jueves 28 de abril de 2011

Titulitis

Títulos y dólares.
Paul Krugman

Traducción del original publicado en NYTimes

Todo el mundo sabe que tener estudios es la clave para el éxito económico. Todo el mundo sabe que los trabajos del futuro requerirán cada vez más conocimientos. Por esta razón, en una aparición pública junto al gobernador de Florida Jeb Bush, el presidente Obama declaró "si queremos tener buenas noticias acerca del mercado laboral, necesitamos invertir más en educación".

Pero lo que todo el mundo sabe es mentira.

Al día siguiente de la aparición de Obama y Bush, The Times publicó un artículo sobre el creciente uso de software para desarrollar investigaciones legales. Los ordenadores, parece ser, pueden analizar rápidamente millones de documentos, ejecutando a bajo coste tareas que solían requerir ejércitos de abogados y asistentes legales. En este caso, el progreso tecnológico en realidad está reduciendo la demanda de trabajadores altamente cualificados.

La investigación legal no es un ejemplo aislado. Como el artículo apunta, el software también está reemplazando a los ingenieros en tareas como el diseño de circuitos electrónicos. De manera más amplia la idea de que las tecnologías modernas eliminan solo trabajos manuales, y que los trabajadores con estudios superiores son los claros vencedores puede haber sido la creencia más extendida pero lleva anticuada varias décadas.

El hecho es que desde 1990 aproximadamente el mercado de trabajo estadounidense se ha caracterizado no por un aumento en la demanda de personal con estudios, sino por una dispersión: el empleo con altos salarios y con bajos salarios ha crecido rápidamente pero los salarios medios (el tipo de salario que esperamos ayude a generar una clase media fuerte) se ha quedado atrás. Y este agujero en el medio se ha ido haciendo cada vez más grande: muchas de las ocupaciones de altos salarios que crecieron rápidamente en los 90 están desacelerándose recientemente, incluso con una aceleración de los trabajos de salarios bajos.

¿Por qué ocurre esto?. La creencia de que la educación es cada vez más importante se sustenta en el concepto aparentemente razonable de que los avances tecnológicos van a aumentar las oportunidades laborales de aquellos que trabajan con información, en otras palabras que los ordenadores ayudan a los que trabajan con sus mentes mientras perjudican a los que trabajan con sus manos.

Sin embargo hace unos años los economistas David Autor, Frank Levy y Richard Murnane argumentaron que esta era una forma errónea de pensar sobre el asunto. Los ordenadores, señalaron, son excelentes realizando tareas rutinarias, "tareas cognitivas y manuales que pueden realizarse siguiendo reglas explícitas". Por lo tanto cualquier tarea rutinaria, una categoría que incluye muchos trabajos no manuales de personal cualificado, está en peligro de extinción. De igual manera, los trabajos que no pueden realizarse siguiendo reglas explícitas (lo que incluye muchas tareas manuales desde conductores de tractores a barrenderos) tenderán a crecer incluso pese al progreso tecnológico.

Y ahí es donde está el asunto: la mayoría del trabajo manual que sigue realizándose en nuestra economía parece ser aquel que es difícil de automatizar. De manera notable con solo un 6% de trabajadores en líneas de manofactura en EEUU, no quedan muchos puestos de trabajo en líneas de manofactura por perder. Mientras tanto, mucho del trabajo realizado por personal cualificado y relativamente bien pagado podría ser informatizado dentro de poco. Los robots-aspiradores son curiosos, pero los robots-barrenderos están muy lejos de ser fabricados; sin embargo los sistemas informáticos para realizar investigaciones legales o para la ayuda al diagnóstico médico ya están aquí.

Y luego tenemos la globalización. Durante un tiempo, solo los trabajadores manuales se tenían que preocupar por la competencia exterior, pero ahora una combinación de ordenadores y redes de telecomunicación ha hecho posible ofrecer servicios a largas distancias. Y una investigación de mis colegas de Princeton, Alan Blinder y Alan Krueger, sugiere que los trabajos realizados por personas altamente cualificadas con altos salarios son mejores candidatos a ser externalizables que aquellos realizados por trabajadores sin estudios y bajos salarios. Si estos autores están en lo cierto, el crecimiento en el comercio internacional de servicios va a perjudicar aún más al mercado laboral estadounidense.

¿Y qué tiene que ver esto con la política?

Cierto. Es necesario mejorar la educación. Particularmente las inequidades que los estadounidenses enfrentan desde el inicio, niños brillantes pero de familias pobres tienen más problemas para terminar la universidad que muchos niños mucho menos dotados pero de familias ricas. Este hecho representa un enorme desperdicio del potencial humano de la nación.

Pero hay cosas que la educación no puede conseguir. Por ejemplo la idea de que haciendo que más niños alcancen estudios universitarios puede hacer que se recupere la clase media que solíamos tener es una ilusión. Ya no es cierto que tener un título universitario te de garantías de conseguir un buen trabajo, y cada década que pasa es menos cierto.

De modo que si queremos una sociedad con una prosperidad mejor repartida, la educación no es la respuesta, vamos a tener que consturir esa sociedad directamente. Tenemos que recuperar el poder de negociación que la fuerza de trabajo ha perdido en los últimos 30 años, de modo que tanto los trabajadores normales como las superestrellas tengan el poder de negociar buenos salarios. Tenemos que garantizar asuntos esenciales, especialmente la atención sanitaria, para todos los ciudadanos.

Lo que no podemos hacer es alcanzar este objetivo simplemente dándole a los trabajadores títulos universitarios, que puede que no sean más que pasajes a trabajos que ya no existen o en los que ya no se pagan salarios de clase media.

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