miércoles 24 de febrero de 2010

Epidemia de redes sociales en salud

Asistimos en estos meses a una verdadera epidemia de redes sociales "de salud". Quizá en paralelo a la proliferación de conferencias, cursos, talleres y jornadas sobre "Salud 2.0" y otras hierbas.

Como todas las modas, y sobre todo en un mercado con pocas barreras de entrada (cualquiera puede con tiempo y algunos conocimientos montar una red social o incluso comprarla ya hecha), empiezan a aparecer proyectos a tutiplen.

Para "dar vidilla al asunto" se suele contar con agencias de comunicación y publicidad que se encargan de animar a la platea. Empiezan a salir entonces notas de prensa al estilo: "la nueva revolución de la salud 2.0", "nace una nueva y revolucionaria red social para pacientes", etc, etc.

Los americanos hace ya dos años pasaron por esto, y aunque entonces lo de la web 2.0 era un término algo menos manido algunos críticos señalaban la ausencia de un modelo de negocio claro y sostenible.

Se suele decir que en los negocios el beneficio es solo una opinión pero el cash flow es un hecho.

O dicho de otra manera: lo que importa es de donde sale la "plata" (el dinero en efectivo) y tener el bolsillo lleno de monedas y no de promesas.

Ya lo decían los americanos: "Echa un vistazo a las empresas que dicen ser "2.0" y considera si están generando algún dinero o simplemente agitando sus manos. En muchos casos ni siquiera vas a tener una idea clara de quién va a pagar las facturas una vez que los fondos iniciales se agoten. Incluso cuando tienen un modelo de negocio es raro encontrar que los números sean lo suficientemente grandes como para ser reales, sostener el coste estructural y permitir un crecimiento que permita cumplir con la promesa de "cambiar el mundo de la salud".

De hecho, tenemos muchos datos que muestran que los cambios en el sistema sanitario serán de todo menos revolucionarios. Los consumidores sanitarios son reacios a involucrarse en internet, excepto para búsquedas anónimas. Alcanzar una masa crítica en temas de salud online es todo menos sencillo e incluso si puedes hacerlo gastando mucho dinero te vas a encontrar con que tu inversión solo te reporta céntimos de euro de beneficios.


Pero entonces ¿de dónde esperan sacar la pasta los impulsores de las redes sociales "Salud 2.0"?. Se me ocurren tres opciones: a) esperan vender el "invento" en unos meses a alguna aseguradora, farmaceútica o grupo de inversión despistado (más o menos el modelo de negocio puntocom a lo Pep Vallés o del dospuntocerismo y el "coge el dinero y corre"). b) tienen costes estructurales tan bajos que les da lo mismo que sea rentable o no (es un hobbie o experimento para ellos o tienen otras motivaciones no monetarias) o c) no se han parado a hacer los números.


Camilo Erazo enviaba un interesante artículo sobre PatientsLikeMe que responde a la pregunta: ¿cuánto se involucran los pacientes que se apuntan en una red social de salud?.

Este artículo viene a demostrar que a los 6 meses de apuntarse el 60% de los pacientes no vuelven a visitar la red social (es decir ya no participan). Lo más preocupante es que los pacientes nuevos cada vez se involucran menos (entre los pacientes que se apuntaron en el último año a los 6 meses el 82% había abandonado). Para colmo el crecimiento en el número de usuarios no aumentaba exponencialmente (como sería de esperar en un sistema basado en redes como Facebook) sino linealmente.

Es decir, las redes sociales de salud se comportan de distinta forma que otras redes sociales tipo "Facebook".

La cuestión es ¿por qué Facebook sí funciona como una red viral y las redes sociales de salud no?.

Personalmente creo que el éxito de Facebook como red social se basa en dos necesidades humanas básicas:

1) el sexo
2) curiosear sobre lo que hacen los demás

Facebook es utilizado básicamente para a) ligar o b) ver las fotos de gente que no conoces demasiado (tipo excompañeros de clase o compañeros de trabajo que no son amigos) para poder criticarles (o envidiarles en secreto). Otra versión del b) es colgar fotos donde uno se lo está pasando muy bien o parece tener una intensa vida social para dar envidia a los que él mismo cotillea que sabe le están cotilleando a él (es la misma dinámica por la que la gente se compra coches caros, para dar envidia al vecino o al cuñado).

Es típico el uso de Facebook para dar un "escarmiento" a la expareja a base de poner fotos "pasándoselo genial" y disfrutando de la soltería.

Por desgracia (o por suerte) el tema de las enfermedades no suele mezclar bien con el sexo, y aunque uno pueda tener curiosidad sobre las enfermedades que tiene otro no suele ser objeto de envidia, ni por tanto a la inversa objeto de exhibición (excepto cicatrices de cirugías o temas obstétricopediátricos donde se presume de cuanto pesó mi niño o qué alto tiene el percentil de talla "que grande está para su edad").

La enfermedad se vive en comunidad, pero la dinámica es distinta; no se hace para exhibirse sino para buscar ayuda y consuelo. Y eso si motiva, pero lo contrario (dar ayuda y consuelo online a desconocidos) no motiva tanto como para alcanzar masa crítica (es decir, aunque existen las teresas de calculta no son suficientes para sustentar un modelo de negocio con ellas).

Quizá las redes sociales en salud deberían enfocarse para explotar la envidia/exhibición/competitividad en el tema de la salud. Tengo algunas ideas en la cabeza que podrían probarse (y seguro que alguien ya se ha planteado) pero me las guardo para otra ocasión y mientras tanto observaré con curiosidad por donde tira toda esta explosión de proyectos dospuntocéricos...

9 comentarios:

  1. Hay otra forma de sacar pasta a través de redes sociales de "Salud 2.0" aparte de los que ya mencionas: hacer el servicio de pago para los profesionales sanitarios o clínicas que utilicen la red como una forma de promocionarse a través de su actividad. Al menos hay una red social de salud que lo hace así.

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  2. Artículo muy esclarecedor, pero por otro lado, hay que tomar en cuenta la Salud en el ámbito público, donde no hay una presión por "monetarizar", sino por completar un servicio y facilitar el acceso a la participación ciudadana. Indudablemente van a existir muchas iniciativas llamadas al fracaso entre el usuario, pero no me cabe duda de que en este ámbito, y para situaciones o colectivos concretos, puede ser de utilidad.
    Un saludo!

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  3. > hacer el servicio de pago para los profesionales sanitarios

    Supongo que hablas de vi.vu. El problema es que el valor de la red social en ese caso se fundamenta en la existencia de expertos (profesionales) que aportan conocimiento a la comunidad.

    El profesional difícilmente va a quere pagar "plata" por estar en esa red social, ya está pagando aportando conocimiento (haciendo de teresa de calcuta virtual pero no tan altruista al fin y al cabo).

    Habrá profesionales que estarán dispuestos a pagar "plata" en vez de aportar conocimientos. Pero ese modelo de negocio es un modelo de publicidad puro y duro y el problema está en lograr una masa crítica (y una suficiente segmentación sobre todo local) que rentabilice la inversión en publicidad para el anunciante.

    El problema es que como la barrera de entrada es tan baja al cirujano plástico X, a poco avispado que sea, le cuesta bien poco montar un foro sobre "cirugía plástica" o un blog donde promocionar su marca y lograr ese mismo objetivo de captación de clientes a un precio mucho menor.


    Hay ejemplos a tutiplen, sin ir más lejos ocularis.es un referente en información sobre oftalmología sin necesidad de socios tecnológicos ni redes sociales...

    Es decir en Internet no controlas el canal, y un modelo basado en publicidad se fundamenta en el control del canal (canal de televisión, periódico, cartelería). Google sí ha logrado controlar el canal (todo el mundo usa su buscador) y Facebook va por el mismo camino (los adolescentes se conectan a internet a través de Facebook). Si controlas el canal el modelo de publicidad tiene sentido. Pero no parece que esto vaya a ocurrir con las redes sociales de salud.

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  4. Es verdad que se va a una burbuja 2.0 como la hubo del 1.0. El motivo vuelve a ser el mismo: mucho cantamañanas y mucha economía de la cancamusa, mucho gurú bajo cada piedra y poca seriedad. En fin.

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  5. 1º + 2º + 3º
    Saludos
    Rafael Bravo

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  6. Dr Bonis, en mi opinión, el éxito de facebook o tuenti no está en "la envidia". Que sepa yo, tanto los que conozco como yo mismo, usamos tuenti y facebook como un medio de relación social como puede ser messenger (de hecho, el messenger cada vez lo uso menos).

    Es una forma de contactar con gente con la que de otra forma directamente no volverías a ver (antiguos compañeros de clase, amigos de otras ciudades,...).
    Por ejemplo, para mi, "tuenti" es el importante, el de mis amigos españoles, y "facebook" para los de otros países (porque tuenti sólo es español, como le pasa al orkut brasileño).

    El problema que le veo a un "facebook sanitario" es que cuando tu entras en un facebook normal, entras a ver qué se cuenta la gente (yo por lo menos "mis amigos", no me importa lo de otros ni entro a criticar... por lo menos por ahora, jeje), y lo haces cuando te aburres o cuando sabes que hay algo importante.

    En el tema sanitario sólo lo harías cuando tengas una enfermedad que de verdad te preocupase, y lo harías nada más que para esa enfermerdad, porque hasta la próxima enfermedad que puedas tener se te ha olvidado tanto el nombre como la contraseña que le hayas puesto...

    No sé, no le veo muchas salidas a la salud 2.0 por lo menos como tú la estás comentando ahora.

    Claro, que aquí eres tú el experto y yo soy un absoluto lego...

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  7. > Dr Bonis, en mi opinión, el éxito de facebook o tuenti no está en "la envidia".

    Bueno, llamémoslo envidia, cotilleo, etc, etc...

    Estoy de acuerdo en que Facebook puede ser una excelente herramienta para mantener el contacto con "conocidos" (esa gente que no llegan a ser amigos, es decir con los que no contarías para un favor importante, pero que te gusta cotillear sobre sus vidas).

    Pero no creo que el éxito de Facebook (su crecimiento viral) se deba a ese uso. Creo que el principal éxito se debe al cotilleo/marujeo...

    Es la versión moderna de las reuniones de antiguos alumnos a las que la gente suele ir para ver qué tal le ha ido en la vida a los compañeros de infancia (como forma de evaluar en el fondo qué tal te ha ido en la tuya).

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  8. La cosa de la Salud 2.0 es que creo que no mantiene ningún tipo de motivación para hacerla algo "normal".

    Las redes sociales tienen un atractivo, mantener el contacto con los tuyos y los que no son tan "tuyos" de forma gratuita, pudiendo tanto hablar como ver fotos.

    Hay gente que están "demasiado viciaos" a mi gusto a las redes sociales, pero quiero pensar que todo el mundo hace de forma razonable.

    No obstante, no termino de ver cómo conseguir que los pacientes se interesen por la salud 2.0, no sólo que se apunten si quieren buscar alguna solución a sus problemas, sino sobre todo conseguir que se queden.

    Eso ya es difícil, pero además, veo un problema "culturo-poblacional". Actualmente, los jóvenes son los que más dominan internet con mucha diferencia, y a la vez, los que menos necesitan de sanidad (en comparación con los mayores). A los 40 años, mucha gente todavía no sabe usar el ordenador, y mucho menos internet. Pero es que si subimos a los 60 dudo que el 1% sepa usarlo... y ese grupo sería quizás de los que más se podría beneficiar de la salud 2.0.

    Aparte, es que me da que puede que se quede en una plataforma publicitaria más...

    Espero no ofender a nadie, ya digo que soy todo un lego en esto, pero es lo que me da la impresión...

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  9. Gracias por la gentil mención, estimado Julio - con el terremoto se me pasó contestarte a tiempo, pero ahora que se aclara un poco el panorama he seguido pensando en el tema.

    En Chile la población que más acceso tiene a tecnologías de información y comunicación son las mismas que utilizan el sistema privado de salud, y la con más recursos; honestamente creo que los clínicos debieran DES-incentivar el compartir información de salud a través de redes sociales por parte de los pacientes, hasta que no tengamos:

    1. Un sistema de protección de la información personal en medios digitales
    2. Una legislación que proteja a las personas de la selección adversa en los seguros privados de salud.
    3. Una legislación que proteja a las personas que buscan empleo de la discriminación por parte de los empleadores.

    Si eso no se cumple, creo que hay que obrar con prudencia y hacer todos los esfuerzos para cautelar la confidencialidad de los pacientes. Hasta entonces, más vale prevenir que curar.

    Saludos!

    Camilo

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