tanto fuera del campo de especialización de los ginecólogos). Un libro donde los ginecólogos "juegan" a ser médicos de familia; aunque por otra parte la experiencia me dice que esos experimentos los dejan para la consulta privada, en la pública se centran en lo suyo (la entrepierna, bajo vientre y si me apuras las mamas).
Por eso se trata de una obra pluridisciplinar, porque no sólo aborda aspectos de tratamiento y prevención de las patologías del aparato genital, sino también hábitos saludables como la prevención del consumo de sustancias adictivas, la obesidad o los problemas cardiovasculares, sin olvidar aspectos de la vida familiar y personal de la mujer, como la sexualidad o la violencia doméstica.
¡Nunca vi de residente en urgencias del hospital que un ginecólogo bajara a atender a una mujer con una crisis hipertensiva! (aunque luego en la consulta privada quieran controlarle la tensión a sus "clientas"). Mucho menos atender a la típica intoxicada con cocaína, o a la que se toma 40 pastillas y hay que hacerle un lavado de estómago, tan comunes a las 4 de la madrugada en la urgencia (aunque luego en la consulta privada quieran hacer prevención de consumo de sustancias adictivas a sus "clientas").
Hoy leo una reflexión interesante al respecto:
¿Si pones a los profesionales en un contexto de practica privada remunerada por acto no tratarian de extender sus competencias?, ¿si los colocas en un regimen asalariado no tratarian de reducirlas?
Recuerdo una discusión en el colegio médico entre dermatólogos y oftalmólogos sobre a quién correspondía el manejo de las enfermedades de los párpados, no era fácil ponerse de acuerdo porque todos ellos trabajaban simultaneamente en ambos sistemas, y los que convenían para uno de los sistemas eran no deseables para el otro, y no se pusieron de acuerdo.
Aún no ha aparecido una subespecialidad en parpados, aunque no lo descarto, en ese caso dermatólogos y oftalmólogos deberán resignarse.
Zurita dixit, en la lista de distribución MEDFAM.
Por eso se trata de una obra pluridisciplinar, porque no sólo aborda aspectos de tratamiento y prevención de las patologías del aparato genital, sino también hábitos saludables como la prevención del consumo de sustancias adictivas, la obesidad o los problemas cardiovasculares, sin olvidar aspectos de la vida familiar y personal de la mujer, como la sexualidad o la violencia doméstica.
¡Nunca vi de residente en urgencias del hospital que un ginecólogo bajara a atender a una mujer con una crisis hipertensiva! (aunque luego en la consulta privada quieran controlarle la tensión a sus "clientas"). Mucho menos atender a la típica intoxicada con cocaína, o a la que se toma 40 pastillas y hay que hacerle un lavado de estómago, tan comunes a las 4 de la madrugada en la urgencia (aunque luego en la consulta privada quieran hacer prevención de consumo de sustancias adictivas a sus "clientas").
Hoy leo una reflexión interesante al respecto:
¿Si pones a los profesionales en un contexto de practica privada remunerada por acto no tratarian de extender sus competencias?, ¿si los colocas en un regimen asalariado no tratarian de reducirlas?
Recuerdo una discusión en el colegio médico entre dermatólogos y oftalmólogos sobre a quién correspondía el manejo de las enfermedades de los párpados, no era fácil ponerse de acuerdo porque todos ellos trabajaban simultaneamente en ambos sistemas, y los que convenían para uno de los sistemas eran no deseables para el otro, y no se pusieron de acuerdo.
Aún no ha aparecido una subespecialidad en parpados, aunque no lo descarto, en ese caso dermatólogos y oftalmólogos deberán resignarse.
Zurita dixit, en la lista de distribución MEDFAM.
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