miércoles, 30 de junio de 2010

Para lucir hay que sufrir



Visto en El supositorio

No es lo mismo

A raiz de un post de Alaín Ochoa titulado "El mundo no te debe nada" y que comienza con la frase "En efecto, el mundo no te debe un carajo por haber elegido la profesión que tú querías" se ha generado un interesante (y nada nuevo) debate sobre si los médicos pedimos demasiado o si tenemos derecho a quejarnos.

No ha faltado por supuesto el comentario tipo "Tampoco entiendo porque vosotros los médicos tenéis que ser 'más respetados' que los trabajadores técnicos". O la discusión sobre si es igual la relación "médico-paciente" o la relación "médico-cliente".

En el fondo lo que está en discusión es el "profesionalismo" de la medicina, y el contrato social subyacente. A muchos les gusta autodenominarse "profesional" pero en rigor, desde la perspectiva de la sociología una profesión es "una ocupación cuyo elemento central es el trabajo, basado en la maestría de un cuerpo complejo de conocimientos y habilidades. Es una vocación en la que el conocimiento de algún área de la ciencia o el aprendizaje, o la práctica de un arte basado en este conocimiento, es utilizado para el servicio a otros. Sus miembros profesan un compromiso hacia la competencia, la integridad, la moralidad, el altruismo, y la promoción del bien público dentro de su dominio de acción. Este compromiso es el pilar de un contrato social entre la profesión y la sociedad, que a cambio garantiza la autonomía profesional en la práctica y el privilegio de la auto-regulación."

La medicina es tradicionalmente una profesión. Por eso los estudiantes de medicina antes de ingresar en la profesión realizan un juramento que entre otras cosas dice: "En el momento de ser admitido como miembro de la profesión médica prometo solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad." y el propio código deontológico de la profesión (cuyo incumplimiento puede ser causa de inhabilitación profesional) dice expresamente "El acto médico nunca podrá tener como fin el lucro". A cambio de ese compromiso, los estudiantes de medicina tienen la razonable expectativa de que la sociedad cumpla con su parte del contrato.

¿Cuantos trabajadores autodenominados "profesionales" realizan ese tipo de juramentos o están sujetos a ese tipo de normas deontológicas? Lo que es una profesión o no, puede ser una cuestión semántica. Me centraré por tanto en la definición de "profesión" arriba descrita.

El papel de las "profesiones" en la sociedad, y por extensión el de la profesión médica fue puesta en duda durante los tumultuosos años 60 y 70, cuando toda autoridad era vista con suspicacia.

Desde entonces la "profesión médica" es mirada con recelo. Los pacientes, en especial aquellos con nivel cultural alto, no se fían de sus médicos y pretenden pasar de una relación "médico-paciente" a una relación "médico-cliente". Aspiran con ello a tener más control sobre las decisiones, pero eligen el camino de la destrucción de la "profesión médica" como forma de alcanzar su propia autonomía.

La evolución de los sistemas sanitarios nos ha llevado en los últimos años a una pérdida del poder como profesionales de los médicos, trasladándose ese poder al Estado (en el caso de los sistemas sanitarios públicos) o a las corporaciones (en el caso privado). Es el Estado y las corporaciones quienes dictan a los médicos como deben actuar (imponiendo protocolos de actuación, obligando a vacunarse o a recomendar vacunas, decidiendo la remuneración y organizando la forma de trabajar de los médicos). El médico deja de ser un profesional liberal para convertirse en un técnico asalariado.

Este cambio no es mejor ni peor, es simplemente la elección de una sociedad que desconfía de la profesión médica y prefiere ser tratada como cliente/usuario antes que como paciente.

Lo que parece indiscutible es que no se puede esperar lo mismo de un sistema sanitario organizado bajo las normas del "profesionalismo médico" que de un sistema sanitario organizado bajo otro tipo de normas.

Como bien expresa Sylvia Crues: "Incluso si la profesión médica lucha por actuar según los principios rectores de su profesión, es difícil que los valores defendidos por los médicos durante cientos de años sobrevivan a no ser que su supervivencia sea apoyada y animada por la sociedad a través de la estructuración de los sistemas sanitarios. Los sistemas sanitarios pueden promover activamente comportamientos deseables o pueden empujar a los médicos a poner sus propios intereses primero. Si la competitividad agresiva entre médicos es promovida por el sistema no debe sorprendernos que los médicos-empresarios aparezcan. Si las políticas de recursos humanos médicos junto con los sistemas de pago obligan a los médicos a ver una gran cantidad de pacientes en poco tiempo para mantener un salario adecuado, los médicos harán eso. Los médicos mantendrán sus valores profesionales, pero no a cualquier precio.

Por lo tanto el apoyo de los que toman las decisiones políticas a la hora de preservar un sistema sanitario basado en valores es de importancia crítica. Para que esto ocurra, el tema del profesionalismo debe considerarse primero como algo importante por los decisores.

En conclusión, merece la pena recordar las palabras de William Sullivan, un sociólogo médico: "Ni los incentivos económicos, ni el control tecnológico ni el control administrativo han demostrado ser una forma efectiva de alcanzar el compromiso con la integridad que el ideal del profesionalismo permite alcanzar."


No se si la relación médico-cliente es mejor o peor que la relación médico-paciente. Pero de lo que sí estoy convencido es de que no es lo mismo.

lunes, 28 de junio de 2010

Del fracaso escolar al coche oficial

Del fracaso escolar al coche oficial
El procedimiento más eficaz para hacer carrera política en España consiste en no apartarse de la senda partidista
IGNACIO CAMACHO
Día 28/06/2010 - 04.04h

GRAN parte de la nomenclatura dirigente de la nación carece de experiencia fuera de la política y no sabe lo que es cotizar por su cuenta a la Seguridad Social. El mismo presidente del Gobierno es un político profesional que apenas ha pasado un brevísimo tiempo como ayudante universitario. Más de la mitad de los miembros del Congreso son funcionarios en excedencia, y los que tienen un despacho, una consulta o una empresa están mal vistos bajo sospecha de conflicto de intereses. Cada vez hay más concejales, diputados provinciales o consejeros autonómicos que han transcurrido toda su vida laboral en un cargo público; en algún caso han pasado directamente del fracaso académico al coche oficial. No iba tan descaminado Boyer cuando apuntaba a la progresiva descapitalización intelectual de nuestra dirigencia; le sobró soberbia al hablar de «analfabetos» pero su diagnóstico es certero en lo que se refiere a la creciente mediocridad de una casta sumida en un preocupante proceso de endogamia.


La dictadura de los aparatos de partido ha propiciado un biotipo de político que empieza muy joven en la militancia orgánica y encuentra en ella un modo de subsistencia desclasada. La gente que gobierna y hace las leyes no sólo tiene pocos estudios, sino que ha vivido experiencias profesionales muy limitadas. No es tanto una cuestión de que se gane poco en los puestos de responsabilidad, como apuntaba el arrogante ex ministro gonzalista, sino de que la selección de cargos excluye méritos objetivos y se basa en el principio de obediencia. El procedimiento más eficaz para hacer carrera política en España consiste en no apartarse de la senda partidista; empiezas pegando carteles y si te muestras leal y disponible ante el «aparatchik» de turno pronto estarás en una lista municipal o te nombrarán asesor en nómina. Los candidatos no responden ante los electores sino ante el secretario general, y no necesitan más currículum que el de la disciplina interna. Así puede suceder que de los 350
parlamentarios que discuten la reforma laboral sólo haya ¡dos! trabajadores por cuenta ajena, a los que el escaño salva de la amenaza de un despido barato. Ese patente divorcio con la realidad explica la creciente desafección de los ciudadanos respecto a la función política, convertida en una vía para huir de los riesgos de la competitividad y el esfuerzo.

En los mejores tiempos de Roma, los senadores dejaban el arado para ponerse la toga y volvían a empuñarlo tras abandonar la magistratura; ese trayecto de ida y vuelta reforzaba los vínculos de servicio a la república. En la actualidad no hay modo de que encontrarle sentido a una representatividad ejercida por tipos incapaces de identificarse con un cuerpo social del que se han excluido para meterse en una burbuja.

La web 3.1416

Aunque la "web semántica" no es una tecnología novedosa (mi primer contacto serio con ella fue hace 8 años pero tesauri como MeSH existen desde hace al menos 30 años) todavía estamos lejos de tener una web semántica (que yo llamo 3.1416 para dármelas de gurú).

Para que la web "semántica" sea posible un requisito fundamental es que se libere el acceso a las fuentes de datos. Cosa que tardará en ocurrir en el mundo sanitario donde todavía la monopolización y ofuscación de la información se considera una estrategia válida para la gestión del poder.

Hoy por hoy es imposible saber algo tan sencillo como ¿cuántos especialistas en neurología hay trabajando en España?, no digamos cosas como ¿cuantos fármacos de marca y cuantos genéricos se recetan en las consultas de cardiología de los hospitales de Madrid?... o cosas tan sencillas y útiles como ¿qué hospital de Madrid tiene la menor tasa de infecciones hospitalarias?, y rizando el rizo: ¿cuál es la lista de espera real para ver a un alergólogo en Madrid según el área sanitaria?.

No cabe duda de que el futuro está en el acceso a múltiples fuentes de datos y su integración a través de herramientas de búsqueda inteligentes. En el campo de la biología y la genómica lo llevan haciendo años, lo cual ha permitido un avanze espectacular en el desarrollo de herramientas bioinformáticas que han permitido acelerar enormemente los descubrimientos científicos en este área.

Falta sin embargo dar el salto del microarray de ADN a la práctica clínica. Y una de las razones está probablemente en la escasa cultura de compartir los datos por parte de los profesionales clínicos. Esa cultura debe cambiar, y si los clínicos no lideran el cambio, lo harán los propios pacientes.

Para muestra un par de botones. Primero una explicación sobre WolframAlpha, agregador semántico de datos que lo mismo nos habla de Diabetes como nos calcula la evolución de la mortalidad en la gripe H1N1



El segundo botón es la herramienta GapMinder desarrollada por unos suecos un tanto peculiares que se han propuesto comunicar las estadísticas sobre salud pública al estilo de las previsiones del tiempo del telediario.

domingo, 27 de junio de 2010

Brotes verdes

Lo malo de pretender parecer un lider carismático cuando no lo eres es que te hacen videos como estos:



¿Dónde están los políticos qué necesitamos?



lunes, 21 de junio de 2010

Dospuntocerismo es marxismo

A través de un artículo del hombre del cinturón de charol (pseudónimo por el que se conoce en mi casa a Félix Miguel) doy con una frase de Debord, un filósofo izquierdoso francés que ya sonaba sospechósamente dospuntocérico mucho antes de que existiera Internet (1967):

"Aquello que nosotros habíamos comprendido no fuimos a decirlo a la televisión. No aspirábamos a los subsidios de la investigación científca ni a los elogios de los intelectuales de los periódicos. Llevábamos el aceite allí donde había fuego"

Andaos con ojo seguidores del dospuntocerismo si sois de buena familia. Una noche os acostais blogueros y al día siguiente despertais marxistas.

Copago y Repago: ¿Poner primero la casa en orden?

Comentario de FernandoG, que creo demuestra un conocimiento muy realista de cómo funciona nuestro sistema sanitario público:

Y en lo nuestro, en sanidad, lo que nos importa, o debiera importarnos , resulta que al final el culpable es aquel que “abusa”, que va innecesariamente a urgencias.¿Quién lo define?. Si resulta que van a urgencias, en muchas más ocasiones de lo que pensamos, porque el funcionamiento normal del sistema no resuelve sus problemas antes.
Y cuando oigo esto de compañeros que el día que trabajan algo más, porque han tenido más pacientes, aunque estuviese justificada su asistencia, sacan la expresión.. habría que cobrarles.. ¿Para trabajar menos o mejor.?
No vemos en los pacientes a nuestros padres, hermanos, vecinos..
Cuando ellos son los enfermos, hablamos, con quién sea para que los vean antes.
Y finalmente cuando los inmorales, que los tenemos en nuestras filas, trabajan en horario ordinario menos de lo que pudieran, y lo que es peor consentido por las gerencias, para propiciar trabajo extra, peonadas (para esto si somos obreros..). A estos no les ponemos copago, les pagamos.
Los médicos, tenemos la fea costumbre de pensar que el mundo acaba en nuestro ombligo, estamos en la cultura de la queja continua.
Cuando los que trabajamos en el sistema sanitario seamos lo eficientes que debemos, y a pesar de ello el sistema no se sostiene, pues habrá que hacer algo más, por supuesto. Pero el arreglo debemos comenzarlo en nuestra casa.
Desde luego la sostenibilidad del sistema pasa por aumentar la efectividad usando medios propios y dejando de acudir a los conciertos de forma innecesaria.
Gastando menos en prestaciones no contrastadas (en farmacia sobre todo, financiando, pero también no financiando)
Y lo que va a llegar, y no pasaría nada.. (primaria no puede llegar a estar peor.), a las nuevas formas de gestión, EBAS, y provisión por consorcios o hospitales privados, modelo Alzira...o PIF (Iniciativas de financiamiento público, pero gestión privada.)
Pero se va a llegar a esto sin haberse aprovechado del sistema público como hubiese sido posible, por “falta de lealtad”, con este sistema de muchos de nosotros.
El contribuyente, si este sistema es sostenible, y encima cuesta menos, le va a dar lo mismo, aunque sea un poquito peor. No se va a dar cuenta. Lo caro, lo no rentable, seguirá en la sanidad pública (transplantes., cánceres, quimioterapia..)
El sistema tal y como conocemos, cambiará, , y dentro de quince años, se guro que algunos dirán que era mejor lo actual. Cuando se encuentren que si quiere ganar más tiene que trabajar más y mejor, y que como no trabajen no solo no ganan, sino que se va a la calle. Es posible incluso, que salgamos ganando todos.

Copago y Repago: ¿Aplicamos el modelo de los seguros de coche?

Saco a portada algunos fragmentos del debate sobre el copago:

MiAnestesista dijo:

"Alternativas al copago: Se calculan los gastos anuales por pacientes según diversas categorias (por edad, por patología, por prevalencia de enfermedades...) y se le otorga al paciente una cantidad de talones correspondientes a la probabilidad de necesidades de atención sanitaria (tantas visitas anuales a urgencias, tantas consultas a médico de cabecera, tantas a especialista, tantos a gastos en intervención quirúrgica, tanto en partos,...). Si el paciente consume más asistencia que la prevista, entonces, y solo entonces debe realizar Copago. En caso de que no utilicen los "talones de asistencia" recibe bonus anuales, quinquenales.... [..] No estoy proponiendo un método supercomplicado. Sería para un estadístico de segundo año, como mucho. Y no creo que sea de difícil aplicación. Las compañías de seguro de coche ya aplican un métido similar: usted no tiene accidentes, paga tanto, que tiene más, paga cuanto... Es otra forma de prevenir la siniestralidad."

Julio Bonis dijo:

"Las primas por ausencia de partes en seguros de automóvil no previenen la siniestralidad. Lo que previenen es la emisión de partes o mejor dicho... modifican el patrón de emisión de partes. Es decir... la gente no deja de tener accidentes para evitar que les suban la prima... la gente en general tiene los accidentes sin querer tenerlos. Otra cosa es que si sabes que si no das ningún parte te van a reducir la prima cuando tienes un roce pequeño no lo mandas al taller... esperas a tener unos cuantos golpes.

Los datos de Oregón muestran algo parecido, los pacientes dejan de acudir en fases iniciales de la enfermedad (cuando tienen un pequeño roce en la chapa)... y esperan a tener un golpe más gordo. Esto hace que los pacientes llegen en fases más avanzadas de la enfermedad, con lo que en realidad aumenta el gasto (globalmente).

El problema está en que este retraso en consultar es esperable que se produzca más en pacientes de nivel socioeconómico más bajo. Es decir, el repago es un impuesto sobre la enfermedad y además es un impuesto sin progresividad con lo que requiere un mayor esfuerzo económico a las clases socieconómicas más bajas (por eso su efecto disuasorio es mayor en niveles socioeconómicos bajos, como demuestran los datos)."

domingo, 20 de junio de 2010

Copago y repago: "si les cobraramos por las urgencias no vendrían por tonterías"

"Si tuvieran que pagar X euros por venir a urgencias seguro que no venían por tonterías". "Si les cobraramos X euros por cada consulta en el centro de salud seguro que no venían por tonterías".

Frases muy conocidas y que todos hemos dicho en algún momento (sobre todo tras atender un prurito anal de 5 días de evolución a las 4 de la mañana en las urgencias del hospital).

Cuando se habla del "copago" normalmente nos referimos como hemos visto al "repago" de asistencia médica (pues ya sabemos que el copago en fármacos existe desde hace tiempo y que la asistencia sanitaria ya la pagamos vía impuestos).

¿Será el copago de las urgencias la única salvación posible del sistema sanitario?. Como prometí, trataré de aportar algunos datos concretos para el análisis riguroso, más allá de las opiniones personales (que ya sabemos que son como los culos... cada uno tiene uno).

Interesante la experiencia en el sistema público de salud (MedicAid) de Oregon del año 2003 que describen y analizan en este artículo de la revista Health Services Research

La cosa fue más o menos así.

En el 2003 el sistema MedicAid (sistema público que financia la asistencia sanitaria de los más pobres en EEUU) cubría en Oregón a unas 400.000 personas de entre 18 y 65 años. De esos 400.000 una ley seleccionó a 100.000 y empezó a exigirles un copago tanto para la compra de fármacos como para el uso de asistencia sanitaria. Los otros 300.000 siguieron teniendo el acceso gratuito.

Los copagos no eran desde luego testimoniales (los americanos cuando se ponen se ponen de verdad), de modo que los pacientes tenían que pagar lo siguiente:

250$ por ingreso en el hospital
20$ por consulta externa en hospital (de cirugía), 5$ por consulta externa en hospital (médicas)
50$ por acudir a urgencias (se les devolvía el dinero si finalmente eran ingresados)
5$ por consulta con el médico de familia (seguían siendo gratis las vacunas y servicios preventivos)
3$ por cada analítica o radiografía
2$ por medicamento genérico, 15$ por medicamento "de marca"
50$ por ambulancia de urgencias
5$ por asistencia en domicilio y otros (fisioterapia, etc...)

Esas son las cifras. ¿Qué pasó entonces en el grupo con copago en comparación con el grupo que seguía sin copago? ¿disminuyeron los pacientes que acudían a urgencias? ¿se controló el gasto sanitario?.

El estudio nos da interesantes datos:

El uso de las urgencias disminuyó entre los que tenían que pagar 50$ en un 7,9% con respecto al "gratis total". La disminución fue estadísticamente significativa.

Bueno, parece que los postulantes del copago tienen razón. Cobrar 50$ hace que la gente use menos las urgencias. Pero ¿qué hay de los costes?.

Se observó que los que acudían a las urgencias estaban en general más graves lo que aumentó el gasto por usuario entre los que tenían copago frente a los que no en un 7,9%. Es decir venían menos, pero los que venían costaban más. En cuanto al gasto por habitante (globalmente) sí se consiguió una disminución del coste. En concreto del 2.0%.

De modo que cuando un médico de urgencias del hospital exclama a las 4 de la mañana que si les cobraramos 50 euros seguro que no venían por tonterías probablemente tiene toda la razón. O al menos estos datos le dan la razón.

De todas formas conviene fijarse en la cifra: una reducción del 7,9% en el uso de las urgencias no significa atender solo pacientes "graves". Seguirán viniendo pacientes que "no tendrían que venir a urgencias", aunque un poco menos.

¿Qué ocurrio con las consultas en atención primaria?. Los pacientes con copago las usaban un 7,7% menos. El coste por consulta subió un 6,6% (venían por cosas más complejas). El coste total por habitante bajó un 1,5%.
El médico de familia que piensa después de atender a 60 pacientes en unas horas que "si tuvieran que pagar 5 euros por consulta seguro que no venían por tantas tonterías" tiene razón. Vería menos pacientes, con enfermedades más complejas y el sistema se ahorraría un 1,5% de los gastos actuales.

Sin embargo el sistema sanitario es un sistema muy complejo. Y como tal el análisis realizado desde una de sus caras no es capaz de comprender cómo puede afectar al sistema globalmente. Si tocas una cosa por aquí esto afectará a otras cosas de maneras difícilmente previsibles (dada la complejidad del sistema).

Al poner un copago el uso de las urgencias y de las consultas de atención primaria disminuyeron, incluso se logró cierto ahorro (menor que la disminución de uso, pues los pacientes que se atendieron eran más complejos y algo más caros).

Pero... ¿qué pasó en otras partes del sistema?.

Veamos por ejemplo lo que ocurrió en cuanto a los ingresos en hospital. En los pacientes con copago la probabilidad de ingresar en el hospital aumento un 27%. El coste por paciente ingresado con copago disminuyó un 5,7% (¿los médicos de urgencias ingresaban a algunos pacientes para librarles de tener que pagar 50$?). El gasto total por habitante en pacientes ingresados aumentó un 20%.

En cuanto a las consultas externas en el hospital ocurrió algo similar. Los pacientes dejaron de acudir a urgencias, pero a cambio las consultas externas de los hospitales empezaron a llenarse. Su uso aumento un 13,5% con el copago, con un aumento del coste del 5.5% por consulta y un aumento del coste total del 19,7%.

¿Y cómo afecto el copago al conjunto del sistema?
Aunque el uso de servicios sanitarios disminuyó un 4,7% globalmente, el coste por usuario aumentó un 14,9% (se atendía a pacienes más complicados) y el coste total por habitante aumentó un 9,5%.

El análisis de los datos de la experiencia de Oregón parecen sugerir que la introducción de copago en personas de nivel socioeconómico bajo disminuye eficazmente el uso de las urgencias hospitalarias y las consultas de atención primaria, junto con un ahorro de costes en dichos servicios (aunque menos intenso que la disminución de la frecuentación). Sin embargo el sistema sanitario es algo complejo y ese copago produjo cambios en los patrones de uso del sistema. Todo apunta a que los pacientes retrasaban su acceso al sistema sanitario y que por lo tanto al tomar contacto con el mismo presentaban enfermedades más graves lo que generaba un mayor coste global para el sistema.

Si algo podemos aprender de este estudio es que los problemas de "sostenibilidad del sistema sanitario" no son algo sencillo y que por lo tanto no existen soluciones sencillas. Aludir al copago como solución es demasiado simplista y las consecuencias de su introducción no son fácilmente predecibles ni bien comprendidas.

Las consignas sencillas y populistas, tan típicas de los discursos políticos de nuestro tiempo pueden ser por tanto especialmente peligrosas (sobre todo para los niveles socioeconómicos más bajos) a la hora de discutir sobre medidas como "el copago".

viernes, 18 de junio de 2010

Médico de familia y emprendedor: dos caras de la misma moneda

La actividad de un médico de familia y de un emprendedor no son tan distintas como pudiera parecerse. Cualquiera que haya pasado una consulta en atención primaria y sea consciente del proceso mental que usan los médicos de familia para establecer planes de acción con sus pacientes se sentirá muy identificado con esta lectura del Harvard Business Review titulada "Discoveery-Driven Planning":

La planificación exploradora es una herramienta práctica que reconoce las diferencias entre planear un nuevo negocio y planificar una línea de negocio más convencional. La planificación convencional funciona bajo la premisa de que los directivos pueden predecir resultados futuros a partir de una plataforma de experiencias pasadas, que se comprenden bien y que son predecibles. Uno puede esperar precisión en las predicciones pues están basadas en conocimientos sólidos y no en asunciones. En el mundo de la planificación basada en plataformas, cuando las cosas se desvían del plan original es que algo malo está pasando.

La planificación convencional puede tener sentido en negocios ya establecidos, pero es bastante inútil cuando se aplica a nuevos negocios. Por definición, los nuevos negocios exigen a una empresa imaginar lo desconocido, incierto y no obvio para la competencia. El conocimiento seguro, fiable y predecible de los negocios "de toda la vida" aún no se ha creado. Por el contrario, los directivos tienen que asumir cosas sobre el futuro de los acontecimientos. Los nuevos negocios se inician con una proporción muy alta de asunciones sobre conocimientos. En negocios tradicionales, uno espera todo lo contrario. Como las asunciones sobre lo desconocido muchas veces son erróneas, los nuevos negocios experimentan inevitablemente desvicaciones - en ocasiones enormes desviaciones - sobre los objetivos planeados inicialmente.

En vez de intentar forzar a las nuevas empresas en los métodos de planificación de negocios "de toda la vida", la planificación exploradora tiene en cuenta que al inicio de una aventura empresarial poco se conoce y mucho es asumido. Cuando se utiliza una planificación tradicional, las asunciones que se han usado para diseñar el plan son consideradas como hechos ciertos, en vez de como estimaciones posibles que deben ser puestas a prueba y cuestionadas. Por el contrario, la planificación exploratoria convierte sistemáticamente las asunciones en conocimiento conforme la estrategia se va desarrollando. Cuando se dispone de nuevos datos, estos se incorporan al plan. El potencial real del negocio se descubre conforme éste se va desarrollando.

jueves, 17 de junio de 2010

Herederos

De abuelos jornaleros,

padres caballeros,


e hijos pordioseros.



En una economía abierta la caida en el ahorro conduce a un aumento del déficit en la balanza de pagos y un aumento en la deuda exterior, que en algún momento tendrá que pagarse. En cualquier caso, un mayor nivel de consumo conduce a una caida en el consumo en el futuro, lo que implica que las generaciones futuras tendrán que soportar la carga de la baja capacidad de ahorro de las generaciones previas. G. Mankiw. Macroeconomics.

De abuelos jornaleros,

padres caballeros,


e hijos pordioseros.


Calculo de probabilidades


Cada vez que un dueño de la tierra
proclama
para quitarme este patrimonio
tendrán que pasar sobre mi cadáver
debería tener en cuenta

que a veces
pasan.


Mario Benedetti

miércoles, 16 de junio de 2010

Reflexión mundialera

España sodomizada por un paraíso fiscal con muchos bancos, que gran metáfora de nuestros tiempos. santanderino

Cuentacuentos


- Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? - Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato. - No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia. - Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato. - ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación. - ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato- , si caminas lo suficiente!

Alicia en el pais de las maravillas.

Hay muchas formas de conocer "la realidad", una de ellas es el método científico fundamentado en la cuantificación de los hechos.

Pero hay fenómenos que se escapan al análisis científico, o mejor dicho, hay fenómenos en los que el análisis estadístico nos puede llevar a cualquier sitio y a ninguno en concreto (como en el cuento de Alicia)... aunque sea cierto que si caminas lo suficiente (y exprimes suficientemente las estadísticas) al final siempre llegas a un "paper".

La narrativa (las anécdotas) son otra forma de abordar (y construir) la realidad y aunque quizá no permiten generar hipótesis sujetas a refutación empírica sí son capaces de generar conocimiento. Incluso en algunos casos la narrativa es una herramienta terapeútica más potente que la bioquímica en forma de pastilla.

martes, 15 de junio de 2010

¿Existe la blogosfera?


Ayer en el congreso de la "blogosfera" sanitaria un investigador que ha publicado muchas estadísticas sobre internet y salud decía que los que escribimos nuestras experiencias debíamos ir más allá de la anécdota y empezar a analizar cuantitativamente si lo que hacemos sirve para algo.

"Hacen falta estadísticas, análisis riguroso, búsqueda de patrones de eficiencia..." Habló Lupiañez del "internet basado en la evidencia". Entonces pensé yo en si tendría sentido una poesía basada en la evidencia y en la necesidad de conseguir nuestro certificado de existencia en forma de evidencia irrefutable publicada como ensayo clínico aleatorizado en alguna portada del Nature o el New England.

Certificado de existencia. Por Mario Benedetti.

Ah ¿quién me salvara de existir?
Fernando Pessoa

Dijo el fulano presuntuoso /
hoy en el consulado
obtuve el habitual
certificado de existencia

consta aquí que estoy vivo
de manera que basta de calumnias

este papel soberbio / irrefutable
atestigua que existo

si me enfrento al espejo
y mi rostro no está
aguantaré sereno
despejado

¿no llevo acaso en la cartera
mi recién adquirido
mi flamante
certificado de existencia?

vivir / después de todo
no es tan fundamental
lo importante es que alguien
debidamente autorizado
certifique que uno
probadamente existe

cuando abro el diario y leo
mi propia necrológica
me apena que no sepan
que estoy en condiciones
de mostrar dondequiera
y a quien sea
un vigente prolijo y minucioso
certificado de existencia

existo
luego pienso

¿cuántos zutanos andan por la calle
creyendo que están vivos
cuando en rigor carecen del genuino
irremplazable
soberano
certificado de existencia?


Confesiones de un joven pediatra

Hector deja este comentario en el blog:

"Dediqué el último año de mi residencia a formarme en Neurología Infantil, y además de eso he dedicado un año más, a mayores, sin remuneración ninguna (salvo lo poco que he ido consiguiendo gracias a hacer guardias de fin de semana en la privada). Y ahora que he acabado me encuentro con una realidad muy triste: NADIE ME QUIERE. Por una parte tengo a un buen puñado de neurólogos de adultos intentando echarme de las consultas de Neuropediatría de los hospitales (según ellos "no soy Neurólogo" y "cualquiera que haya hecho la residencia MIR de Neurología está mucho más capacitado que yo para llevar esa consulta"... aún a pesar de haber visto niños solamente durante 2 de los 48 meses de su formación, frente a los 26 meses que llevo yo de pacientes neurológicos en edad pediátrica). Pero es que por otra, me encuentro con un creciente grupo de Médicos de Familia intentando vetarme de los Centros de Salud. Entonces, inevitablemente, me surge una pregunta: "¿Qué narices hago con mi vida? ¿Me tiro por un puente?". No valemos para el Hospital, tampoco para Primaria... entonces, ¿qué sentido tiene nuestra existencia como pediatras? Veo en mis ensoñaciones como Dª Pilar (CTO) ya se frota las manos... mi regreso a sus dominios es inminente."

Por fin un joven pediatra se sincera y habla sin pelos en la lengua. Efectivamente, Hector se ha subespecializado en Neurología Infantil y ha intentado trabajar en los hospitales en su área de especialización.... sin mucho éxito.
Alega que tiene 26 meses de experiencia viendo pacientes neurológicos en edad pediátrica, mientras que los neurólogos solo hacen 2 meses de pediatría durante su residencia.
No dice, sin embargo cuantos meses ha rotado durante su residencia en atención primaria, aunque sospecho que serán menos de 20-24 (que son los que rota un médico de familia por primaria, incluyendo 3 meses de pediatría de atención primaria).
Hector es un buen ejemplo de los intereses de la mayoría de los jóvenes pediatras de este pais: atraidos por la subespecialización hospitalaria ven a la atención primaria como "el paracaidas de seguridad" por si todo sale mal.
Quizá lo que le hubiese venido bien a Hector es que pediatría se incluyera en los programas troncales del MIR, de este modo al terminar su formación como neuropediatra podría haberse convertido en neurólogo con un par de años más de especialización (y no tener que empezar de cero y hacer otra vez 4 años para que le den el papelito de "neurólogo").

Sus representantes sin embargo siguen empeñados en mantener un sistema de castas que solo sirve para fragmentar la atención de nuestros pacientes y asegurar jugosos emolumentos a los médicos que logran alcanzar la Arcadia de la plaza fija estatutaria + privada por las tardes.

domingo, 13 de junio de 2010

Nuestra naturaleza

Los residentes de familia ya no son lo que se nos cuenta que antes eran; o al menos quienes no quieren serlo, no lo son. Se forman, investigan, polemizan, se encargan de las urgencias hospitalarias en igualdad de condiciones que cualquier otro residente de médicas, meten los tentáculos en todos los campos (caramba, últimamente hasta invaden las "competencias de los radiólogos" con eso de usar el ecógrafo como herramienta diagnóstica), viajan, hacen medicina rural, manejan emergencias a pie de calle, atienden partos en las urgencias hospitalarias que no cuentan con obstetras, se hacen cargo de broncoespasmos infantiles que ocurren inesperadamente entre los niños que acompañan a los enfermos adultos de hospitales que no cuentan con pediatras...

Cuatro años de formación dan para mucho. Y si muchos de nosotros, cuando éramos residentes, pasamos 6 o 7 meses en plantas de medicina interna, también pasamos entre 4 y 6 meses tratando niños y responsabilizándonos de ellos progresivamente, igual que con los adultos. ¿No somos pediatras? Es cierto. Pero tampoco somos psiquiatras y tratamos la mayor parte de las depresiones. Ni somos cardiólogos pero tratamos más casos al año de insuficiencia cardiaca que ellos. Nuestro campo es la Atención Primaria, somos especialistas en lo frecuente; por ello somos polivalentes y adaptables. Por eso seguiremos estando ahí cuando sea necesario. Es nuestra naturaleza. Isabel Arenilla, médico de familia.


miércoles, 9 de junio de 2010

Mandar o servir

Muchos creen que la principal obligación de un directivo es mandar, cuando en mi opinión la principal responsabilidad de un directivo es servir. Josep Tápies

martes, 8 de junio de 2010

El miedo de los perros del hortelano

Los perros del hortelano siguen sin comer ni dejar comer. Mientras por un lado piden que se reconozcan las subespecialidades de pediatría por otro lado pretenden seguir siendo los únicos que pueden atender a niños en atención primaria.

De modo que tenemos a un montón de jóvenes especialistas en pediatría que se autodenominan "hepatólogo infantil", "nefrólogo infantil", "neonatólogo" y que quieren trabajar como tales en distintos hospitales. El problema, claro, es que no hay tanta necesidad de "hepatólogos infantiles" como de médicos que atiendan a los niños en los centros de salud.

Por supuesto ser pediatra general de niños inmigrantes no mola, excepto cuando pasas la consulta privada por la tarde. Así que lo ideal es ser hepatólogo infantil en el Hospital del Niño Jesús y por las tardes ver fiebres y mocos en la consulta privada.

El problema está en que a los niños de los inmigrantes que viven en pueblos alguien tiene que verlos, y los pediatras de los centros de salud con plaza empiezan a estar añosos y además también gustan de cogerse vacaciones.

Como los especialistas en pediatría jóvenes no quieren aceptar esos contratos en primaria (contratos de días o en pueblos perdidos) al final solo queda la opción de las putas por rastrojo: los especialistas en medicina de familia. Los médicos de cabecera. Los médicos de la última frontera. Los médicos polivalentes. Los médicos con capacidad de respuesta. Los médicos que en las guardias de hospital no tienen busca porque siempre están dispuestos en la cabecera del paciente.

Ahora tienen miedo de que los médicos de familia veamos a los niños en los centros de salud. No sea que les quitemos su plaza fija para cuando se cansen de salvar vidas en el hospital.

lunes, 7 de junio de 2010

Copago y repago: más rigor y menos manipulación

Las crisis económicas y sociales son un buen caldo de cultivo para la demagogia, la simplificación y la manipulación de las masas.

Bien lo saben los políticos cuya consigna desde los tiempos de Goebbels viene a ser que el mensaje político debe ser tan simplificado que hasta el más tonto miembro de "la masa" lo entienda.

Ejemplo típico de propaganda simplificada viene a ser aquello de que "si la gente tuviera que pagar un euro cada vez que viniera a urgencias no abusarían del sistema"... sustitúyase "1 euro" por la cantidad que el que propone la medida crea razonable (imagino que un saludable Botín propondría hacer pagar 100 euros y el pensionista de Villaverde con una insuficiencia cardiaca lo limitaría a 50 céntimos).

El siguiente paso es defender el "copago" como la principal e inevitable tabla de salvación ante el hundimiento financiero del sistema sanitario público.

Hablar de introducir el "copago" no parece muy adecuado, pues el "copago" ya existe, desde el momento en que la sanidad se financia con impuestos (y no con las aportaciones a la seguridad social como muchos todavía creen). Por lo tanto de lo que estamos hablando es de un repago... con un matiz importante: el "repago" sería un impuesto a la enfermedad, al igual que el IVA es un impuesto al consumo y el IRPF es un impuesto a la renta. El "copago" gravaría a los más enfermos (que son los que más usan el sistema sanitario).

¿Cuáles son las consecuencias del copago en los servicios sanitarios públicos? ¿qué impacto tienen en la salud de los individuos? ¿cómo modifican el uso y abuso del sistema sanitario? ¿existen otras alternativas al repago para asegurar la viabilidad financiera del sistema sanitario público?.

En las próximas semnas trataré de aportar en este blog un poco de luz en el debate para que si finalmente la sociedad española vía sus representantes deciden aumentar el copago cobrando por la utilización de los servicios sanitarios al menos lo hagamos con las ideas claras.

Comencemos analizando los datos de una investigación publicada en el 2008 y titulada Effects of Increased Patient Cost Sharing on Socioeconomic Disparities in Health Care

En este estudio se analiza cómo el aumento del copago de fármacos influye en el porcentaje de pacientes que compran la medicación necesaria para dos patologías crónicas muy frecuentes: la insuficiencia cardiaca y la diabetes.

Estos son las conclusiones del estudio:
Resultados: Los pacientes que viven en barrios con bajo nivel de ingresos fueron más sensibles a cambios en el copago que los pacientes en barrios de nivel de ingresos medio y alto. La relación entre ingresos económicos y sensibilidad al precio fue especialmente fuerte en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica. Por encima del nivel de ingresos más bajo, la sensibilidad al precio no se relacionó con el nivel de ingresos. Conclusiones: La relación entre la adherencia al tratamiento y el nivel de ingresos puede explicar parte de las desigualdades en salud entre los distintos grupos socioeconómicos. Aumentar el copago podría empeorar las desigualdades y afectar negativamente la salud, especialmente entre los pacientes que viven en barrios de bajo nivel socioeconómico.

Podemos observar esta primera gráfica sobre adherencia al tratamiento:


En ella puede verse como la adherencia a los tratamientos es en todos los casos mayor en barrios con un nivel de ingresos superior a 62.000 dólares al año. Hay una tendencia clara: a mayores ingresos mayor adherencia al tratamiento. La influencia entre el nivel de ingresos y el cumplimiento de los tratamientos es mayor en las estatinas (contra el colesterol), que son por otro lado los fármacos más caros.

Veamos la segunda gráfica sobre la influencia de un aumento del 10% en el copago de medicamentes según el nivel de ingresos:

Excepto en el caso de los antidiabéticos orales en el resto de fármacos un aumento del 10% en el copago por parte del paciente hace que la adherencia disminuya mucho más cuanto menor es tu nivel de ingresos. Por ejemplo, un aumento del 10% en el copago de una estatina hace que los más pobres (<30.000$>62.000$ al año) abandonarán el tratamiento en un 1% (10 veces menos).

Estos datos apuntan a dos hechos:

1) el aumento del copago disminuye la adherencia a tratamientos en paciente crónicos a través de un efecto disuasorio.
2) este efecto disuasorio es mucho mayor cuanto menor sea tu nivel socioeconómico.

jueves, 3 de junio de 2010

Las lentejas hay que ganárselas

Resulta curioso leer los blogs de algunos jóvenes médicos que inician su residencia y con ella sus personales relaciones con la figura del comercial de la industria farmaceútica.

La mayoría parecen desconfiar de la palabra de los comerciales y reconocen que no les apetece mucho tener mucho trato con ellos pero justifican el asunto diciendo que es la única forma de acceder a la formación "necesaria para tratar mejor a nuestros pacientes".

Desde luego hoy por hoy en el campo de la medicina hay fuentes y oportunidades para formarse y mantenerse actualizado (y de manera gratuita). Basta una conexión a internet y, eso sí, cierto esfuerzo intelectual.

Siempre que escucho ese argumento sobre la formación que ofrecen los laboratorios me acuerdo de la anécdota que cuentan sobre Diógenes (sí, ese filósofo ahora tan de moda gracias a los ancianos que acumulan basura en sus casas):

Cuentan que un día estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas. En ese momento llegó Aristipo, otro filósofo que vivía con lujo adulando al rey Alejandro Magno y le dijo:

"Mira, si fueras sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas"

Diógenes le contestó:

"Si tú aprendieras a comer lentejas, no tendrías que que degradarte adulando al rey"

Principios

"Una persona que valora más sus privilegios que sus principios, pronto acabará perdiendo ambos". Dwight D. Eisenhower.