Curioso video sobre tecnología aplicada a la salud donde se habla de esos dispositivos que te pones y te van monitorizando en tiempo real todas tus constantes:
Camilo hace un análisis que comparto al 100%:
Yo creo que el punto de entregar salud es que las personas puedan volver a sus vidas normales, justamente sin tener que estar angustiosamente preocupados de lo que le ocurre a su cuerpo, sin tener que estar “gestionando” su salud todo el día.
Lo siento Dr. Topol, pero yo creo que de aquí a diez años la mayoría de las personas seguiremos comiendo sin querer saber cuantas calorías había en esa última cucharada. Y los médicos seguirán ocupando su estetoscopio para escuchar el corazón, pero también tranquilizar al paciente que se siente escuchado y atendido.
Parafraseando lo que escribió en 1936 el autor de "El Principito":
"Yo creo que llegará el día, en que el enfermo se abandonará a las manos de los dispositivos inalámbricos de Apple. Sin preguntarle nada, estos dispositivos mediran todas sus constantes, calcularán algunas variables, multiplicarán unas por otras, curarán a este enfermo a través de internet. Sin embargo, si yo caigo enfermo, me dirigiré a mi viejo médico de familia. El me mirará en el ángulo del ojo, me tomará el pulso, me palpará el vientre, me auscultará. Después toserá, prenderá su pipa, se frotará el mentón, y me sonreirá para calmar mi dolor. Desde luego yo admiro la web 2.0, pero también admiro la sabiduría".
Por supuesto nada que no conocieran autores de principios del siglo XX como aquel mítico Doctor Knock que en la obra de teatro "El triunfo de la medicina" ya era un visionario de nuestros tiempos cuando decía:
“Las personas sanas son enfermos que se ignoran”, “su error es dormir en la seguridad engañosa de la que les despierta demasiado tarde el rayo fulminante de la enfermedad”, “la salud es una palabra que no habría ningún inconveniente en quitar de nuestro vocabulario. Por mi parte, sólo conozco gente más o menos aquejada de enfermedades”, “…una comarca habitada por algunos millares de individuos neutros, indeterminados. Mi papel es determinarlos, llevarlos a la existencia médica. Les meto en la cama y veo qué puede salir de ello: un tuberculoso, un neurópata, un arteriosclerótico, lo que se quiera, pero alguien ¡Dios mío! ¡alguien!”
Y al hablar de su flamante hospital de 250 camas exclamaba triunfante como el del video del Doctor Topol: “En doscientas cincuenta de estas casas hay doscientos cincuenta habitaciones en donde alguien proclama la medicina, doscientas cincuenta camas en donde un cuerpo echado da fe de que la vida tiene un sentido, y, gracias a mí, un sentido médico. La noche es todavía más hermosa, porque hay luces. Y casi todas las luces son mías. Los que no están enfermos duermen en las tinieblas. No cuentan. Piense que dentro de unos instantes van a dar las diez, que para todos mis enfermos las diez significan la segunda toma de temperatura rectal y que, dentro de unos instantes, doscientos cincuenta termómetros van a penetrar a la vez…”
miércoles 24 de febrero de 2010
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Últimamente nos encontramos bien de acuerdo con Julio, y es que parece que compartimos el escepticismo frente a tanta tecnología brillante, colorida y con hartos efectos especiales. Y la impaciencia frente a tanto doctor e ingeniero que nos quieren transmitir su entusiasmo de niño con el último juguete que nos cuenta las emanaciones diarias. Y la intolerancia con tanto fantoche que quiere que haya cada vez más "pacientes/clientes", y no menos.
ResponderSuprimirSaludos Julio!Y ojalá cada vez menos pacientes y más personas haciendo su vida.
http://desdeelmanicomio.blogspot.com/2010/02/catarsis-un-libro-de-andrzej-szczeklik.html
ResponderSuprimirMuy buena la comparacion entre Topol y Knock... Apuntada :)
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