viernes, 29 de abril de 2011

Tecnologías médicas móviles revolucionarias

Aitor preguntaba en su blog sobre algún video o testimonio sobre innovación sanitaria que no fuera el típico ponente de TED con americana y pantalones Dockers.

En respuesta a su petición aquí os dejo un video sobre el uso de tecnologías médicas móviles por parte de un médico de familia que yo sí me atrevería a llamar disruptivo. Nótese que lleva corbata y además está grabado durante la conferencia TEDMED (como podreis ver en la credencial del ponente.

Pero no sé si su look encaja bien con los estándares business casual...

El nuevo modelo participativo

En un Prezi presentado el mes pasado en una incubadora de ideas de un importante hospital de este país el director delnprograma de atención al paciente cronico del gobierno del pais vasco escribe una interesante reflexión: "el nuevo modelo sanitario 2.0 exige y fomenta en grado máximo la autorresponsabilidad y la participación de los ciudadanos y los usuarios en la planificación, la organización, el funcionamiento y el control de la atención sanitaria sacando el mayor partido posible de los recursos mediante nuevos modelos de gestión, y con tal fin desarrolla mediante la aplicacion de las nuevas tecnologias apropiadas la capacidad del paciente empoderado para participar el la conversación a través de las redes sociales."

Imagino que JJ Bilbao y Rafa Cofiño habrán sido los primeros en sonreir al leer el parrafo anterior.

Efectivamente queridos amigos dospuntocéricos... la frase no es de ningún chiringuitero iluminado de esos que nos anuncian la nueva buena en una animación flash colgada en la nube.

La frase original (levemente adaptada al lenguaje de vendedor de humo) pertenece a la declaración de Alma Ata, documento fundacional de la atención primaria, ese nivel de atención que ahora están desmantelando y en el que han quedado 250 plazas sin cubrir en el último MIR:

"La atención primaria de salud exige y fomenta en grado máximo la autorresponsabilidad y la participación de la comunidad y del individuo en la planificación, la organización, el funcionamiento y el control de la atención primaria de salud, sacando el mayor partido posible de los recursos locales y nacionales y de otros recursos disponibles, y con tal fin desarrolla mediante la educación apropiada la capacidad de las comunidades para participar;"



Si dices que el paciente debe ser el protagonista de la atencion sanitaria en TED con un look business casual suenas más revolucionario e innovador que si eres un medico general barbudo con una bata amarillenta en un consultorio de algún suburbio con las salas de espera llenas de "gente pobre" que ni siquiera sabe lo que es un iPad ni tiene cuenta en twitter."

jueves, 28 de abril de 2011

Titulitis

Títulos y dólares.
Paul Krugman

Traducción del original publicado en NYTimes

Todo el mundo sabe que tener estudios es la clave para el éxito económico. Todo el mundo sabe que los trabajos del futuro requerirán cada vez más conocimientos. Por esta razón, en una aparición pública junto al gobernador de Florida Jeb Bush, el presidente Obama declaró "si queremos tener buenas noticias acerca del mercado laboral, necesitamos invertir más en educación".

Pero lo que todo el mundo sabe es mentira.

Al día siguiente de la aparición de Obama y Bush, The Times publicó un artículo sobre el creciente uso de software para desarrollar investigaciones legales. Los ordenadores, parece ser, pueden analizar rápidamente millones de documentos, ejecutando a bajo coste tareas que solían requerir ejércitos de abogados y asistentes legales. En este caso, el progreso tecnológico en realidad está reduciendo la demanda de trabajadores altamente cualificados.

La investigación legal no es un ejemplo aislado. Como el artículo apunta, el software también está reemplazando a los ingenieros en tareas como el diseño de circuitos electrónicos. De manera más amplia la idea de que las tecnologías modernas eliminan solo trabajos manuales, y que los trabajadores con estudios superiores son los claros vencedores puede haber sido la creencia más extendida pero lleva anticuada varias décadas.

El hecho es que desde 1990 aproximadamente el mercado de trabajo estadounidense se ha caracterizado no por un aumento en la demanda de personal con estudios, sino por una dispersión: el empleo con altos salarios y con bajos salarios ha crecido rápidamente pero los salarios medios (el tipo de salario que esperamos ayude a generar una clase media fuerte) se ha quedado atrás. Y este agujero en el medio se ha ido haciendo cada vez más grande: muchas de las ocupaciones de altos salarios que crecieron rápidamente en los 90 están desacelerándose recientemente, incluso con una aceleración de los trabajos de salarios bajos.

¿Por qué ocurre esto?. La creencia de que la educación es cada vez más importante se sustenta en el concepto aparentemente razonable de que los avances tecnológicos van a aumentar las oportunidades laborales de aquellos que trabajan con información, en otras palabras que los ordenadores ayudan a los que trabajan con sus mentes mientras perjudican a los que trabajan con sus manos.

Sin embargo hace unos años los economistas David Autor, Frank Levy y Richard Murnane argumentaron que esta era una forma errónea de pensar sobre el asunto. Los ordenadores, señalaron, son excelentes realizando tareas rutinarias, "tareas cognitivas y manuales que pueden realizarse siguiendo reglas explícitas". Por lo tanto cualquier tarea rutinaria, una categoría que incluye muchos trabajos no manuales de personal cualificado, está en peligro de extinción. De igual manera, los trabajos que no pueden realizarse siguiendo reglas explícitas (lo que incluye muchas tareas manuales desde conductores de tractores a barrenderos) tenderán a crecer incluso pese al progreso tecnológico.

Y ahí es donde está el asunto: la mayoría del trabajo manual que sigue realizándose en nuestra economía parece ser aquel que es difícil de automatizar. De manera notable con solo un 6% de trabajadores en líneas de manofactura en EEUU, no quedan muchos puestos de trabajo en líneas de manofactura por perder. Mientras tanto, mucho del trabajo realizado por personal cualificado y relativamente bien pagado podría ser informatizado dentro de poco. Los robots-aspiradores son curiosos, pero los robots-barrenderos están muy lejos de ser fabricados; sin embargo los sistemas informáticos para realizar investigaciones legales o para la ayuda al diagnóstico médico ya están aquí.

Y luego tenemos la globalización. Durante un tiempo, solo los trabajadores manuales se tenían que preocupar por la competencia exterior, pero ahora una combinación de ordenadores y redes de telecomunicación ha hecho posible ofrecer servicios a largas distancias. Y una investigación de mis colegas de Princeton, Alan Blinder y Alan Krueger, sugiere que los trabajos realizados por personas altamente cualificadas con altos salarios son mejores candidatos a ser externalizables que aquellos realizados por trabajadores sin estudios y bajos salarios. Si estos autores están en lo cierto, el crecimiento en el comercio internacional de servicios va a perjudicar aún más al mercado laboral estadounidense.

¿Y qué tiene que ver esto con la política?

Cierto. Es necesario mejorar la educación. Particularmente las inequidades que los estadounidenses enfrentan desde el inicio, niños brillantes pero de familias pobres tienen más problemas para terminar la universidad que muchos niños mucho menos dotados pero de familias ricas. Este hecho representa un enorme desperdicio del potencial humano de la nación.

Pero hay cosas que la educación no puede conseguir. Por ejemplo la idea de que haciendo que más niños alcancen estudios universitarios puede hacer que se recupere la clase media que solíamos tener es una ilusión. Ya no es cierto que tener un título universitario te de garantías de conseguir un buen trabajo, y cada década que pasa es menos cierto.

De modo que si queremos una sociedad con una prosperidad mejor repartida, la educación no es la respuesta, vamos a tener que consturir esa sociedad directamente. Tenemos que recuperar el poder de negociación que la fuerza de trabajo ha perdido en los últimos 30 años, de modo que tanto los trabajadores normales como las superestrellas tengan el poder de negociar buenos salarios. Tenemos que garantizar asuntos esenciales, especialmente la atención sanitaria, para todos los ciudadanos.

Lo que no podemos hacer es alcanzar este objetivo simplemente dándole a los trabajadores títulos universitarios, que puede que no sean más que pasajes a trabajos que ya no existen o en los que ya no se pagan salarios de clase media.

miércoles, 27 de abril de 2011

Dr. Bartley el médico de familia

Siempre he pensado que la solución al eterno problema de la sobrecarga burocrática de los médicos de familia la tenemos en la novela de mediados del XIX de Melville titulada: "Bartley el Escribiente"; todo una lección de "boss management" que conocí gracias a una compañera residente de psiquiatría hace unos años.

El Grupo Antiburocracia de Madrid (probablemente quien más ha avanzado en la solución del problema, más allá que cualquier político, sindicato o sociedad científica) aplica la solución "Bartley" con bastante éxito. Consiste en responder a peticiones absurdas por parte de los superiores con un sereno "preferiría no hacerlo", y seguir realizando tu trabajo con persistencia.

Recomiendo la lectura del cuento original. Para los amantes de lo audiovisual hay una adaptación televisiva bastante lograda de Cámara Café:

Efectos secundarios

Excepcional relato ejemplo vivo de lo que he venido denunciando en todo foro de entusiastas dospuntocéricos y chiringuiteros varios adalides del empoderamiento, con escaso éxito por cierto.

El relato comienza así:

Salían de una oficina de la Administración una señora muy mayor en silla de ruedas, empujada por una más joven, sudamericana. La segunda iba llorando y la primera parecía desolada. Esta me hizo una seña para que me acercara. “¿Sabe dónde hay por aquí algún sitio con internet?”, me preguntó. Le indique la dirección de un ciber-café. “¿Y sabe si los empleados ayudan a quienes no saben?”. Respondí que probablemente, mientras buscaba un pañuelo para dárselo.

“A María le toca renovar el permiso de estancia, lleva dos años conmigo. Es boliviana y mi hijo la trajo con un permiso de trabajo, pero ahora él no está... y nos toca a nosotras hacer la renovación”, me explicó. “¿Y qué problema tienen?”, pregunté. “Le enviaron la carta diciendo que le concedían la renovación y que pidiera cita por internet para presentar los papeles. Yo no tengo ordenador y María tampoco sabe manejarlos. La envié a la oficina, pero le dijeron que o pedía cita por internet o no podía entregarlos. Hoy la he acompañado para explicarles que no tenemos ordenador, pero han insistido que si no hacemos la petición por internet no hay nada que hacer”.


Uno de los comentarios no tiene desperdicio, por la cruda veracidad de lo que relata:

"no es cierto (al menos en las oficinas de asturias) que solo se pueda pedir la cita por internet, pero que te cojan el teléfono en el 98% de los casos es ciencia ficción, retienen las citas para sacarlas el día que ellos decidan, y ese día las sacan a las 12 de la noche (muy pocas por cierto), luego el que va a la oficina a hacer cola a las 5 o 6 de la mañana y le abren la puerta a las 9 de la mañana, cuando llega ya no hay ni una sola cita, ya fueron cogidas todas por internet, no es la primera vez que a las 12 y media ya no quedan citas..."

Y es que cualquiera que haya pasado consulta en un centro de salud y sea un poco observador habrá notado como desde que se puede pedir cita por internet y una máquina atiende la centralita telefónica cierto perfil socioeconómico (y no precisamente el de los ancianos analfabetos) lo tiene muy fácil para pedir cita de un día para otro (o incluso el mismo día), mientras que los ancianos analfabetos, sin internet y medio sordos se quejan amargamente de que dan la cita muy tarde, que ya nadie coge el teléfono y que no les queda otra que arrastrar sus rodillas artrósicas hasta el centro de salud para hacer largas colas y así conseguir la ansiada cita con el médico.

Hace ya tres años (antes de la oleada de cancamusa 2.0 sanitaria) yo mismo escribí en un articulillo sobre nuevas tecnologías y "empoderamiento del paciente":


Las barreras socioeconómicas al acceso a los servicios sanitarios aunque supuestamente inexistentes en un sistema nacional de salud con cobertura universal también aparecen en nuestro pais. Así los pacientes de niveles socioeconómicos bajos tienen peor salud bucodental o un menor acceso a programas de cribado de cáncer de cuello de útero. Además un nivel socioeconómico bajo implica un mayor impacto de las barreras geográficas (por tener menor acceso a la motorización) y las barreras temporales (por tener menor capacidad de controlar su propio tiempo). El 40% de los trabajadores con una salario mayor de 75.000$ dicen poder compaginar su vida personal y laboral, mientras que tan solo opinan lo mismo el 29% de los trabajadores que ganan entre 25.000$ y 35.000$.

La implantación de las tecnologías de la información acentúa además barreras sociales y económicas. Multitud de encuestas demuestran que la penetración de las nuevas tecnologías de la información (incluido internet) son mucho menores en las clases socioeconómicas bajas y los ancianos. De este modo los beneficiarios de los nuevos canales de interacción entre el sistema sanitario y los pacientes (por ejemplo para el acceso y gestión de los pacientes de sus propias historias clínicas o la interacción con el sistema sanitario mediante medios telemáticos) serán en su mayoría los pacientes que menos lo necesitan (los más ricos, con mayor educación y más jóvenes).
Se cumple así de nuevo la "ley de los cuidados inversos".

viernes, 22 de abril de 2011

La próxima crisis financiera será 2.0

A todos nos han explicado el origen de la crisis financiera mundial que tanto daño nos está haciendo. Para los despistados conviene ver el siguiente video:



Mi resumen particular es que la crisis financiera ocurre cuando la gente cree que puede obtener duros a cuatro pesetas, o en otras palabras, que por algún tipo de arte de magia (como los Structured Investment Vehicles) uno puede encontrar negocios que den mucha rentabilidad sin ningún riesgo.

Cuando uno ignora el principio de que "mayor rentabilidad financiera significa mayor riesgo" se acaba hundiendo en la miseria tarde o temprano.

Ahora que tras la crisis todo el mundo está de acuerdo en que los mercados financieros especulativos deben ser mejor regulados, aparece una "nueva revolución": el crowd finance.

¿Qué es el Crowd Finance?... pues es una manera guruística 2.0 de montar un banco saltándose la regulación bancaria.

Pongamos el ejemplo de Zopa: www.zopa.com.

Zopa es una web donde un tipo al que ningún banco prestaría dinero hoy en día puede pedir un prestamo para comprarle un anillo de prometida a su novia. Nótese que se trata de créditos al consumo, nada que ver con los microcréditos de Yunnus, destinados a obtener herramientas productivas (como una carreta, una pequeña máquina, etc, etc).

El tipo del anillo ofrece pagar un interés elevado (pongamos de un 20%) a cambio de asumir el riesgo.

Así que por una parte tenemos a unos cuantos ingleses con trabajos precarios pidiendo pasta para comprarse caprichos, y por otra parte tenemos a un montón de tipos con dinero buscando altas rentabilidades. Pero prestar dinero a un inglés al que ningún banco prestaría dinero, para comprarse un capricho suena un poco arriesgado. Sobre todo teniendo en cuenta que si luego tienes que reclamarle el pago, te va a salir más caro el abogado que el dinero que le has prestado. Por eso nadie va prestando dinero por la calle a desconocidos.

Pero Zopa tiene la solución. Cito textualmente: "To diversify any risk, your money is spread across a number of borrowers. If you lend £500 or more, your money is spread across at least 50 borrowers."

Es decir, para diversificar el riesgo si prestas 500€ se dividirá entre préstamos a 50 personas, 10€ cada uno. Los datos de Zopa dicen que el 4% de los préstamos nunca se recuperan.

De modo que si le prestas 500 a ese 4% te quedas sin nada, pero si le prestas 10€ a 50 tíos al 20%, de los cuales 3 no pagarán, al final tendrás 47 tíos que te pagarán 470+94= 564€, es decir obtendrás una rentabilidad del 13% ¡sin ningún riesgo!.

La idea suena genial ¿verdad?. Además tiene todos los ingredientes para ser aplaudida... rollito 2.0, nuevas tecnologías, "bancos son malos", prestamos "de persona a persona"...

Cuando el caso Zopa es presentado en las escuelas de negocios, los alumnos, gente con brillantes cerebros y en muchos casos trabajadores de banca acogen la idea con entusiasmo.

No tardan en encontrar, por supuesto, mecanismos financieros para especular dentro del sistema.

Un ejemplo real de idea propuesta en una escuela de negocios el otro día:

Si yo tengo un buen puesto de trabajo, con un buen salario, mi "rating" de riesgo va a ser mucho mejor. Es decir, los prestamistas de Zopa van a estar dispuestos a prestarme dinero pongamos a un 5% de interés, porque las probabilidades de que no pague son menores.

Así que puedo pedir prestados 10.000€ a Zopa, para luego prestárselos yo mismo a otros de Zopa con un perfil menor, a un 30%. Le estaré sacando un 25% jugando con un dinero que ni siquiera es mío. Como el riesgo se "empaqueta y diversifica" seguro que salgo ganando.

El negocio parece redondo. Como aquello de pedir un prestamo para comprar un piso sobre plano con un interés del 3% y revenderlo a los dos años con una revalorización del 30%.

Definitivamente el ser humano es el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra.

Los líderes piensan en la siguiente generación, los políticos piensan en las siguientes elecciones



Los líderes piensan en la siguiente generación, los políticos piensan en las siguientes elecciones.
Suena bastante parecido, pero no lo es. Conozco a muchos políticos que son buenas personas, pero al final lo que les preocupa es volver a ser reelegidos. Y eso es lo que les preocupa, que debo hacer para aumentar mis posibilidades para ser elegido dentro de 2, 4 o 6 años. Los líderes dicen: "no me importa si voy a ser elegido o no, tengo un trabajo que hacer y voy a intentar dejar una sociedad mejor que la que encontré. Es una diferencia fundamental y es la razón por la que en nuestra sociedad tendemos a tener muy pocos líderes y un montón de políticos".

jueves, 21 de abril de 2011

Innovation management versus chiringuito management



El otro día tuve la ocasión de acudir a una sesión en IESE impartida por un alto directivo de Mercadona. Entre las interesantes experiencias que comentó en relación a la cultura de la compañía me llamó especialmente la atención el modelo de gestión de la innovación de Mercadona.

Hoy en día todo el mundo quiere ser innovador. Todas las organizaciones apuestan "por la innovación". Pero la obsesión por la innovación puede llegar a destruir una organización.

El ejemplo de Mercadona era muy gráfico, como todos los ejemplos sacados de la práctica real.

Un empleado de almacén de Mercadona muy innovador tiene una brillante idea: como la calle a la que da la entrada del almacén del supermercado es pequeña y muy transitada este intraemprendedor propone a su jefe sustituir los camiones grandes por furgonetas más pequeñas. Así se agilizaría el proceso de descarga ahorrándose en tiempo y dinero.

La idea parece excelente, así que su supervisor le da el visto bueno y la pone en marcha.

Esa misma semana, en el departamento de compras otro empleado innovador tiene otra idea: si aumentaramos el volumen por pedido podríamos conseguir unos importantes descuentos y ahorrar un montón de dinero. La idea le parece excelente a su supervisor, de modo que empiezan a realizar pedidos más grandes con menor frecuencia.

La conjunción de esas dos ideas geniales nos lleva al desastre: un montón de furgonetas tratando de cargar pedidos 5 veces mayores de lo normal.

¿Qué ha ocurrido?. Ha ocurrido que la innovación no ha sido enmarcada en un modelo de negocio coherente.

Algunos libros de Tom Peters han hecho mucho daño a las organizaciones. Uno de ellos es sin duda ese titulado: "Haga de usted una marca". El librito de Peters es todo un himno a un estilo organizativo que he bautizado como "chiringuito's management", o "gestión del chiringuito".

Mi teorema dice más o menos así: "cualquier organización que alcanza determinado tamaño crítico se verá irremediablemente poblada por individuos cuyo objetivo no será otro que montar su propio chiringuito a la sombra de la organización. Típicamente la construcción del chiringuito tiene efectos negativos sobre los intereses globales de dicha organización."

Los aspirantes a chiringuiteros pueden encontrarse en cualquier parte, aunque las "incubadoras de ideas" son un caldo de cultivo propicio para el chiringuito's management.

El chiringuitero es una especie de emprendedor descafeinado (algunos lo llaman eufemisticamente "intraemprendedor"). Mientras el emprendedor de pura cepa se arriesga a la hora de innovar, el chiringuitero nunca se sale del paragüas protector de la gran empresa. El chiringuitero tiene en el fondo alma de funcionario y aunque está convencido de que sus "ideas innovadoras" tienen el éxito asegurado, nunca lo montará por su cuenta "por si las moscas saliera mal".

También se caracteriza el chiringuitero por reinventar continuamente la rueda. Esta vana reinvención de la rueda ocurre porque las innovaciones no están coordinadas, de modo que unos se pisan literalmente a otros, o simplemente no van en la misma dirección estratégica.

Visto lo visto, vendría bien tener una serie de preguntas de "chequeo" que nos permitieran saber si nos encontramos ante una iniciativa de una organización realmente innovadora, o frente a un simple nido de chiringuiteros. Estas preguntas bien podrían ser:

¿Cuántos chiringuiteros hay en la sala?
¿Existe un marco de innovación definido por parte de la organización?
Si es así ¿encaja la innovación que nos presentan dentro de este marco?
Y para finalizar, pero no menos importante: ¿qué porcentaje de innovaciones no están relacionadas con las nuevas tecnologías o internet?

Esta última pregunta es interesante porque existe cierta correlación entre el porcentaje de proyectos basados en tecnologías de la información (como el tema 2.0) y la cantidad de chiringuiteros por metro cuadrado de la sala.

martes, 12 de abril de 2011

¡Llame a la puerta! Ya no saldremos a llamar periódicamente

¡Llame a la puerta! Ya no saldremos a llamar periódicamente

por Roberto Sánchez Sánchez. Médico residente de cuarto año de Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Prosperidad. Madrid



Si usted tuvo un problema de salud por el que tuvo que pedir cita con su médico de cabecera y sintió que esperó muchos días para ser visto, esperó mucho tiempo en la sala de espera, cuando pasó a la consulta no se le dejó hablar lo suficiente para contar su problema, se le exploró por encima, se le despachó rápido, se le pidió una analítica o una prueba que tardaron mucho en hacerle o una cita con el especialista que no llegaba nunca… debe usted leer estas líneas que van a continuación.

Aunque la gente no se dé cuenta, cuando dice que “la medicina es una profesión vocacional”, se refiere al médico de cabecera, que es la base del sistema sanitario. Uno no nace con vocación de ver radiografías o de ocuparse de un riñón.

Ahora el médico de familia estudia la carrera de Medicina, supera el examen MIR y cuatro años más de especialidad. Es un profesional polivalente, accesible, especialista en las enfermedades frecuentes, altamente cualificado para tomar decisiones difíciles en casos difíciles, sabedores de los límites de su conocimiento en algunas áreas y un profesional sobre todo, humano y cercano a sus pacientes. El médico de cabecera les conoce bien y eso le permite tomar decisiones mucho más adecuadas al caso que si no fuera así. A todo el mundo le gusta cuando va al médico que sea siempre el mismo porque es el que le conoce.

Pues bien, se da la circunstancia de que los que mandan y que saben poco de médicos de familia, de Centros de Salud y de la sanidad pública porque no la usan, están destruyendo este sistema que tan bien valorado está por la gente.

Si la cosa continúa a este ritmo pronto los médicos de cabecera desaparecerán tal cual o su figura quedará reducida a algo simbólico.

¿Saben ustedes por qué dicen que hacen falta médicos en España? Médicos hay, si no los hubiera, dejarían a más gente estudiar la carrera y listo. El problema es que hay mucha gente que quiere estudiar Medicina, pero nadie quiere ser médico de cabecera. No hay más que echar una ojeada estos días a las elecciones de los licenciados que escogen una especialidad después de haber hecho el examen MIR.

¿Por qué? Las Consejerías de Salud de todas las Comunidades Autónomas, con independencia de su signo político, maltratan de sobremanera a sus médicos de cabecera.

Les dan 5 minutos por paciente (en lo que el paciente entra, se le saluda, se la da la mano, se sienta y cuenta lo que le pasa, ya se han ido 4; y todavía queda explorarle, decidir el diagnóstico, poner el tratamiento, darle las recetas, a lo mejor la baja, a lo mejor pedirle alguna prueba, revisar sus problemas pasados, revisar la medicación que toma…), unas listas de hasta 50 y 60 pacientes diarios, les tienen sometidos a múltiples tareas burocráticas, tienen que realizar las visitas a domicilio y las urgencias que se presenten…

Así es imposible atender bien a tu gente, así es fácil que se te pase algo gordo, que le pase algo a algún paciente por no disponer de las condiciones adecuadas para trabajar. Cuando las cosas pasan, llegan los lamentos. No sólo es que un día ocurra una desgracia en este sentido, sino que los médicos de familia quieren dar una atención de calidad, en las condiciones que se merece la población que paga con sus impuestos.

Los médicos más mayores cuentan que siempre se han sentido identificados con su trabajo, pero que ahora hay una distancia insalvable entre ellos y sus jefes, que no son sensibles a las propuestas de mejora y que parecen vivir en otro planeta.

La situación de los médicos de cabecera jóvenes es aún más preocupante. Obligados durante los primeros diez años de ejercicio profesional a ir de acá para allá. Contratos de días en distintos centros de salud, algunos de semanas en los que procuran cogerte hasta el viernes para no pagarte el fin de semana. Inestabilidad, precariedad. La mayor parte de ellos optan por dejarlo y volverse a presentar al MIR para hacer otra especialidad, o se van a trabajar a las urgencias de los hospitales, o a otro tipo de unidades, como las de atención domiciliaria o de emergencia, o al extranjero…

Ésa es la verdadera razón por la que no hay médicos en España.

La medicina de familia se resquebraja, señores.

El día 12 de Abril es el Día Mundial de la Atención Primaria y los mandamases de turno del gremio se harán la foto con los políticos de turno, pero la realidad no se construye de arriba a abajo, sino de abajo a arriba.

Los profesionales están motivados, quieren cambiar las cosas por ustedes, porque les importan, como en el eslogan, las personas. Pero se ve que solos no pueden. La Administración en forma de Consejería de Comunidad Autónoma o de Ministerio de Sanidad no es sensible, nunca lo fue, a sus peticiones.

Por eso necesitan su ayuda. Esta vez los médicos les piden ayuda a ustedes, para llamar la atención de los que mandan.

domingo, 10 de abril de 2011

Si RyanAir gestionara la sanidad pública


¿Qué pasaría si se gestionara la sanidad pública como se gestiona RyanAir, Vueling o EasyJet?.

Esta semana tuve la suerte de acudir a una sesión en IESE Business School impartida por el director ejecutivo de Vueling en España, Alex Cruz, sobre estrategias y gestión de empresas en el segmento Low Cost.

Eso de tener una Sanidad Pública Low Cost seguro que escandalizará a muchos, pero parémonos un momento a reflexionar.

En el número de la revista Capital de abril hay una entrevista a Alex Cruz donde dice una frase que resume un poco la filosofía de la sesión que nos impartio: "Ser una low cost no significa que tengas que ser cutre".

La primera reflexión clave es ¿cuál es la misión de los servicios sanitarios públicos?. Este es un asunto fundamental, sobre el que pocas veces se reflexiona.

Hay un estado de opinión generalizado que viene a decir que la misión de los servicios sanitarios públicos es satisfacer las necesidades sanitarias de toda la población de manera gratuita.

Esta tendencia de opinión es alimentada por una parte por los políticos, que utilizan la sanidad como herramienta de propaganda política prometiendo "más y mejor". También es alimentada por el miedo atávico de todo ser humano a la enfermedad y la muerte que hace que todos queramos "salud perfecta e inmortalidad si es posible". También la dinámica expansiva profesional-tecnológica-industrial promueve esta visión, pues de lo que se trata es de aumentar cada vez más el mercado, un mercado que no parece tener límites pues siempre se puede "mejorar la salud o vivir más años"... aunque sea un poquito más a un enorme coste.

Pero ¿puede un servicio sanitario universal alcanzar el objetivo de salud para todos de la Organización Mundial de la Salud?: "estado completo de bienestar no solo físico sino mental y social".

El crecimiento del gasto sanitario como porcentaje del producto interior bruto de todos los paises desarrollados no ha disminuido la sensación de sus poblaciones de que están "enfermas". Parece incluso que es al revés, y cuanto más nivel socioeconómico tenemos y más gastamos en salud más enfermos nos sentimos.

Este aumento en el gasto también produce, de manera paradójica, insatisfacción por parte de los pacientes que sienten que lo que les han prometido nunca se cumple.

Por otra parte, hay una definición de la misión de los servicios sanitarios públicos, defendida por gente como Tudor Hart que viene a decir que los servicios sanitarios públicos son uno de los mejores sistemas de redistribución de la riqueza de las socialdemocracias.

En esta visión, la sanidad pública se encargaría de cubrir ciertas necesidades de salud de toda la población independientemente de la capacidad económica o el estatus social de los individuos.

Básicamente se deberían definir (mediante consenso social y político) cuales son esas necesidades básicas a cubrir, y luego ofrecerlas en base a la necesidad (al que está enfermo) y no a la capacidad de consumo (al que tiene dinero en el bolsillo).

Si este servicio sanitario se financia con impuestos progresivos (paga más el que más tiene) y como las personas pobres suelen tener más enfermedades que las ricas, al final lo que tienes es un sistema que redistribuye la riqueza de una manera más equitativa.

En palabras de Tudor Hart (médico de familia británico), el objetivo de los servicios sanitarios públicos es revertir la Ley de los cuidados inversos, por la cual "reciben más cuidados sanitarios las personas que menos los necesitan, y esto ocurre con mayor intensidad cuanto más orientado hacia el mercado estén estos servicios sanitarios".

Si aceptamos esta visión de la sanidad pública (que a mí me parece personalmente más realista) y lo más importante la asumimos con todas sus consecuencias, la conclusión inmediata es que:

hay que definir claramente qué cubre y no cubre la sanidad pública

Es decir, hay que establecer claramente una cartera de servicios.

¿Y qué tiene que ver todo este rollo con Vueling, EasyJet y RyanAir? Muy sencillo: la estrategia de las compañías LowCost se basa en identificar la necesidad básica de los clientes y eliminar todo lo superfluo. El secreto de la satisfacción del cliente en una compañía LowCost se resume en una frase:

Under Promise and Over Deliver.

O lo que es lo mismo: promete menos de lo que vas a dar y dá por encima de lo que prometiste.

Por supuesto para cumplir esto la gestión de una empresa LowCost debe centrarse en dos principios:

- identificar con enorme precisión lo que para el cliente es fundamental y lo que es superfluo
- un control casi obsesivo por los costes

La identificación de las necesidades reales del cliente son más difíciles de trasladar al contexto de los servicios sanitarios públicos, porque el "cliente"/"paciente" no va a pagar, así que siempre va a pedirlo "todo". Es decir, la definición de "lo fundamental y lo superfluo" debe hacerse mediante consenso político-social, no individualmente. Pero lo importante es que esa identificación tiene que quedar clara para todo el mundo: "esto entra, esto no entra".

Sin embargo donde hay mucho que trabajar es en el control obsesivo por los costes.

Algunas de las estrategias de Vueling pueden servirnos de inspiración. Algunos ejemplos:

- en el despacho del director general hay muebles de Ikea.
- cuando se planteó incluir una revista en el avión se calculó el coste, no solo de impresión sino todos los costes indirectos (una revista pesa 40gr, multiplicado por 120 pasajeros, multiplicado por 30 vuelos, multiplicado por 300 km... se traduce en X miles de litros de gasoil).
- se analiza todo proceso superfluo (es decir que no sea una necesidad fundamental) y si es posible se elimina... por ejemplo la gestión del número de asiento
- se utilizan aeropuertos secundarios
- se gestionan solo vuelos punto a punto, con lo que te ahorras toda la gestión de trasbordos
- se utiliza solo un tipo de avión, lo que te ahorra problemas de gestión de tripulación
- se minimiza el tiempo en tierra de los aviones
- se crean premios a los empleados que aporten una idea que permita ahorrar costes (por ejemplo se eliminaron las papeleras de las mesas de las oficinas con lo que además se mejoró la tasa de reciclaje)

Eso permite disminuir tus costes y ser competitivo. Por supuesto nunca se reducen costes en los aspectos fundamentales, donde se trata de dar un servicio "por encima" de lo prometido. Por ejemplo:

- no se ahorra en el sistema de reservas online
- no se ahorra en mantenimiento de los aviones y seguridad
- se utilizan aviones muy nuevos, no cutres

Las compañías LowCost han conseguido, al ofrecer servicios básicos a precios altamente competitivos gracias a su gestión de costes, democratizar la aviación civil y los jóvenes europeos sin mucho dinero ya no viajan en "interrail".

Por supuesto siempre existirá un mercado "privado" para esa gente dispuesta a pagar por volar en primera en Iberia. Pero la idea de una sanidad pública con filosofía LowCost a mí no me parece tan descabellada. Eso sí, los políticos tendrán que dejar de vender la moto.

sábado, 9 de abril de 2011

viernes, 8 de abril de 2011

Las dimisiones silenciosas

Dimitir: Del latín dimittĕre. Renunciar, hacer dejación de algo, como un empleo, una comisión, etc.

Me gusta la gente con el valor de la coherencia. Me gusta la gente que dimite, pero no me gusta que la gente tenga que dimitir.

Las dimisiones son esa pérdida de peso inexplicable, ese pezón retraido que sangra, esa abuela que a sus 70 años ha vuelto a tener la regla. Las dimisiones son el síntoma de que algo anda mal en las entrañas.

Algunos dimiten hacia fuera y como al abrir un absceso supurante hacen que el pus brote a borbotones. Me gustan las supuraciones curativas aunque huelan mal. Por desgracia se ven poco y andan por ahí muchos abscesos que son un dolor pero se resisten a ser drenados.

Pero hay, no cabe duda, dimisiones mucho más peligrosas: las dimisiones silenciosas.

Dimite en silencio quien abandona su vocación y se larga a trabajar en otra cosa donde paguen más, o por qué no decirlo, donde al menos paguen.

Dimite en silencio quien abandona su pais, su familia, sus amigos y se larga en busca de alternativas.

Dimite en silencio quien acude cada día a su trabajo, pero llega tarde, se va pronto, toma mucho café y lo que es peor, deja colgado en el perchero antes de entrar su cerebro y su corazón.

Dimite en silencio quien llega a la conclusión de que no vale la pena.

Necesitamos con urgencia más dimisiones supurativas y menos dimisiones silenciosas.

domingo, 3 de abril de 2011

La penúltima falacia 2.0

Ultimamente se escucha mucho esa falacia de que la sostenibilidad del sistema sanitario está amenazada por el envejecimiento de la población.

Que el gasto sanitario aumentan cada año es cierto, pero que la culpa sea de que cada vez somos más viejos es una falacia. El aumento del gasto sanitario (3,6% interanual) se debe a:

- Envejecimiento: 0.3%
- Cambio de tecnologías médicas: 1.0%
- Efectos del aumento de la renta: 2.3%

Resulta por lo tanto enormemente sospechoso que en los medios de comunicación cada vez que se promociona un producto sanitario basado en nuevas tecnologías se nombre machaconamente al "coco del envejecimiento" para justificar la adopción de tales productos tecnológicos únicos capaces de evitar el colapso del sistema al que nos llevan los viejos:

"En el fondo, parece que no hay otra opción. El envejecimiento de la población dispara el coste sanitario. En EE UU, según datos oficiales, este supuso un 18% del PIB en el 2009, tres veces más que en 1960. Los expertos apuestan por las nuevas tecnologías para recortar el coste y mejorar la prestación. Médicos como Sergio están convencidos. "Es el futuro y hay que adaptarse"."

¿Periodistas atontados?... ¿o demasiado listos?

Atención Primaria: ¿hora de embarcarte?

"Tras años cerrando vías de agua, nos mantenemos a flote, pero nuestro barco es viejo, los marineros holgazanes, la carga excesiva y amenaza tormenta. En el bote salvavidas sólo cabemos unos pocos: los dispuestos a remar."

Tomado del caso Afilent de IESE Business School, sobre reflotamiento de PYMES en crisis.

A los aspirantes a grumete que eligen plaza MIR estos días un par de consejos:

- si de verdad tienes sangre marinera como el Dr Stephen, no dudes en embarcarte. No dejes que la tentación de quedarte en tierra firme estudiando pingüinos te impida al menos durante algún tiempo navegar el ancho mar. Recuerda que los pingüinos seguirán ahí cuando vuelvas.
- búscate un buen capitán que te enseñe a navegar. Lo que marca la diferencia en alta mar es la pericia del capitán, no la eslora del casco ni la altura del mástil.
- disfruta mientras dure el viaje, es posible que seas de los últimos miembros de la tripulación antes del previsible desgüace
- y sobre todo recuerda que al final de tu vida te arrepentirás mucho más de lo que no hiciste que de lo que hayas hecho.