"Si tuvieran que pagar X euros por venir a urgencias seguro que no venían por tonterías". "Si les cobraramos X euros por cada consulta en el centro de salud seguro que no venían por tonterías".Frases muy conocidas y que todos hemos dicho en algún momento (sobre todo tras atender un prurito anal de 5 días de evolución a las 4 de la mañana en las urgencias del hospital).
Cuando se habla del "copago" normalmente nos referimos como hemos visto al "repago" de asistencia médica (pues ya sabemos que el copago en fármacos existe desde hace tiempo y que la asistencia sanitaria ya la pagamos vía impuestos).
¿Será el copago de las urgencias la única salvación posible del sistema sanitario?. Como prometí, trataré de aportar algunos datos concretos para el análisis riguroso, más allá de las opiniones personales (que ya sabemos que son como los culos... cada uno tiene uno).
Interesante la experiencia en el sistema público de salud (MedicAid) de Oregon del año 2003 que describen y analizan en este artículo de la revista
Health Services ResearchLa cosa fue más o menos así.
En el 2003 el sistema MedicAid (sistema público que financia la asistencia sanitaria de los más pobres en EEUU) cubría en Oregón a unas 400.000 personas de entre 18 y 65 años. De esos 400.000 una ley seleccionó a 100.000 y empezó a exigirles un copago tanto para la compra de fármacos como para el uso de asistencia sanitaria. Los otros 300.000 siguieron teniendo el acceso gratuito.
Los copagos no eran desde luego testimoniales (los americanos cuando se ponen se ponen de verdad), de modo que los pacientes tenían que pagar lo siguiente:
250$ por ingreso en el hospital
20$ por consulta externa en hospital (de cirugía),
5$ por consulta externa en hospital (médicas)
50$ por acudir a urgencias (se les devolvía el dinero si finalmente eran ingresados)
5$ por consulta con el médico de familia (seguían siendo gratis las vacunas y servicios preventivos)
3$ por cada analítica o radiografía
2$ por medicamento genérico,
15$ por medicamento "de marca"
50$ por ambulancia de urgencias
5$ por asistencia en domicilio y otros (fisioterapia, etc...)
Esas son las cifras. ¿Qué pasó entonces en el grupo con copago en comparación con el grupo que seguía sin copago? ¿disminuyeron los pacientes que acudían a urgencias? ¿se controló el gasto sanitario?.
El estudio nos da interesantes datos:
El uso de las urgencias disminuyó entre los que tenían que pagar 50$ en un 7,9% con respecto al "gratis total". La disminución fue estadísticamente significativa.
Bueno, parece que los postulantes del copago tienen razón. Cobrar 50$ hace que la gente use menos las urgencias. Pero ¿qué hay de los costes?.
Se observó que
los que acudían a las urgencias estaban en general más graves lo que aumentó el gasto por usuario entre los que tenían copago frente a los que no en un 7,9%. Es decir venían menos, pero los que venían costaban más.
En cuanto al gasto por habitante (globalmente) sí se consiguió una disminución del coste. En concreto del 2.0%.
De modo que cuando un médico de urgencias del hospital exclama a las 4 de la mañana que si les cobraramos 50 euros seguro que no venían por tonterías probablemente tiene toda la razón. O al menos estos datos le dan la razón.
De todas formas conviene fijarse en la cifra: una reducción del 7,9% en el uso de las urgencias no significa atender solo pacientes "graves". Seguirán viniendo pacientes que "no tendrían que venir a urgencias", aunque un poco menos.
¿Qué ocurrio con las consultas en atención primaria?. Los pacientes con copago las usaban un 7,7% menos. El coste por consulta subió un 6,6% (venían por cosas más complejas). El coste total por habitante bajó un 1,5%.
El médico de familia que piensa después de atender a 60 pacientes en unas horas que "si tuvieran que pagar 5 euros por consulta seguro que no venían por tantas tonterías" tiene razón. Vería menos pacientes, con enfermedades más complejas y el sistema se ahorraría un 1,5% de los gastos actuales.
Sin embargo
el sistema sanitario es un sistema muy complejo. Y como tal el análisis realizado desde una de sus caras no es capaz de comprender cómo puede afectar al sistema globalmente. Si tocas una cosa por aquí esto afectará a otras cosas de maneras difícilmente previsibles (dada la complejidad del sistema).
Al poner un copago el uso de las urgencias y de las consultas de atención primaria disminuyeron, incluso se logró cierto ahorro (menor que la disminución de uso, pues los pacientes que se atendieron eran más complejos y algo más caros).
Pero... ¿qué pasó en otras partes del sistema?.
Veamos por ejemplo lo que ocurrió en cuanto a los ingresos en hospital. En los pacientes con copago la probabilidad de ingresar en el hospital aumento un 27%. El coste por paciente ingresado con copago disminuyó un 5,7% (¿los médicos de urgencias ingresaban a algunos pacientes para librarles de tener que pagar 50$?).
El gasto total por habitante en pacientes ingresados aumentó un 20%. En cuanto a las consultas externas en el hospital ocurrió algo similar.
Los pacientes dejaron de acudir a urgencias, pero a cambio las consultas externas de los hospitales empezaron a llenarse. Su uso aumento un 13,5% con el copago, con un aumento del coste del 5.5% por consulta y un aumento del coste total del 19,7%.
¿Y cómo afecto el copago al conjunto del sistema? Aunque el uso de servicios sanitarios disminuyó un 4,7% globalmente, el coste por usuario aumentó un 14,9% (se atendía a pacienes más complicados) y el coste total por habitante aumentó un 9,5%.
El análisis de los datos de la experiencia de Oregón parecen sugerir que la introducción de copago en personas de nivel socioeconómico bajo disminuye eficazmente el uso de las urgencias hospitalarias y las consultas de atención primaria, junto con un ahorro de costes en dichos servicios (aunque menos intenso que la disminución de la frecuentación). Sin embargo
el sistema sanitario es algo complejo y ese copago produjo cambios en los patrones de uso del sistema. Todo apunta a que los pacientes retrasaban su acceso al sistema sanitario y que por lo tanto al tomar contacto con el mismo presentaban enfermedades más graves lo que generaba un mayor coste global para el sistema.
Si algo podemos aprender de este estudio es que
los problemas de "sostenibilidad del sistema sanitario" no son algo sencillo y que por lo tanto no existen soluciones sencillas. Aludir al copago como solución es demasiado simplista y las consecuencias de su introducción no son fácilmente predecibles ni bien comprendidas.
Las consignas sencillas y populistas, tan típicas de los discursos políticos de nuestro tiempo pueden ser por tanto especialmente peligrosas (sobre todo para los niveles socioeconómicos más bajos) a la hora de discutir sobre medidas como "el copago".