viernes, 10 de junio de 2011

¿Regreso al futuro?


Ojo a la conferencia inaugural del congreso de calidad asistencial de atención primaria: impartida nada más y nada menos que por el director de una fábrica de coches.

Que no digo que no sea interesante aprender sobre los modelos de calidad de la industria automovilística (yo mismo he estado 2 años en mi MBA empapándome del asunto). Pero o lideramos los profesionales sanitarios la organización del sistema en el que trabajamos, o corremos el peligro de tragarnos lo que nos cuenten y acabar tratando a los pacientes como en una fábrica de chorizos.






De la wikipedia:

El taylorismo, denominado así por el estadounidense Frederick Winslow Taylor, y relativo a la organización del trabajo, se refiere a la división de las distintas tareas del proceso de producción. Este fue un nuevo método de organización industrial, cuyo fin era aumentar la productividad y evitar el control que el obrero podía tener en los tiempos de producción.

El sistema de Taylor bajó los costos de producción porque se tenían que pagar menos salarios, las empresas incluso llegaron a pagar menos dinero por cada pieza para que los obreros se diesen más prisa. Para que este sistema funcionase correctamente era imprescindible que los trabajadores estuvieran supervisados y así surgió un grupo especial de empleados, que se encargaba de la supervisión, organización y dirección del trabajo.

La fragmentación del trabajo produce una descualificación al destruirse los antiguos oficios, fragmentándolos y descomponiéndolos, aumentando la eficiencia y bajando los costos ya que al trabajador que lleva a cabo tareas simples se le paga menos.

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