En respuesta a mi respuesta a Fredi, Toni hace una interesante reflexión:
Julio, me gusta el post y la discusión. Una pregunta: Si la industria farmacéutica ( o biomédica ) no participara en actividades que van más allá de la promoción directa de sus fármacos ( CME, servicios relacionados con el manejo del paciente... ), tendría la misma credibilidad en el momento en el que tiene que desarrollar esta actividad promocional? Competiría en igualdad de condiciones en el debate con otros colectivos más próximos a los médicos ( e.g. otros médicos )? Sería suficiente con disponer y transmitir esa "información/datos" para convencer al médico sobre los beneficios del producto?
Por otro lado: puede la industria estar explorando otros modelos de negocio? Otro tipo de negociación con los "pagadores" ( e.g reembolso condicionado a los resultados terapéuticos, CME como parte de la oferta en la negociación del precio/rembolso )
Competiría en igualdad de condiciones en el debate con otros colectivos más próximos a los médicos ( e.g. otros médicos )? Sería suficiente con disponer y transmitir esa "información/datos" para convencer al médico sobre los beneficios del producto?
Subo mi respuesta a portada para la reflexión:
Toni,
Los médicos no necesitan que les convenzan para que usen fármacos. Necesitan que pongan a su disposición fármacos seguros que funcionen (junto con los datos y evidencias que demuestran que efectivamente son seguros y funcionan, porque al fin y al cabo se lo están dando a un tercero).
Cuando la industria farmaceútica consigue eso (y muchas veces lo consigue), el fármaco se vende sin problemas.
La promoción de medicamentos y la educación médica deben segregarse porque su mezcla compromete la seguridad de los pacientes, la independencia profesional (y su credibilidad) y la credibilidad de toda la industria farmacéutica.
El problema, a mi juicio, es el propio modelo de negocio de la industria farmacéutica.
Todo parte de la dificultad de proteger el producto. Al igual que le ocurre a la industria audiovisual el coste del producto (el fármaco, la película) está en el desarrollo del mismo. Una vez desarrollado, es bastante barato de copiar (genéricos, copias de DVDs).
Esto hace que automáticamente, el modelo de negocio solo sea rentable para capital privado si se protege la comercialización mediante patentes.
El problema está en que la ventana de oportunidad desde que se registra el fármaco, se autoriza su comercialización y finaliza el periodo de patente (si no me equivoco de 10 años) es insuficiente para obtener los retornos de inversión requeridos por los accionistas que aportan el capital privado.
Ante esa realidad, la industria audiovisual recurrió al canon digital (por ejemplo). La industria farmaceútica recurre a tres estrategias que desde un sentido empresarial tienen bastante sentido:
- centrarse en pequeñas modificaciones de los productos que sean patentables (escitalopram, esomeprazol)
- dedicar recursos a ampliar el mercado para el producto (disease monguering)
- acelerar la adopción de la innovación, es decir la penetración en el mercado (a través de la formación médica, las relaciones públicas, etc, etc...)
El problema de estas estrategias (sobre todo las dos últimas) es que aunque en general no dan problemas, en algunos casos producen muertes que hubiesen sido evitables (terapia hormonal sustitutiva, por ejemplo).
Este problema se agudiza además cuando hablamos de fármacos destinados al tratamiento de enfermedades crónicas, o a la prevención primaria. En esos casos ni el médico, ni el paciente, sienten la urgencia de iniciar un tratamiento novedoso. Prefieren esperar un par de años antes de empezar a tomar una pastilla "para toda la vida", y que la pastilla la prueben "otros pacientes".
Una posible solución al problema creo que sería ajustar los periodos de patente de comercialización. Se trataría de ajustar esos tiempos de patente para asegurar un marco de rentabilidad (con un mínimo y un máximo). Es decir, si en 10 años no consigues recuperar la inversión en investigación te alargamos la patente. El inversor capitalista busca su TIR y por tanto estará dispuesto a compensar ingresos presentes altos, por ingresos medios pero a mayor plazo. El estado siempre preferirá ceder en periodos y no en precio, porque sabe que tendrá que pagar siempre (a una empresa o a otra). Por supuesto siempre existirá un riesgo, por ejemplo el riesgo a que aparezca una alternativa terapéutica mejor, antes de recuperar la inversión.
Si no se asegura el retorno de inversión del capital (y la forma menos lesiva para hacerlo creo que sería alargar los periodos de patente) solo quedaría la opción de financiar esa investigación con dinero público (lo cual es otra opción a discutir).
Lo que me parece claro es que el modelo actual es disfuncional, peligroso para la salud, peligroso para la independencia profesional de los clínicos y peligroso para el prestigio y confianza hacia la industria farmaceútica. La confianza en la industria farmaceútica es importante, un ejemplo de ello es la creciente y preocupante popularidad de los antivacunas, en parte originado por los abusos promocionales de la vacuna contra el virus del papiloma y otros.
El problema es que al igual que el cambio de modelo de la industria audiovisual hace que mucha gente se vaya al paro (gente que vivía de intermediar), el cambio necesaria en el modelo de la industria farmaceútica haría que mucha gente se fuera al paro en esas compañías. En España creo que si la industria se centrara en la producción de fármacos y abandonara la promoción y formación, se iría a la calle el 90% de los trabajadores (empezando por fuerza de ventas y terminando por los "expertos" que sacan sus buenos dineros de su colaboración con la industria en sus actividades de formación).
De hecho los CEO de las farmaceúticas es lo que están haciendo: echar a la fuerza de ventas.
Por lo tanto hay que saber distinguir cuando una persona defiende el interés de los pacientes (que no son los clientes, pues los clientes para la industria son los médicos), o defiende el interés de la industria farmaceútica (ojalá, pues la industria tiene un papel importante), o como es más habitual defiende simplemente su puesto de trabajo en el departamento de marketing o ventas correspondiente.
miércoles, 13 de julio de 2011
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