martes 28 de diciembre de 2010

La voz del veterano

Una corriente de “racionalización” de la asistencia ha ido desarrollándose a medida que se aplicaban modelos de producción administrativos del tipo bancario, a fin de cuentas también son servicios, olvidando que los fenómenos de enfermedad no obedecen a principios de racionalidad. Los médicos nos hemos acostumbrado a la comodidad horaria y hemos preferido la despersonalización frente a la continuidad de cuidados, elemento propio de la profesión. La proliferación de los mal llamados “equipos” sin nombre ni apellido, las “unidades” de cualquier cosa, no son más que justificaciones y pantallas de autodefensa en la despersonalización. El servicio contemplado desde las necesidades de la relación médico-paciente hubiera resultado más caro, pero no estaríamos en la situación de asalariados de franquicias. JJ Bilbao, médico de familia.

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