domingo 29 de mayo de 2011

Respetar la ley

Lo bueno de internet es que uno puede acceder a todo tipo de opiniones (al menos mientras los gobiernos no se pongan a regularlo).

Así, uno puede leer la opinión de la policía respecto al violento desalojo de la plaza de Cataluña.

Básicamente lo que vienen a decir es que ellos cumplen ordenes, y que va contra la ley ocupar un espacio público y oponerse a la autoridad. Hablan de violencia pasiva, que es una curiosa forma de rebautizar lo que siempre se ha conocido como "resistencia no violenta".

Lo bueno de internet es que uno puede acceder a todo tipo de opiniones, y también puede acceder a escritos y hechos del pasado para darse cuenta de que casi todo estaba ya inventado.

Thoureau, un americano que vivió en el siglo XIX, fue un tipo con el que probablemente Esperanza Aguirre, presidenta democráticamente elegida por los ciudadanos de Madrid recientemente, se habría ido de cañas. De Thoureau es la frase tan liberal de: "El mejor gobierno es el que tiene que gobernar menos”... "y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente". Añadió después.

No cabe duda por tanto que Thoureau no puede ser sospechoso de ser un comunista bolchevique precisamente.

Thoureau fue el primer en escribir en serio sobre la desobediencia civil, y en 1847, cabreado con el joven gobierno de los EEUU por meter a su pais en la guerra con Méjico e inflar a los comerciantes con impuestos decía cosas como estas:

¿Cómo le conviene a una persona comportarse frente al gobierno americano de hoy? Le respondo que no puede, sin caer en desgracia, ser asociado con éste. Yo no puedo, ni por un instante, reconocer una organización política que como gobierno mío es también gobierno de los esclavos. Todos los hombres reconocen el derecho a la revolución; es decir, el derecho a negarse a la obediencia y poner resistencia al gobierno cuando éste es tirano o su ineficiencia es mayor e insoportable. Pero muchos dicen que ese no es el caso ahora. Pero era el caso, creo, en la Revolución de 1775. Si alguien viene a decirme que aquel era un mal gobierno porque gravaba ciertas mercancías extranjeras que llegaban a sus puertos, seguramente no haría yo mucho caso del asunto, puesto que me basto sin ellas. Toda máquina produce una fricción, y ésta probablemente no es suficiente para contrarrestar el mal. En todo caso, es un gran mal hacer gran bulla al respecto. Pero cuando la fricción se apodera de la máquina y la opresión y el robo se organizan, les digo, no mantengamos tal máquina por más tiempo.

Parece que Thoureau también tenía tipos en su época que decían que "una cosa es cuando nos manifestábamos contra Franco, y no como ahora que esos perroflautas no tienen derecho a quejarse de nada, que esto es un Estado de Derecho". Para muchos contemporaneos de su época, incumplir las leyes de la Corona Inglesa y rebelarse era algo completamente justificado, pero revelarse contra el nuevo gobierno, aunque aceptara la esclavitud de los negros, no podía justificarse: "hay que reformar las cosas sin incumplir la ley", imagino que dirían.

Thoureau clasifica a los ciudadanos de su época en tres tipos. Desde entonces hemos avanzado un poco en cuanto a dotarnos de unos cuerpos de seguridad democráticos, pero la clasificación suena extrañamente familiar:

La masa de hombres sirve pues al Estado, no como hombres sino como máquinas, con sus cuerpos. Son el ejército erguido, la milicia, los carceleros, los alguaciles, posse comitatus, etc. En la mayoría de los casos no hay ningún ejercicio libre en su juicio o en su sentido moral; ellos mismos se ponen a voluntad al nivel de la madera, la tierra, las piedras; y los hombres de madera pueden tal vez ser diseñados para que sirvan bien a un propósito. Tales hombres no merecen más respeto que el hombre de paja o un bulto de tierra. Valen lo mismo que los caballos y los perros. Aunque aún en esta condición, por lo general son estimados como buenos ciudadanos. Otros - como la mayoría de los legisladores, los políticos, abogados, clérigos y oficinistas - sirven al Estado con la cabeza, y como rara vez hacen distinciones morales, están dispuestos, sin proponérselo, a ponerle una vela a Dios y otra al Diablo. Unos pocos, como héroes, patriotas, mártires, reformadores en el gran sentido, y hombres - sirven al Estado a conciencia, y en general le oponen resistencia. Casi siempre son tratados como enemigos.


Parece que Thoureau ya criticaba a la policía de su época pero también a los funcionarios, y a los "artístas del politiqueo de pasillo"... esos que "están dispuestos a ponerle una vela a Dios y otra al Diablo", siempre con un discurso ambiguo del buenrollito que no critique el status quo. Por supuesto habla de un tercer grupo, de los "héroes", que son los buenos de la peli, y entre los que se incluye él mismo (como es de esperar).


Sigue Thoureau preguntándose si uno puede cambiar un sistema lleno de "ladrones" respetando escrupulosamente toda normativa y toda instrucción de la autoridad. Tras afirmar aquello de que "Cuando un gobierno encarcela a la gente injustamente, el lugar de los hombres justos es la cárcel", prosigue con su reflexión:

Existen leyes injustas: ¿debemos estar contentos de cumplirlas, trabajar para enmendarlas, y obedecerlas hasta cuando lo hayamos logrado, o debemos incumplirlas desde el principio? Las personas, bajo un gobierno como el actual, creen por lo general que deben esperar hasta haber convencido a la mayoría para cambiarlas. Creen que si oponen resistencia, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero es culpa del gobierno que el remedio sea peor que la enfermedad. Es él quien lo hace peor. ¿ Por qué no está más apto para prever y hacer una reforma? ¿ Por qué no valora a su minoría sabia? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no estimula a sus ciudadanos a que analicen sus faltas y lo hagan mejor de lo que él lo haría con ellos? ¿Por qué siempre crucifica a Cristo, excomulga a Copérnico y a Lutero y declara rebeldes a Washington y a Franklin?


Años después tuvo que montarse una guerra civil para abolir la esclavitud de los negros en EEUU. Sin embargo 100 años después los negros tuvieron que volver a infringir las leyes y llevarse unos cuantos palos de la policía (que está para que se cumpla la legislación vigente y evitar los "altercados públicos"). Los negros consiguieron avanzar en sus derechos mediante lo que la policía española ha venido a denominar "violencia pasiva".

Del discurso de Luther King destacaría algunas frases (para los que no pillan el inglés): "Ellos saben manejar la violencia, pero ha quedado claro que no saben enfrentarse a la no violencia", "No podemos en nuestra conciencia obedecer vuestras leyes injustas, porque no colaborar con el mal, es una obligación moral tanto como cooperar con el bien.", "Todo el mundo quiere vivir adaptándose a la sociedad. Pero hoy quiero deciros que hay cosas en nuestro pais y en nuestro mundo con las que estoy orgulloso de ser un inadaptado. Y con las que espero que todos los hombres de bien estén inadaptados hasta que podamos construir una sociedad buena".

Una de las primeras acciones de Gandhi en la lucha por la independencia de la India, fue ir andando hasta el mar y obtener un puñado de sal. La producción de sal estaba prohibida para los hindúes, y era un monopolio del gobierno británico. El tan alabado Gandhi también llamó a la desobediencia civil, fue encarcelado e "incumplio muchas leyes". Tras la marcha de la sal, 60.000 criminales (como Churchill los llamaba) fueron encarcelados. Atentos al documental y sus paralelismos con la situación actual:

Imagino que algún día la lucha contra un sistema de esclavitud socioeconómica que excluye a enormes capas de la sociedad y las lanza a una economía de subsistencia y precariedad laboral, para el beneficio de unos pocos, será vista como una lucha que justificaba saltarse algunas leyes mediante la "violencia pasiva".

3 comentarios:

  1. La masa de hombres sirve pues al Estado, no como hombres sino como máquinas, con sus cuerpos. Son el ejército erguido, la milicia, los carceleros, los alguaciles, posse comitatus, etc. En la mayoría de los casos no hay ningún ejercicio libre en su juicio o en su sentido moral; ellos mismos se ponen a voluntad al nivel de la madera, la tierra, las piedras; y los hombres de madera pueden tal vez ser diseñados para que sirvan bien a un propósito. Tales hombres no merecen más respeto que el hombre de paja o un bulto de tierra. Valen lo mismo que los caballos y los perros. Aunque aún en esta condición, por lo general son estimados como buenos ciudadanos.

    Aqui incluyes a los médicos no? Que como los policias pero en otro ambito sólo cumplen órdenes(protocolos, normas de la consejeria del hospital, etc) que a veces son injustas, que no funcionan etc.

    ResponderSuprimir
  2. > Aqui incluyes a los médicos no?

    A muchos de ellos sí, por desgracia para la profesión. Aunque los incluiría más en el segundo grupo por aquello de que principalmente sirven al Estado con la cabeza, en palabras de Thoureau. Hay excepciones, como en todo.

    ResponderSuprimir