sábado, 8 de enero de 2011

Libertad de elección

Por Jose Ramón Repulló:

Elegir es positivo. Añade valor, aunque raramente es libre. Cuando leemos un catálogo de coches, apreciamos la magnitud del rango de elección y podemos ampliar la información técnica, pero el precio de cada modelo delimita brutalmente nuestra libertad. El panorama es diferente cuando "sacamos del mercado" un servicio como la asistencia sanitaria. La mayoría de países occidentales avanzados han decidido que la renta de las personas no condicione la oportunidad de utilizar servicios sanitarios (a diferencia de los coches). La mayor equidad lleva a que la sociedad (no el paciente) actúe como asegurador y financiador. Si alguien nos pagara el coche que queremos, posiblemente elegiríamos la gama más alta, o al menos superior a la que permite nuestra renta. Por tanto, la elección, siendo deseable, no puede aplicarse igual en el mercado y en los servicios públicos. La perspectiva individual y social no están totalmente alineadas.

Beneficios para los individuos

En el corto plazo los bienes y servicios más apetecibles siempre serán escasos. Así, para un pasajero del Titanic, conseguir un puesto en una barca de salvamento es cuestión de vida o muerte (rivalidad en el consumo), aunque para el interés general lo relevante es que la evacuación garantice que todas las barcas salgan a su máxima capacidad (que no se desaprovechen los recursos escasos). Desde una perspectiva individual es comprensible que un paciente quiera ser tratado por el servicio más prestigioso, pero esto no incorpora necesariamente mejoras, sólo determina qué pacientes acceden al servicio de excelencia. Podría ocurrir incluso que el tumulto llevara a interferir en la racionalidad y la coherencia del servicio, y que al final se beneficiaran menos personas. Los medios por los que un paciente consiga el servicio escaso son también importantes. Si es por su mayor cultura, conocimientos, habilidad para moverse en la burocracia, redes sociales, contactos y conexión con el médico en la privada vespertina, nada garantizará que use más el recurso aquél que más lo necesita. Además, se dañará la equidad porque las oportunidades de salud de los individuos con mayor desventaja social quedarán disminuidas.

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