miércoles 30 de junio de 2010

No es lo mismo

A raiz de un post de Alaín Ochoa titulado "El mundo no te debe nada" y que comienza con la frase "En efecto, el mundo no te debe un carajo por haber elegido la profesión que tú querías" se ha generado un interesante (y nada nuevo) debate sobre si los médicos pedimos demasiado o si tenemos derecho a quejarnos.

No ha faltado por supuesto el comentario tipo "Tampoco entiendo porque vosotros los médicos tenéis que ser 'más respetados' que los trabajadores técnicos". O la discusión sobre si es igual la relación "médico-paciente" o la relación "médico-cliente".

En el fondo lo que está en discusión es el "profesionalismo" de la medicina, y el contrato social subyacente. A muchos les gusta autodenominarse "profesional" pero en rigor, desde la perspectiva de la sociología una profesión es "una ocupación cuyo elemento central es el trabajo, basado en la maestría de un cuerpo complejo de conocimientos y habilidades. Es una vocación en la que el conocimiento de algún área de la ciencia o el aprendizaje, o la práctica de un arte basado en este conocimiento, es utilizado para el servicio a otros. Sus miembros profesan un compromiso hacia la competencia, la integridad, la moralidad, el altruismo, y la promoción del bien público dentro de su dominio de acción. Este compromiso es el pilar de un contrato social entre la profesión y la sociedad, que a cambio garantiza la autonomía profesional en la práctica y el privilegio de la auto-regulación."

La medicina es tradicionalmente una profesión. Por eso los estudiantes de medicina antes de ingresar en la profesión realizan un juramento que entre otras cosas dice: "En el momento de ser admitido como miembro de la profesión médica prometo solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad." y el propio código deontológico de la profesión (cuyo incumplimiento puede ser causa de inhabilitación profesional) dice expresamente "El acto médico nunca podrá tener como fin el lucro". A cambio de ese compromiso, los estudiantes de medicina tienen la razonable expectativa de que la sociedad cumpla con su parte del contrato.

¿Cuantos trabajadores autodenominados "profesionales" realizan ese tipo de juramentos o están sujetos a ese tipo de normas deontológicas? Lo que es una profesión o no, puede ser una cuestión semántica. Me centraré por tanto en la definición de "profesión" arriba descrita.

El papel de las "profesiones" en la sociedad, y por extensión el de la profesión médica fue puesta en duda durante los tumultuosos años 60 y 70, cuando toda autoridad era vista con suspicacia.

Desde entonces la "profesión médica" es mirada con recelo. Los pacientes, en especial aquellos con nivel cultural alto, no se fían de sus médicos y pretenden pasar de una relación "médico-paciente" a una relación "médico-cliente". Aspiran con ello a tener más control sobre las decisiones, pero eligen el camino de la destrucción de la "profesión médica" como forma de alcanzar su propia autonomía.

La evolución de los sistemas sanitarios nos ha llevado en los últimos años a una pérdida del poder como profesionales de los médicos, trasladándose ese poder al Estado (en el caso de los sistemas sanitarios públicos) o a las corporaciones (en el caso privado). Es el Estado y las corporaciones quienes dictan a los médicos como deben actuar (imponiendo protocolos de actuación, obligando a vacunarse o a recomendar vacunas, decidiendo la remuneración y organizando la forma de trabajar de los médicos). El médico deja de ser un profesional liberal para convertirse en un técnico asalariado.

Este cambio no es mejor ni peor, es simplemente la elección de una sociedad que desconfía de la profesión médica y prefiere ser tratada como cliente/usuario antes que como paciente.

Lo que parece indiscutible es que no se puede esperar lo mismo de un sistema sanitario organizado bajo las normas del "profesionalismo médico" que de un sistema sanitario organizado bajo otro tipo de normas.

Como bien expresa Sylvia Crues: "Incluso si la profesión médica lucha por actuar según los principios rectores de su profesión, es difícil que los valores defendidos por los médicos durante cientos de años sobrevivan a no ser que su supervivencia sea apoyada y animada por la sociedad a través de la estructuración de los sistemas sanitarios. Los sistemas sanitarios pueden promover activamente comportamientos deseables o pueden empujar a los médicos a poner sus propios intereses primero. Si la competitividad agresiva entre médicos es promovida por el sistema no debe sorprendernos que los médicos-empresarios aparezcan. Si las políticas de recursos humanos médicos junto con los sistemas de pago obligan a los médicos a ver una gran cantidad de pacientes en poco tiempo para mantener un salario adecuado, los médicos harán eso. Los médicos mantendrán sus valores profesionales, pero no a cualquier precio.

Por lo tanto el apoyo de los que toman las decisiones políticas a la hora de preservar un sistema sanitario basado en valores es de importancia crítica. Para que esto ocurra, el tema del profesionalismo debe considerarse primero como algo importante por los decisores.

En conclusión, merece la pena recordar las palabras de William Sullivan, un sociólogo médico: "Ni los incentivos económicos, ni el control tecnológico ni el control administrativo han demostrado ser una forma efectiva de alcanzar el compromiso con la integridad que el ideal del profesionalismo permite alcanzar."


No se si la relación médico-cliente es mejor o peor que la relación médico-paciente. Pero de lo que sí estoy convencido es de que no es lo mismo.

6 comentarios:

  1. Me parece muy intersante este post porque está en el meollo de muchas de las insatisfacciones tanto de los médicos como de los ciudadanos-pacientes (yo no quiero llamarles clientes, ese es mi empleador que, en mi caso es el SERGAS). Es un tema sobre el que hay mucho por profundizar y en mi caso personal, no lo he hecho. Sólo quiero apuntar que tanto en el caso del médico vocacional como del médico profesional, todo el problema se suavizaría con una buena dosis de virtudes humanas personales: paciencia, fortaleza, compasión, honradez, etc. Todos los médicos debemos luchar por adquirirlas y ponerlas en práctica (lo que nunca sale a la primera). Creo que en el caso de una profesión vocacional como la nuestra esas virtudes se sobreentienden (algo así como el valor al soldado), mientras que el médico no vocacional no las tendría dentro de su "cartera de servicios" necesariamente. Ya digo que es un tema sobre el que aún tengo que profundizar, pero creo que lo que apunto puede ser un enfoque útil.

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  2. estraviz,

    No creo que se pueda separar la "vocación de médico" del contrato social y el profesionalismo médico.

    Lo que tú llamas vocación consiste en que el médico cumple su parte del contrato social.

    Si se rompe el contrato, la "vocación" deja de ser un requisito y pasa a convertirse en un "accesorio más", opcional. Finalmente terminas por tener algunos pocos médicos "vocacionales" por puro azar, al igual que también tienes controladores aéreos que colaboran con Manos Unidas.

    Conozco a muchos médicos jovenes que actúan de manera poco deontológica y vocacional, sin ser penalizados por ello, lo cual me hace pensar que ya estamos en esa fase de desprofesionalización.

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  3. Julio,
    Estoy de acuerdo con esa visión, desde luego prefiero una relación más humana y entre personas y no una mercantilista entre un técnico y un cliente, totalmente despersonalizada.
    Ahora bien, los médicos que están continuamente quejándose de todo son quizá de los que menos profesionalismo profesan en su trabajo. Quizá esperaban otra cosa, quizá no supieron encontrar lo que iban buscando o simplemente añoran un pasado que nunca llegaron a vivir. No lo sé.
    Se habla demasiado poco de profesionalismo y quizá mucho de sistema sanitario. Quizá es porque así lo prefiere "papá estado" y su hermana mayor "la sociedad civil".
    Saludo

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  4. > Quizá esperaban otra cosa, quizá no supieron encontrar lo que iban buscando o simplemente añoran un pasado que nunca llegaron a vivir.

    Enrique,

    Los médicos actúan con profesionalismo en el contexto de un contrato social determinado.

    Si la sociedad ha roto el contrato social (por su propia evolución histórica) no debe extrañar que el médico (y los profesionales sanitarios en general) dejen de cumplir su parte del "trato" y abandonen el profesionalismo. Actuamos entonces como técnicos asalariados "de ocho a tres y ni un minuto más, y si puedo escaquearme me escaqueo", "esto no es de lo mío", "no puede levantarse de la cama porque lo dice el protocolo"...

    Creo que todos los que nos dedicamos a esto nos hemos cabreado alguna vez al oir a alguien decir: "pero es que tu carrera es vocacional", como forma de justificar abusos, horarios imposibles o bajos salarios.

    En el fondo es como si telefónica te cortara el teléfono (o te diera el servicio solo 3 horas al día) y te exigiera que siguieses pagando tus facturas como antes. Cualquiera se cabrearía (o eso o dejaría de pagar las facturas)

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  5. Yo lo tengo claro: médico vocacional, pero no tonto. El día que me desilusione por los motivos que sean o el día que me digan que tengo que trabajar gratis, porque la medicina es vocacional... me apunto a ver si me quieren como cajero del Mercadona (es sólo un ejemplo, mis respetos a los cajeros del Mercadona)

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  6. Bernardino JiménezJul 7, 2010 12:03 AM

    Muy buenas, Julio. Vaya tema interesante! Bajo mi punto de vista en lo que respeca al médico lo que cabe esperar es
    1- que a médico se meta uno por vocación
    2- que un médico se dedique a su paciente con devoción y...
    3- que un médico cobre una pasta!

    y del paciente? respeto y...gratitud (la gratuidad es otra cosa).

    Y ahora "sólo" se trata de conciliar estas cosas...

    Por una parte que las personas tomemos conciencia que de la salud de cada uno el primero que tiene que cuidar es... cada uno (preventiva) evitando los hábitos "suicidas": tabaquismo -aquí un ex-, exceso alcohol, sobrepeso, nulo ejercicio -en esto sigo-.

    Por otra parte, que la Sanidad Pública de gratis no tiene nada, y como esto cuesta que entre, instaurar la famosa franquicia de 1€ por visita (1 ó 5, vamos) no solo filtraría visitas innecesarias sino que haría que la gente valorara lo que tiene.

    Por último, y más costoso, el cambio educacional. Y yo aquí creo que hace falta en los dos lados: el paciente prepotente y el médico indolente. Entre el trato protocolario de antaño y la poca vergüenza está el respeto, entendido como entre personas: de igual a igual.

    Cuando el médico de mi madre (Sanidad Pública) me llama un día de semana a las 19.30 porque tiene un mensaje mío para hacerle una consulta, a mi me ocurren varias cosas: me alegra el día, me tranquiliza que mi madre esté en las manos de esa persona, se lo cuento a mi madre, se lo cuento al de al lado del trabajo, a mi mujer y a mi suegra, le pagaría en ese mismo momento con agrado la franquicia y pienso que, sin saber lo que le pagan, a ese oncólogo que me llama a esas horas cuando yo le dejé el mensaje a las 9 y me dijeron que estaba pasando consultas, todo lo que se le pague es poco.

    ... y es que la buena leche se contagia... más o menos tanto como la mala!

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