viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz 2011

Y recordemos que incluso en las peores situaciones uno todavía puede echarse unas risas, si cuenta con el ambiente y la música adecuadas.



Si hasta las ratas se ríen, como no vamos a hacerlo nosotros.

PD: la mítica música de "Benny Hill", se titula en realidad "Yakety Sax" y es de Boot Randolph.

martes, 28 de diciembre de 2010

La voz del veterano

Una corriente de “racionalización” de la asistencia ha ido desarrollándose a medida que se aplicaban modelos de producción administrativos del tipo bancario, a fin de cuentas también son servicios, olvidando que los fenómenos de enfermedad no obedecen a principios de racionalidad. Los médicos nos hemos acostumbrado a la comodidad horaria y hemos preferido la despersonalización frente a la continuidad de cuidados, elemento propio de la profesión. La proliferación de los mal llamados “equipos” sin nombre ni apellido, las “unidades” de cualquier cosa, no son más que justificaciones y pantallas de autodefensa en la despersonalización. El servicio contemplado desde las necesidades de la relación médico-paciente hubiera resultado más caro, pero no estaríamos en la situación de asalariados de franquicias. JJ Bilbao, médico de familia.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Como si no estuviera ya todo inventado

Comediante del siglo XXI:



Y una de mis piezas favoritas de zarzuela (estrenada en 1886), donde aparece el tatatarabuelo del comediante anterior:



Para que luego hablen de innovar.... :-)

Vals del Caballero de Gracia
(Caballero y Coro)

Caballero. Caballero de Gracia me llaman,
y efectivamente soy así,
pués sabido es que a mí me conoce
por mis amoríos todo Madrid.
Es verdad que estoy un poco antiguo,
pero que en poniéndome mi frac,
soy un tipo gentil
de carácter jovial
a quién mima la sociedad.

Calles. De este silbante la abuela murió.

Cab. Yo soy el caballero
que con más finura,
baila en los salones comm'il faut.

Calles. ¡Siendo tan cursi querer presumir!

Cab. Y las niñas se dislocan
por quererme hacer tilín.
To sé cantar la Norma ,
yo canto hasta el Ruy Blas ,
canto el Ave-María
que ya no cabe más.

Calles. ¡Qué necio es
esté señor!
¡qué baladí!,
¡qué farfantón!
Ciento como él
hay en Madrid
que no se alaban así,
¡Que majadero
es el tál señor!

Cab. Mi ... fa ... sol ... re ...
mi ... la ... sol ... fa ... si ... si ...
Do, re, si, do,
la, si , sol, la
si, do, la , si,
la, si, sol, mi,
do, re, si, do,
fa, sol, mi, fa,
sol, do, la, sol, mi, do,
la, re, do.

Calles. ¡Qué majadero
es el tal señor!
De este silbante la abuela murió.

Cab. Yo soy el caballero
que con más finura,
baila en los salones comm'il faut .

Calles. ¡Siendo tan cursi querer presumir!

Cab. Y las niñas se dislocan
por quererme hacer tilín.

Cab. Caballero de Gracia me llaman etc.
Soy un milord, soy un dandy;
yo soy la crema de lo comm' il faut .
Soy lo más fino de todo Madrid.
Soy un milord, soy un dandy;
muy queridito de la sociedad,
la nata y flor de lo gentil. etc.

La desviación de los nuevos modelos

Dice Tudor Hart, al hablar sobre medicina anticipatoria:

Muchos gerentes y mucha gente de salud pública, de manera consciente o inconsciente, están construyendo su modelo de promoción de la salud, de medicina anticipatoria o medicina pro-activa, a partir de modelos como el de las clínicas privadas como BUPA, donde personas sanas pero preocupadas consultan por sí mismas; y sabemos por nuestra larga experiencia y numerosos estudios, que en general las personas que menos se van a beneficiar son las que probablemente consulten más. Y viceversa.

Por todo esto, ese modelo es erróneo.

No puedes confiar este asunto en manos de la medicina anticipatoria. Al contrario, tienes que expandir la medicina reactiva, y hacerla más variada e imaginativa. Tienes que poner más peso en los aspectos relacionados con el cuidado. Si te preocupa la gente, te preocupa su futuro, no solo el motivo por el que consultan actualmente.

Tienes que ir mucho más allá de simplemente cumplir con las expectativas. Las expectativas en barrios deprimidos son muy bajas. Tienes que elevarlas.

Elevar las expectativas no tiene nada que ver con prometer a la gente que no va a tener que esperar para ver al médico, y todo eso. Esas cosas tienen poca importancia relativamente.

Tiene que ver con que cuando el paciente acude a la consulta, tienes que sumergirte en su historia, tomarte su historia en serio, hacerles que se sientan como personas valiosas, incluidas aquellas personas que están dejando de creer que son valiosas. Tienes que mostrarles que realmente te preocupas por ellos.


Salud 2.0, paciente empoderado, modelos de pacientes crónicos, medicina anticipatoria. Son todos modelos que suenan a nuevo y que incluso se venden bien políticamente. Pero ¿encajan bien en un modelo de asistencia sanitaria pública y universal?. ¿Benefician a los que más necesitan el sistema sanitario? ¿o son modelos que suenan bien a las clases medias-altas que son las que precisamente definen la agenda política y social?. Los nuevos modelos de servicios sanitarios que estamos diseñando ¿hacia qué tipo de necesidades sanitarias están orientados?.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Indi-gestión de recursos humanos

El secreto para construir una organización basada en la ética está en contratar (y despedir) a los trabajadores con criterios éticos. Al fin y al cabo cómo funciona una empresa no es sino el reflejo de cómo son las personas que trabajan en ella. Jose Ramón Pin.

El otro día me ofrecían, por la vía informal, un contrato de 10 meses de duración (de reducción de jornada, es decir trabajando y cobrando la mitad del tiempo) en un centro de salud de Madrid. Me han ofrecido otros contratos similares. Siempre han sido por la vía del "conocido".

Uno siempre agradece esas cosas, aunque lleguen un poco tarde, pues ya tengo contrato indefinido en la industria farmaceútica, y no es cuestión de dejarlo nada más empezar.

Pero la pregunta que me hago cuando me ofrecen estas cosas es ¿por qué a mí?.

¿Soy mejor que otros compañeros? ¿mejor médico clínico? ¿más eficaz? ¿hago más domicilios por hora? ¿trato mejor a los diabéticos? ¿tengo alguna habilidad que haga que merezca el puesto más que los cientos de compañeros que acabaron la residencia al mismo tiempo que yo y a los que no llegan estas ofertas?.... es más... ¿estarán otros recibiendo golosas ofertas que a mí no me llegan?. Y si es así (que imagino lo será)... ¿por qué a ellos y no a mí? ¿son mejores médicos que yo?.

En cualquier organización, y en especial si se trata de una empresa intensiva en conocimiento, la selección de las personas que entran en la organización es un asunto clave. Al fin y al cabo las personas son el principal (y a veces único) activo. Si la persona se marcha la empresa se empobrece. Si la persona deja su cerebro en casa cada vez que se va a trabajar, la empresa se empobrece. Seleccionar y motivar a los "cerebros de obra" no es tarea sencilla.

En las empresas privadas lo suelen tener muy claro (y si no lo tienen claro desaparecen tarde o temprano por la presión competitiva).

He participado en varios procesos de selección de varias empresas. Incluso para entrar en una escuela de negocios para hacer un MBA uno debe pasar por un proceso de selección bastante riguroso. Participar en dichos procesos es interesante (aunque no tengas interés por el puesto), pues te sirve para ponerte a prueba y conocer tu valor en el mercado laboral.

El objetivo de estos procesos es seleccionar a las personas adecuadas al puesto. Y "adecuado al puesto" no significa "el más brillante". Significa "el más adecuado". Te pueden rechazar, por ejemplo, si tienes una formación demasiado alta. O si tienes hijos. O si no eres lo suficientemente alto, o bajo, o lo suficientemente listo, o lo suficientemente chistoso. Cada puesto requiere un perfil de habilidades y lo que busca la empresa es la persona que mejor vaya a rendir en el puesto. Punto.

En el sector público el modelo de selección se fundamenta alrededor del "funcionario". El funcionario tiene su puesto de trabajo asegurado y para echarle se deben cumplir ciertos requisitos formales (por ejemplo si el funcionario no cumple su horario se le puede echar).

Esta seguridad es clave en el sector público y en un Estado de Derecho, pues asegura el criterio profesional independiente frente al gobierno de turno. Si no existieran los funcionarios, cada vez que cambiara el gobierno (y cambia cada 4-8 años) el "nuevo jefe" podría echar a todos los funcionarios y meter a los de su propio partido. Imaginemos por ejemplo lo que pasaría con los jueces.

A cambio de esta seguridad e independencia, el Estado de Derecho ha elaborado ciertos procedimientos para regular el acceso a dichas plazas. Se busca, como en la empresa privada, seleccionar a los mejores. Para eso están las "oposiciones", procedimientos de selección que aseguran que el acceso se produce en función del mérito y capacidad. Elegir a los mejores permite construir la mejor organización posible.

¿Qué es lo que ocurre en los servicios sanitarios públicos?.

En los servicios sanitarios tenemos aproximadamente un 50% de personal con plaza, y un 50% de personal con contratos temporales que no ha superado ninguna oposición.

La forma de acceso a estas plazas temporales, aunque en teoría se debería hacer según criterios de mérito profesional (mediante bolsas de empleo) en la práctica se realiza mediante enchufismo (consciente o inconscientemente). Es decir, las posibilidades de que te contraten dependen de que alguien de dentro de la organización te conozca y te ofrezca el puesto.

Esto es así tanto en hospitales grandes como comarcales, como en centros de salud o en el 112. Tanto si eres médico, como enfermera como celador. Cuanta más gente te conozca, más probable es que alguien tenga "tu número de teléfono en una lista" y te llamen el día que necesiten a alguien.

A nadie le preocupa si eres el mejor, basta con que no seas demasiado malo (es decir, que no vayas por ahí matando gente o generando reclamaciones de pacientes)... si alguien de dentro te conoce te contratan. Punto.

Por otra parte la ley permite a los gerentes contratar a los profesionales por días o semanas, durante tiempo indefinido, aunque las necesidades sean estructurales. En la empresa privada, es decir en contratos laborales, para poder hacer un contrato temporal el empresario debe demostrar que la necesidad de cubrir ese puesto es de naturaleza temporal. Es decir, no puedes (legalmente) tener a alguien contratado como temporal durante 10 años. En el servicios sanitario público sí, porque no se trata de contratos laborales sino "estatutarios".

La ineptitud y la excesiva politización de los responsables de recursos humanos de los servicios sanitarios públicos hace que utilicen una gestión "por estertores", es decir de visión cortoplacista. Eso les lleva a no convocar oposiciones (se convocan cada 10 años), lo que naturalmente genera la necesidad de contratar a personas de manera temporal, lo que a su vez genera "bolsas de precariedad laboral" (con un 50% de empleados temporales, cubriendo necesidades permanentes).

El círculo de perversión y mediocridad se cierra cuando convocas, por fin, la oposición. Entonces te encuentras a miles de personas que llevan trabajando para el servicio público de salud durante 5 o 10 años... muchas veces en la misma plaza. Pero ahora convocas oposiciones y alguien con más mérito (más nota en la oposición) puede quitarle la plaza, después de 10 años de tragar carros y carretas.

¿Cuál es la solución? (lo que proponen sindicatos y gerentes)... hacer que en la oposición lo que más cuente sean los puntos obtenidos por haber trabajado en el servicio sanitario público de turno. Luego pones un examen que no sea muy difícil (para que todo el mundo saque la mejor nota) y le das la plaza a las personas que han sido "fieles" chupando contratos temporales durante años.

El problema está, claro, en que inicialmente esas personas no accedieron a esas plazas por méritos, sino por "amiguismo". El residente al que le dan la suplencia de larga duración en el centro de salud donde hizo la especialidad, la enfermera que era novia del adjunto de tal servicio, el amigo del amigo del amigo... Después de 10 años de contratos temporales y fidelidad a la empresa (lo que significa por ejemplo aceptar las guardias en las peores fechas, los peores turnos y nunca dar problemas) a ver quien es el guapo que les dice que se van a la calle porque un fulano que nadie conoce ha sacado mejor nota que ellos en el examen.

Por supuesto como dice el profesor Pin, una organización se construye a través de los procesos de selección de personal.

El proceso actual de selección de personal "de facto" en nuestros servicios sanitarios públicos no se basa en elegir a los mejores. Se basa en elegir a los que "no se mueven en la foto". Si por ejemplo decides irte una temporada a trabajar al extranjero (o incluso a la comunidad autónoma de al lado) serás penalizado. Si pretendes tener vacaciones en agosto, serás penalizado. Si decides dedicar un año o dos a formarte, serás penalizado. Si te vas un año a un país del tercer mundo a colaborar (y a aprender) serás penalizado. Si tratas de cambiar las cosas (y con ello molestas al que tiene la lista de teléfonos de los suplentes) serás penalizado.

Mucho se habla y se discute sobre "el diseño de la nueva sanidad del siglo XXI". Pero los servicios sanitarios públicos del futuro se están construyendo hoy en unos despachos grises a los que nadie presta atención: los departamentos de recursos humanos. Ahí es donde se reparte el bacalao.

Y que queréis que os diga, a mí los encargados de la lonja me dan muy mala espina.

¿Efectos adversos del paciente empoderado?

Cuenta Zurita en MEDFAM:

En Guatemala, en los 70, se hizo un cambio muy grande en la enseñanza de la medicina, incorporando a la facultad, como docentes, profesionales de todas las disciplinas, lo cual genero grandes polemicas con los medicos, los ingenieros criticaban a los traumatologos la forma en que explicaban vectores de fuerza para explicar fracturas, los economistas conductas de los pacientes frente a costos, que los medicos atribuian a ignorancia, pero sin duda los mayores criticos fueron los sociologos, que usaban el concepto de "modelo medico hegemonico", de reciente acuñación.

Durante varios años la facultad fue un caos, pero comenzo a serenarse cuando los otros profesionales comenzaron a solicitar asistencia para si mismos, y sus familias.

Temerosos de ser acusados de médicos hegemónicos, estos daban el pronostico con la mayor precisión posible, lo cual desesperaba a los sociólogos "de modo que la fiebrecita actual del niño podría ser el pródromo de una enfermedad muy grave, acaso fatal, y solo la evolución diría si lo era o no"

No podria el Sr doctor decir "quédese tranquilo, no es nada, dele líquido, y traigalo mañana a control", eso, que formaba parte del modelo medico hegemónico era sin duda muy tranquilizador cuando uno veía las cosas como padre, aunque para ello debería usarse el dogmatismo "yo soy medico, y SE, que no ES nada", es decir modelo medico hegemónico.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Timo en IKEA

IMPORTANTE¡¡¡¡¡

Os aviso de una estafa, hay que tener cuidado en los parkings del IKEA sino fijaros lo que me pasó el otro dia. Así funciona el timo:

Dos chicas bastante guapas de entre 18 y 20 años se acercan al coche mientras estas colocando en el maletero tus compras del centro comercial. Entonces empiezan a limpiarte el parabrisas con esponjas haciendo salir disimuladamente un poco de pechuga de sus camisas bastante apretaditas.

Cuando al final al darles las gracias les intentas dar una propina ellas renuncian y piden en cambio un pasaje hasta el otro Ikea de la otra punta de la ciudad. Si aceptas al final suben y se sientan en los asientos posteriores. Mientras conduces empiezan entre ellas a hacer juegos lesbicos.

Cuando llegas al parking del otro IKEA una de ellas se sube en el asiento anterior y te hace una felación brutal, mientras la otra sin darte cuenta abre el maletero y te roba la compra. Con este ingenioso sistema me han robado cuatro botellas de cocacola zero el martes, un saco de patatas el miércoles, una docena de cartones de leche semidesnatada el jueves y un kilo de naranjas el sábado y probablemente también me roben mañana por la tarde.

Saludos e id con cuidado...

martes, 21 de diciembre de 2010

Medicina anticipatoria



lunes, 20 de diciembre de 2010

Para que sirven los médicos

En cuanto a evaluar los resultados en salud, una de las cosas que puede hacer un médico es definir las diferencias entre una persona viva y una persona muerta. El resto de las cosas que hacen los médicos son en el fondo cuestionables. Tudor Hart.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Empoderamiento británico

La semana pasada me enseñaron un interesante proyecto venido del Reino Unido dedicado a algo tan importante (y frecuentemente olvidado) como la calidad del servicio en los "servicios" sanitarios.

Cualquier médico de familia que se precie conoce perfectamente la importancia del detalle, de la continuidad asistencial y del manejo de la comunicación.

Merece la pena echar un vistazo profundo a la web del Instituto Picker como ejemplo de un trabajo bien hecho.

Tras mirarlo, el atento lector habrá visto al menos dos detalles del modelo Picker que lo diferencian radicalmente de lo propuesto por nuestros gerentes hispánicos:

1) se habla sin tapujos de pacientes. Ni usuarios, ni clientes, ni ciudadanos. Pacientes. Al menos los del instituto Picker parecen haber asumido cual es la naturaleza del trabajo sanitario. No se empeñan en tratar con clientes, que al final no son sino clientes imaginarios.

2) el instituto Picker se preocupa no solo de evaluar la satisfacción y opiniones de los pacientes, sino también, y en un mismo nivel de importancia de evaluar la satisfacción y opiniones de los profesionales (y de usarlas para mejorar). Me temo que aunque dispuestos a publicar encuestas sobre la satisfacción de los "ciudadanos", no parecen tan dispuestos a escuchar las quejas de los que trabajan en el sistema.

La satisfacción del paciente (que nunca podrá ser un cliente) sirve para evaluar al profesional sanitario, y la satisfacción del profesional sanitario sirve para evaluar al gestor sanitario. A ver si alguien va tomando nota.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Estados de alarma

lunes, 13 de diciembre de 2010

El peligro del directivo falto de cariño

En las empresas intensivas en conocimiento, muchas de las personas en niveles inferiores de la organización tienen un alto nivel cultural, habiendo desarrollado a lo largo de su vida y en muy alto grado sus capacidades de análisis y síntesis. No es extraño que en la organización habiten personas con grado de doctor, reconocidos universalmente en su campo. A menudo estas personas se sienten orgullosas (legítimamente) de su propio conocimiento, que a veces es el único activo que las puede hacer competitivas, y proporcionarles oportunidades de progreso. Este tipo de personas tiende a analizar el resultado de la toma de decisiones en la empresa a la luz de su propio conocimiento siendo capaces de detectar irracionalidades, inconsistencias y errores con facilidad.
La dirección debe saber que sus decisiones serán juzgadas y criticadas porque afectan a la vida de todas las personas. Algunos tipos de directivos se sienten inseguros y tienden a refugiarse en la arbitrariedad, el poder y el alejamiento de aquellos que les critican. El hueco entre la dirección y su personal se amplía hasta hacerse infranqueable.

Muñoz-Seca B y Riverola J. Del buen hacer y mejor pensar.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ritmo animal

Consultas de cinco minutos son más propias de la atención veterinaria que de la atención médica. Supone tratar a las personas como si fueran ganado. J. Tudor Hart. Médico General.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El dilema de la calidad

Difícil asunto el de la calidad en el sector sanitario, y más aún ahora que la tendencia es a que el paciente tenga "libertad de elección".

La calidad se puede medir por el proceso (modelo burocrático) o por el producto (modelo de mercado).

En medicina el profesional puede aspirar a mejorar en el proceso, pero eso no se traduce inequívocamente en la mejora del resultado (producto).

Sin embargo el paciente (convertido en cliente imaginario) solo puede evaluar el resultado, y no el proceso (por aquello de la relación de agencia).

De modo que por muy bueno que sea el médico (por proceso), siempre tendrá pacientes descontentos con el resultado (que le demandarán o le pondrán a parir).

Y por el contrario, incluso el peor médico del mundo (en cuanto a proceso) es capaz de "curar" gente, que estará contenta (esa es la clave del aparente éxito de la homeopatía, que como proceso es absolutamente nefasto pero que en cierto porcentaje funciona... hasta que deja de funcionar).

jueves, 9 de diciembre de 2010

La solución a los contratos basura en Atención Primaria



Los gerentes están atados de manos. La ley "no les permite" (o mejor dicho les permite, al considerarnos estatutarios y no laborales) eliminar los contratos de suplencias por días.

El juego va así. Ellos te ofrecen un plato de mierda, pero te prometen que si te portas bien y te la comes toda poniendo buena cara, lo tendrán en cuenta y te darán un postre rico rico, tipo interinidad. ¡Y además hasta puede que saquen oposiciones en las que contará principalmente el tiempo trabajado y no el exámen!.

El juego es perverso, por supuesto, pues aunque tú cumplas tu parte y te comas el plato de mierda, nada te asegura que la otra parte cumpla con su "promesa".

En el fondo habría una solución sencilla, aunque no sé si iría en línea con el buenrrollismo sanitario de "todos juntos de la mano salvemos el sistema sanitario" (pero yo con mi contrato indefinido y tú con tu contrato basurilla).

La cosa es "sencilla" (si no tienes hipoteca, lo cual complica las cosas un poco). Basta con aplicar la técnica Eugenio de Borbón:




Mientras esperais a que llegue ese "más adelante" podéis entreteneros mirando por aquí y por aquí.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La cañada real galiana: trabajo de una médica de cabecera

Por Beatriz Aragón (aragon.be@gmail.com)


Hace varios años que trabajo como médica en Cañada Real (Madrid).

Cañada Real es nombre que evoca marginación.

La simple mención del lugar hace que buena parte de los lectores tengan una idea sobre lo que voy a escribir.

Antes era menor el poder de evocación y menos los que con tan sólo esta referencia pensaran en exclusión social, droga, inmigración, infravivienda, chalets de lujo, gitanos rumanos y tantas otras gentes y cosas que nos vienen a la cabeza si hemos visto alguno de los múltiples programas de televisión que en los últimos tiempos se han hecho sobre la zona.

Desde que trabajo en Cañada he visto los cambios que llevan al abismo a una zona deprimida.

Cañada Real Galiana, Valdemingómez, El Gallinero... distintos nombres para hablar de realidades muy diferentes entre sí pero que comparten el tener una imagen muy negativa a los ojos de la sociedad, como “el mayor punto de venta de droga de Europa”, “el mayor asentamiento chabolista de gitanos rumanos”, “el poblado de la vergüenza”, etc.

Y es que lo que inicialmente sirvió de paso de ganado para la trashumancia se convirtió en el camino de los camiones que iban al vertedero de Valdemingómez (donde acaban todos los residuos sólidos urbanos de Madrid) y ahora es zona de tránsito para los usuarios de droga ilegal.

Lugar de paso para unos y residencia para otros tantos: desde aquellos que hicieron su huerto, casa o negocio durante la época franquista (y han vivido la evolución del barrio), hasta los que llegaron más tarde, como la comunidad marroquí (instalados e hipotecados para adquirir terrenos sin escrituras), o los gitanos rumanos, (que fueron construyendo sus chabolas al salir del proyecto educativo ubicado en las inmediaciones de Cañada). Los últimos en llegar son los vendedores de droga ilegal, y con su llegada lo que antes parecía un barrio de casas bajas ahora cada vez se parece más a un poblado chabolista.

Cañada no es habitable y por ello no tiene servicios públicos; no hay autobuses, la recogida de basura es dos veces a la semana (con los camiones escoltados por policía), la luz se pincha, el agua se pincha, las rutas escolares no son suficientes para el número de niños escolarizados, no hay alumbrado ni aceras, la carretera está llena de baches que nadie arregla. Como no es habitable, tampoco se sabe cuánta gente vive; no hay censo, sólo estimaciones pues empadronarse en la zona es casi imposible para muchos.

Desde enero del 2007 estoy en un proyecto que se llama “Equipo de Intervención con Población Excluida” que depende de Atención Primaria, de la Gerencia del hasta ahora Área 1 de Madrid. En ese sentido mi contrato es uno más de médico de familia y soy una más que formo parte de un equipo de atención primaria en un centro de salud “normal”.

Pero mi trabajo no es “normal” pues mi tiempo no transcurre en el centro de salud, sino siempre en la calle.

Trabajamos juntos un enfermero, un conductor y yo en una furgoneta con la que nos desplazamos por los 7 km de Cañada que pertenecen al distrito de Villa de Vallecas. Esos kilómetros los recorremos a diario para atender a la población como si se tratara de una consulta ambulante de atención primaria. Con algunas peculiaridades: atendemos sin distinción de edades, dispensamos medicación y tramitamos tarjetas sanitarias nosotros mismos.

También de vez en cuando tenemos la grata compañía de médicos residentes, que nos aportan su entusiasmo y su curiosidad y que refrescan nuestra visión ante cosas a las que nos hemos ido acostumbrando con el paso del tiempo.

El objetivo principal del proyecto es servir de puente entre la población que vive en la exclusión y la red sanitaria “normalizada”, y analizar las barreras de acceso para esta población. Una tarea aparentemente fácil. Pero yo misma todavía no acabo de entender todas las implicaciones que esto conlleva. Por eso me parece útil relatar un día cualquiera de mi trabajo.

Hoy empezamos el día haciendo la cura de las úlceras por presión de uno de los pacientes del programa de inmovilizados del centro de salud Es un paciente “nuestro” y parece lógico que nosotros nos encarguemos de este tipo de enfermos y así evitemos el desplazamiento de otros profesionales del centro de salud. Entramos en la casa como otro día más, al vernos los perros empiezan a ladrar, la familia continúa haciendo las tareas del hogar, el paciente en su cama apagándose poco a poco. Como tantos otros días pienso “¿por qué acabó aquí?”. Su mujer me pregunta por qué cada vez la ambulancia tiene que venir con la policía, si ellos no tienen nada que ver “con los de abajo”. Le explico que los servicios de emergencias lo tienen así estipulado porque han tenido algún problema en otras zonas y no quieren venir sin escolta. Muchas veces esto supone un enorme retraso en la atención. Se siente ofendida porque la tratan “como una delincuente”.

Nos despedimos hasta mañana, en que volveremos a hacer lo mismo.

Ya nos podemos ir al Gallinero, donde ahora vive la mayoría de las familias gitanas de origen rumano de Cañada. Habrá algo más de 500 personas, y como en otros asentamientos la mayoría son menores de 18 años. Aparcamos la furgoneta y unos cuantos niños vienen a recibirnos, a darnos abrazos y a enseñarnos heridas ya curadas como pretexto para subir “a la consulta” y que les hagamos caso. A veces vienen a vacunarse solos niños y niñas de 6/7 años. Hoy hay muchos más niños porque es día de huelga y no han ido al colegio.

Nosotros somos siempre servicios mínimos de nosotros mismos; no hay huelga posible, no hay posibilidad de negar lo mínimo a los que viven en la exclusión.

Se arremolina un grupo de mujeres, niños y algún hombre alrededor de la furgoneta, en el entorno que hace de “sala de espera”. Empiezan los gritos. Las consultas se realizan a todo volumen, vociferando por encima de los vecinos. Hay que darse prisa para ir descartando lo banal sin que nada importante se nos pase e intentando que el conflicto en la “sala de espera” sea el menor. Todos quieren ser los primeros, nadie puede esperar. Cuando la niña de 5 años me pide pastillas porque le duele la cabeza sobreentiendo que es su madre la que le manda a por paracetamol para ella hasta que veo los ojos febriles que me miran con cara lastimera. Una faringoamigdalitis, el colegio ha empezado y empiezan los contagios. “Ve a buscar a tu madre que te tienes que tomar un sirope” (el jarabe de toda la vida).

Mientras, mi compañero está quitando unos puntos e intentando convencer al paciente para que se vacune del tétanos y una chica de 15 años le pide un vaso con insistencia. Quiere hacerse un test de embarazo, su amiga también. Su vecina también quiere saber si está embarazada, pero muestra más temor que ilusión, su último bebé tiene sólo 9 meses. Aprovecho para ofertarle métodos anticonceptivos. Ni hablar del preservativo, las pastillas son muy caras, el DIU no sabe dónde se lo ponen y tiene demora. Y ella tiene miedo y quiere algo ya. Le propongo el anticonceptivo inyectable que le podemos poner nosotros: “¿la vacuna de no embarazo?”, “sí, eso”. Y pese a que sus vecinas ya le han contado que tendrá alteraciones menstruales y otros miedos asociados al uso de anticonceptivos como el perder o ganar peso, que la sangre se te suba a la cabeza y por esto tener migrañas, que no puedas tener hijos nunca más, o que te quedes embarazada aunque los uses, ella decide ponerse la inyección y luego ya verá.

Va pasando la gente, bebés recién nacidos, embarazadas en distintas fases de gestación, de edades muy variadas, desde los 15 hasta los 35 años, por encima de esta edad es infrecuente, hombres que se sienten con derecho a no esperar para que les tome la tensión porque les duele la cabeza. ¡Qué manía con la tensión! Todo el mundo quiere que le tome la tensión, como si certificara su buena salud, y ¿por qué habrá calado tanto en esta población a la que no llega ningún otro discurso preventivo? Si te duele la cabeza, es por la tensión, si estás cansado, es por la tensión, si tienes ansiedad, la tensión, sin duda. Nada tiene que ver que hayas arrastrado 50 litros de agua en un carrito de niño desvencijado, que no hayas podido dormir porque uno de tus 5 hijos con los que compartes habitación de cuatro metros cuadrados no ha parado de toser, que te haya llegado una carta que no entiendes lo que pone y temes que sea del juzgado de aquella vez que estabas pidiendo en el metro con el bebé a cuestas. No son estas cosas las que te hacen sentir mal; obviamente es la tensión. “Me encantaría tener una pastilla para cambiar todo esto y mejorar tu “tensión”, pero no la tengo”, pienso. “Sólo a veces encuentro las palabras o el gesto que te trasmite algo de sosiego, otras veces te enfadarás conmigo porque nunca te doy nada (y a los demás si les doy y a ti nunca nada)”.

La vivencia de la enfermedad por los pobres es como privación de algo que los demás poseen, de ausencia injusta de la salud o del remedio para estar sano.

Así pasan las horas, hoy ni nos ha dado tiempo a salir de la furgoneta, a dar un paseo para ver gente nueva, gente que no se acerca o porque está trabajando o porque no tiene nada que consultar. Vemos que hay mucha más gente que hace unos meses, que cuando empezamos a trabajar, conocidos antiguos que han vuelto, gente que no habíamos visto nunca. Al haber más gente hay más basura alrededor de las chabolas, y sólo hay una fuente de agua para todos. Pasan los años y el aspecto del poblado es cada vez peor, más sucio, más ratas, más deterioro, mayor marginación y abandono.

A veces me pregunto de qué sirve mi trabajo si no hay unos mínimos que permitan vivir de una forma digna.

A veces me parece que mi trabajo sirve de poco.

Nos tenemos que ir a otra zona, la parte donde viven los marroquíes, habíamos quedado para vacunar a un niño, tiene tarjeta sanitaria y preferiría ir al centro de salud, pero el padre se ha quedado sin trabajo y se va todos los días “a buscarse la vida” y no puede llevarlos con el coche. La madre no conduce y casi no habla español. Hace unos años apenas conocíamos a la población marroquí, iban al centro de salud sin problemas. Ahora que el paro reina en las casas, la economía no está como para visitas médicas. Así que cada vez nos consultan más, y vamos conociendo a más y más gente. Cuando vemos que es necesario, los derivamos al centro de salud y si se trata de una consulta que podemos atender y solucionar, lo hacemos.

Ya son las tres y media, el conductor empieza a mirarnos impaciente y nosotros también nos vamos dejando cosas para mañana, pidiéndoles que vuelvan, pensando por qué camino salir y las cosas que han quedado pendientes, las citas a especialistas que hay que pedir, los resultados que tengo que imprimir, esa recogida de datos que en el caos nunca encuentra su momento.

Este es el relato de un día cualquiera.

Mañana será distinto aunque haya ciertas rutinas que se repitan.

Espero que estas palabras os hayan podido aproximar a lo que hago cada día, a mi impotencia, a mi compromiso, al dolor de no saber qué hace una bien (si algo).

Trabajar de médica de cabecera en la Cañada Real es un trabajo duro.

Pero me gusta.


NOTA

En El Gallinero sólo hay una toma de agua, la gente arrastra en carritos de niños bidones con el agua para sus casas. Sus necesidades las hacen donde pueden, los niños fuera de las chabolas, los adultos intentan ocultarse. Uno de los síntomas que más me cuentan las mujeres son molestias urinarias y el otro día me preguntaba si tendría que ver con esto de hacer pis en la calle con este frío invernal...Lo de la higiene es bastante difícil en tales condiciones y por mucho que los niños vayan al cole e intenten ser uno más, van llenos de barro y algo que estigmatiza mucho más, es que huelen mal. Es difícil integrarse así, creo yo...


Madrid, España, diciembre, 2010.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Agendas de Calidad

Diseño de la agenda del médico de atención primaria: una visión desde las operaciones y la teoría de colas.

Gestión del cambio

Cinco estrategias para la gestión del cambio:

1) crea una crisis (real o imaginaria)
2) genera sensación de urgencia
3) neutraliza o elimina las resistencias antes de empezar a empujar (trabaja a los resistentes, no a los entusiastas) empezando por las pequeñas y no por las grandes
4) demuestra claramente con hechos que se han quemado las naves (no hay marcha atrás)
5) consigue una victoria pequeña, pero rápida, y hazla pública inmediatamente

domingo, 5 de diciembre de 2010

Pesadillas ajenas

Cada noche tengo pesadillas con una cinta transportadora cargada de individuos a los que he de estampar un sello en el dorso de la mano o en la frente, a los que entregar documentos o deprimir la lengua,...y que pasan ante mi deprisa, en un movimiento sin fin. El parte de confirmación

viernes, 3 de diciembre de 2010

La teoría de la lengua de serpiente

Alguno pensaría que estoy peleado con Mañez, pero es que últimamente publica algunas cosas en su blog que merece la pena comentar. Quede claro que no tengo nada personal con él y que prefiero a un directivo que escriba blogs a que no los escriba. Pero un sistema "transparente" tiene un precio: siempre va a haber alguien que te va a tocar los cojones en público.

Hoy habla Mañez de la teoría del rival más débil. Ahí va mi contrarréplica, como no podría ser de otra forma.

Mañez comenta lo que yo denominaría el "problema del marrón viajante". Parafraseando a la wikipedia el problema del marrón viajante "es un ejemplo que muestra y analiza la problemática que subyace tras algunos tipos de problemas ... que a priori parecen tener una solución relativamente fácil, y en la práctica presentan un gran problema".

El problema del marrón viajante también es conocido como el flujo de mierda del gallinero. En una organización jerárquica el director general echa mierda sobre el director de departamento, que a su vez traslada la mierda al subdirector, y este la va pasando hasta la base de la organización.

La teoría es buena, pero poco práctica pues es meramente descriptiva de las relaciones de poder en la organización. La mierda fluye de los más poderosos a los menos, y al final llega a la cabeza de turco.

Mañez utiliza un ejemplo paradigmático: la mierda burocrática.

Dice Mañez: "¿Y tan útil es tener a mano un rival supuestamente débil? Un ejemplo reciente lo encontramos en las declaraciones oficiales de algunas corporaciones profesionales que para desburocratizar la actividad sanitaria, la única solución que proponen es que esas tareas las hagan otros profesionales. Es decir, desburocratizar para delegar la tarea, no para cambiarla. Y para eso, siempre suponen que hay un rival más débil que la asumirá. Quizás la necesidad de tener a un "rival más débil" contra el que cargar las tintas en momentos críticos sea uno de los obstáculos para implantar una cultura de trabajo en equipo, ya que en equipos de verdad no cabe esta actitud.".

Bien, es evidente que ante este pedazo de mierda la teoría del marrón viajante debería cumplirse. Eso nos lleva automáticamente a hacernos la siguiente pregunta: ¿quién es el "rival más débil"?. Si la teoría es cierta (y lo es), el rival más débil será aquel que se está comiendo la mierda.

Si quieres saber quien tiene menos poder en la organización (bien porque carece de él o porque no lo ha ejercitado) solo tienes que mirar donde está la mierda.

La mierda de la que hablamos no está en los despachos de los directivos. No les veo yo a ellos sellando los vales descuento. Tampoco parece que esté en los hospitales, donde ni los médicos, ni las enfermeras de planta suelen dedicarse a rellenar los partes de confirmación semanal.

Parece que la mierda está en los centros de atención primaria. Y dentro de estos centros... ¿dónde está la mierda exactamente?. ¿Quién es el "rival más débil?. Ahí viene la sorpresa. El que tiene la mierda no es el personal administrativo (que se niega en muchos casos incluso a entregar un certificado de asistencia al centro). Tampoco está en las enfermeras (que no hacen ningún parte de confirmación de baja, ni las recetas de crónicos en su mayor parte, ni los certificados para la ley de dependencia). No amigo Mañez... la mierda está en las consultas de los médicos de familia.

¿Por qué en un centro de salud el rival más débil es el médico de primaria?.

Yo tengo mi propia teoría: por el "trabajo en equipo mal entendido".

El trabajo en equipo y todo eso de "la organización plana" es una herramienta muy poderosa pero ojo ¡siempre que los directivos sepan hacer bien su trabajo!.

Por desgracia muchos directivos buscan en "el trabajo en equipo" la manera de evadir sus propias responsabilidades (que van más allá de generar buen rollo y motivación). Hay una parte "desagradable" de la tarea directiva que consiste en definir claramente quién tiene que hacer qué, de modo que el empleado aporte valor a la organización.

¿Dónde debería resolverse el problema de la burocracia? ¿Quién debería tragarse esa pedazo de mierda, masticarla y digerirla?... ¡bingo!... el directivo.

"Tragarse la mierda de la burocracia" podría ser eliminar la necesidad de la misma (por ejemplo cambiar el modelo de receta o de parte de interconsulta). Eso sería digerir la mierda en la cúspide de la pirámide organizativa.

Seguramente Mañez u otro directivo intermedio diría algo así como "pero yo no puedo cambiar eso, no tengo poder, es algo impuesto".

Y tiene razón. Pero no tiene razón a la hora de señalar hacia abajo en busca de la solución. No queridos amigos directivos intermedios. Vosotros teneis la posibilidad de tragaros esa mierda que los de arriba os han pasado (y no pasarla a los de abajo, como hace todo el mundo). Digerir esa mierda implica mojarse y definir claramente quién debe hacer qué trabajo. Digerir esa mierda significa dar una orden inequívoca a los administrativos y a enfermería para que asuman el papeleo que sí pueden y deben asumir.

Ya sé que eso es incómodo, que te impide quedar bien con todo el mundo, que obliga a tomar decisiones impopulares para un colectivo. Pero como ya he comentado en otras ocasiones un directivo no está para lograr que le quieran, sino que le respeten.

Cuando un directivo propone "trabajar en equipo" debe asumir al mismo tiempo su responsabilidad dentro del "equipo". Porque en caso contrario se cumple aquello de que "el problema de muchos se convierte en el problema de nadie".

El principio de Peter (que también comenta acertadamente Miguel Ángel) nos dice que una persona asciende en la organización hasta llegar a su nivel de incompetencia (sobre todo si los que seleccionan al personal son también incompetentes, claro).

Yo propongo además el principio de la selección natural de las lenguas de serpiente. Este principio, enunciado por el profesor Krahe dice que cuanto mayor es el nivel jerárquico en la organización mayor es la probabilidad de encontrar lenguas de serpiente.

Y para que no se diga que no hay buen rollo, le dedico a Miguel Ángel y a todos los directivos del buen rollo que tanto se dejan ver ultimamente una adaptación de la mítica canción de Krahe.

Sé que Miguel Ángel se lo va tomar con el humor que se merece esto del 2.0 :-).



Adaptación para directivos sanitarios 2.0 (cántese con la melodía correspondiente):

Tú tener nuevas ideas
para arreglar el sistema
Tú ser en eso paciente
Tú pregonar revolución
y abrazar a mogollón
Tú actuar radicalmente.

Tú contratar por dos días
para suplencias jodidas,
Donde mal trato es frecuente,
Ahí tú no ser radical,
No poner punto final,
Ahí tú también ser paciente.

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente

Cuervo ingenuo no fumar
La pipa de la paz con tú,

¡Por Manitú!
¡Por Manitú!