La masa de hombres sirve pues al Estado, no como hombres sino como máquinas, con sus cuerpos. Son el ejército erguido, la milicia, los carceleros, los alguaciles, posse comitatus, etc. En la mayoría de los casos no hay ningún ejercicio libre en su juicio o en su sentido moral; ellos mismos se ponen a voluntad al nivel de la madera, la tierra, las piedras; y los hombres de madera pueden tal vez ser diseñados para que sirvan bien a un propósito. Tales hombres no merecen más respeto que el hombre de paja o un bulto de tierra. Valen lo mismo que los caballos y los perros. Aunque aún en esta condición, por lo general son estimados como buenos ciudadanos. Otros - como la mayoría de los legisladores, los políticos, abogados, clérigos y oficinistas - sirven al Estado con la cabeza, y como rara vez hacen distinciones morales, están dispuestos, sin proponérselo, a ponerle una vela a Dios y otra al Diablo. Unos pocos, como héroes, patriotas, mártires, reformadores en el gran sentido, y hombres - sirven al Estado a conciencia, y en general le oponen resistencia. Casi siempre son tratados como enemigos.
Parece que Thoureau ya criticaba a la policía de su época pero también a los funcionarios, y a los "artístas del politiqueo de pasillo"... esos que "están dispuestos a ponerle una vela a Dios y otra al Diablo", siempre con un discurso ambiguo del buenrollito que no critique el status quo. Por supuesto habla de un tercer grupo, de los "héroes", que son los buenos de la peli, y entre los que se incluye él mismo (como es de esperar).
Sigue Thoureau preguntándose si uno puede cambiar un sistema lleno de "ladrones" respetando escrupulosamente toda normativa y toda instrucción de la autoridad. Tras afirmar aquello de que "Cuando un gobierno encarcela a la gente injustamente, el lugar de los hombres justos es la cárcel", prosigue con su reflexión:
Existen leyes injustas: ¿debemos estar contentos de cumplirlas, trabajar para enmendarlas, y obedecerlas hasta cuando lo hayamos logrado, o debemos incumplirlas desde el principio? Las personas, bajo un gobierno como el actual, creen por lo general que deben esperar hasta haber convencido a la mayoría para cambiarlas. Creen que si oponen resistencia, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero es culpa del gobierno que el remedio sea peor que la enfermedad. Es él quien lo hace peor. ¿ Por qué no está más apto para prever y hacer una reforma? ¿ Por qué no valora a su minoría sabia? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no estimula a sus ciudadanos a que analicen sus faltas y lo hagan mejor de lo que él lo haría con ellos? ¿Por qué siempre crucifica a Cristo, excomulga a Copérnico y a Lutero y declara rebeldes a Washington y a Franklin?
Años después tuvo que montarse una guerra civil para abolir la esclavitud de los negros en EEUU. Sin embargo 100 años después los negros tuvieron que volver a infringir las leyes y llevarse unos cuantos palos de la policía (que está para que se cumpla la legislación vigente y evitar los "altercados públicos"). Los negros consiguieron avanzar en sus derechos mediante lo que la policía española ha venido a denominar "violencia pasiva".
Del discurso de Luther King destacaría algunas frases (para los que no pillan el inglés): "Ellos saben manejar la violencia, pero ha quedado claro que no saben enfrentarse a la no violencia", "No podemos en nuestra conciencia obedecer vuestras leyes injustas, porque no colaborar con el mal, es una obligación moral tanto como cooperar con el bien.", "Todo el mundo quiere vivir adaptándose a la sociedad. Pero hoy quiero deciros que hay cosas en nuestro pais y en nuestro mundo con las que estoy orgulloso de ser un inadaptado. Y con las que espero que todos los hombres de bien estén inadaptados hasta que podamos construir una sociedad buena".
Una de las primeras acciones de Gandhi en la lucha por la independencia de la India, fue ir andando hasta el mar y obtener un puñado de sal. La producción de sal estaba prohibida para los hindúes, y era un monopolio del gobierno británico. El tan alabado Gandhi también llamó a la desobediencia civil, fue encarcelado e "incumplio muchas leyes". Tras la marcha de la sal, 60.000 criminales (como Churchill los llamaba) fueron encarcelados. Atentos al documental y sus paralelismos con la situación actual:
Imagino que algún día la lucha contra un sistema de esclavitud socioeconómica que excluye a enormes capas de la sociedad y las lanza a una economía de subsistencia y precariedad laboral, para el beneficio de unos pocos, será vista como una lucha que justificaba saltarse algunas leyes mediante la "violencia pasiva".