El término "economías de escala" es bastante conocido entre el común de las gentes (al menos de las gentes lo suficientemente "frikis" como para interesarse por temas de economía).
Lo de las "economías de escala" viene a decir más o menos, que Carrefour será más eficiente que el tendero de la esquina, o que centralizar todas las analíticas de la Comunidad de Madrid en un solo laboratorio será más eficiente que tener un laboratorio en cada hospital y cada centro de salud. Esto ocurre, simplificando, porque los costes "fijos" (por ejemplo las máquinas de análisis) se reparten entre un mayor número de outputs, y finalmente cada analítica sale más barata.
Menos conocido es el concepto de economías de gama (economies of scope). En este caso la mejora de la eficiencia surge cuando una misma organización/empresa/unidad produce un gran número de productos/servicios diferentes. Las "economías de gama" no dependen del volumen de producción, sino de la capacidad de producir una gran variedad de productos/servicios. La mejora de la eficiencia se explica porque en la producción de los distintos servicios se utilizan recursos comunes (bien instalaciones, o conocimientos).
Si queremos mejorar la eficiencia del sistema sanitario hay por lo tanto dos "formas":
a) crear servicios de referencia hiperespecializados, concentrando la producción y logrando así economías de escala (laboratorios, pruebas diagnósticas de imagen, unidades de transplantes)
b) crear servicios polivalentes capaces de producir gran cantidad de servicios distintos, logrando así economías de gama (atención primaria, hospitales pequeños con servicios de cirugía general y medicina interna potentes)
En general el sector sanitario público y privado han basado sus estrategias en la búsqueda de economías de escala (superespecialización, búsqueda de volumen). Este modelo tiene un importante problema: los servicios sanitarios son en general servicios fuertemente geolocalizados.
¿Qué quiere decir esto?... pues que al contrario que un fabricante de coches, es muy difícil separar la creación del producto/servicio del lugar donde está el paciente. De modo que si centralizas en busca de economías de escala suelen ocurrir una de estas dos cosas:
1) alejas la atención del paciente con lo que la calidad se resiente (por ejemplo un niño de Canarias que tiene que ser intervenido para un trasplante tendría que desplazarse hasta Madrid, con el coste económico y familiar que supone)
2) no alcanzas un volumen suficiente como para generar economías de escala con lo que al final disparas el gasto y dejas de ser eficiente (como por ejemplo si pretendes tener a un endocrino en cada pueblo para tratar a los diabéticos, o las tan de moda unidades verticales hospitalarias de crónicos tipo "insuficiencia cardiaca").
Por tanto la ventaja competitiva de la atención primaria está en sus economías de gama, es decir en su capacidad para generar una amplia variedad de servicios de forma rápida (capacidad de adaptarse rápidamente a las nuevas necesidades de los pacientes) y con un coste mucho menor. Esto se resume en dos características: polivalencia y adaptabilidad.
lunes 31 de mayo de 2010
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De acuerdo en casi todo. Sin embargo, sí creo que para cosas muy concretas hacen falta servicios, como tú dices, "super-especializados". Se ha demostrado que la supervivencia de las pacientes intervenidas de cáncer de ovario o de cáncer gástrico, o de las que se someten a quimioterapia intraperitoneal, por poner sólo unos ejemplos, dependen directamente de la experiencia del equipo médico del centro donde son atendidos. Por lo tanto, tampoco vayamos al otro extremo, en el medio suele estar la virtud...
ResponderSuprimirConcuerdo con Bubul, una opción intermedia donde existan servicios especializados que compitan por la calidad y servicios de APS que compitan de forma sustentable por gama y cantidad.
ResponderSuprimirMás que competir especialistas vs APS hay que entenderse como distintos servicios cooperando en un mismo proceso (salud/enfermedad).
Para lograr esta UTOPÍA, primero, habría que ganarle al complejo medico-industrial (academia-hospital-mercado) y nivelar la cancha.
Saludos!
Discrepo sobre el planteamiento inicial, Dr Bonis: si bien según tu paradigma es "mejor económicamente" la economía de escala, en el mundo real de la sanidad no se ha hecho viable (como paradójicamente si se ha montado a nivel hospitalario en USA). Es más, los financiadores no priman la especialización, salvo centros de referencia (y aun así, requieren de dotación de servicios generales potente: si no, pregunta en Barraquer o en Puigvert, que tienen de casi todo, orbitando alrededor de oftalmo o nefro-uro). En realidad, se ha querido tender a economía de gama, con traslados y derivaciones a centros de referencia y los intereses políticos locales, los egos y reinos de taifas y una sanidad (mal) planificada han montado una pléyade de niveles asistenciales basados en el populismo y no en el sentido común. A saber: No es de recibo (ni en costes ni en dotación ni en curva de aprendizaje) tener en menos de 100 km a la redonda más de 2 unidades de servicios de referencia en poblaciones como las provincias españolas(por ejemplo hemodinámica o radioterapia): este paradigma se da tanto en pública como en privada en cada vez más provincias españolas. Muchos hospitales comarcales tienen dotaciones espectaculares, en vez de primar un criterio lógico de asistencia primaria y areas básicas sanitarias de proximidad.
ResponderSuprimir> Concuerdo con Bubul, una opción intermedia donde existan servicios especializados que compitan por la calidad y servicios de APS que compitan de forma sustentable por gama y cantidad.
ResponderSuprimirCompetir en cantidad y en gama son estrategias diferentes. Por otra parte o compites en calidad o compites en costes (vía altos volúmenes). Son cosas distintas.
Un servicio muy subespecializado (pongamos una unidad de trasplantes hepáticos) debería basar su competitividad en economías de escala, es decir debería tender a lograr "muchos pacientes" (volumen DE PACIENTES) a los que da un solo servicio.
Un servicio de atención primaria o de hospital comarcal (centrado en territorios) debería basar su competitividad en economías de gama, es decir debería tender a ofrecer "muchos servicios" (volumen DE SERVICIOS) que ofrece a un grupo limitado de pacientes (generalmente ligados al territorio donde opera).
Por lo tanto la dicotomía hospital=calidad primaria=cantidad no es cierta (al menos yo no creo que sea acertada).
> No es de recibo (ni en costes ni en dotación ni en curva de aprendizaje) tener en menos de 100 km a la redonda más de 2 unidades de servicios de referencia en poblaciones como las provincias españolas(por ejemplo hemodinámica o radioterapia)
ResponderSuprimirExacto Fredy. Yo creo que las estrategias se plantean más bien para contentar a los intereses profesionales/industriales (todo jefe de servicio quiere tener los mejores aparatos... lo que da prestigio profesional y además sirve para vender más aparatos).
Tendría mucho más sentido centralizar ciertos servicios y tecnologías "raros" en unidades de referencia, y en el resto utilizar estrategias de economías de gama en servicios "primarios".
Pero aquí influye también la política, y todo alcalde (y sus votantes) quiere que en su pueblo haya una unidad de hemodiálisis, aunque solo tengan a un paciente con insuficiencia renal terminal.
Quizá el ejemplo de la hemodiálisis no sea especialmente acertado, puesto que en servicios para pacientes crónicos (desde el punto de vista de servicios públicos) debería tratar de darse cobertura territorial (aunque signifique mayor coste).
Pero en servicios más puntuales (tipo un PET o una cirugía de cataratas) quizá si tendría sentido sacrificar cobertura territorial para ganar eficiencia.
> Por lo tanto, tampoco vayamos al otro extremo, en el medio suele estar la virtud...
ResponderSuprimirBulbul,
Lo único que digo es que en atención primaria (y en general en atención ligada al territorio) se pueden lograr ventajas económicas vía las economías de gama. Es decir, no es cierto que la única forma de hacer el sistema más eficiente sea mediante economías de escala (grandes hospitales, grandes centros superespecializados).
Evidentemente habrá determinados servicios/productos donde sea conveniente buscar economías de escala (por ejemplo patologías infrecuentes). En esos casos habría que crear unidades especializadas en ese servicio concreto que capten a todos los pacientes (volumen) independientemente del territorio.
Eso no es lo que suele ocurrir y al final se montan servicios superespecializados en cada hospital comarcal, sin alcanzar volúmenes suficientes de pacientes por lo que son extremadamente ineficientes. Un ejemplo de ello son las unidades de superespecialización vertical tan de moda ultimamente (unidades de insuficiencia cardiaca, unidad de hipertensión, etc, etc)...
«(todo jefe de servicio quiere tener los mejores aparatos... lo que da prestigio profesional y además sirve para vender más aparatos)»
ResponderSuprimirhttp://www.youtube.com/watch?v=jvvI3E47MnA