domingo, 31 de julio de 2011

Por sus obras les conocereis

Interesante el comentario de @matovarm sobre el anuncio de Merck de sus planes de reducción de plantilla.

Lo publica en su twitter con el texto: "Continúan los despidos y se reduce por primera vez la inversión en I+D en el sector farmacéutico. Para reflexionar".

Reflexionemos pues.

Vamos a obviar el hecho de que Merck se enfrenta aún a los coletazos de una fusión bastante importante (Merck + Shering Plough), y ya sabemos que todas las fusiones generan redundancias de puestos de trabajo y en general reducciones de plantilla.

Según los datos que ofrece @matovarm, Merck ha reducido un 15% y va a reducir un 12% adicional. Esto equivale a una reducción compuesta del 25,2% de la plantilla. (0,85*0,88). Bastante impresionante ¿no?.

A continuación en el mismo post vemos las declaraciones de Andrew Witty, CEO de GSK, que para variar no proviene del área de I+D, sino que es economista de formación y ha desarrollado su carrera dentro de GSK en el área corporativo-financiero.

Witty se lamenta de que "El mercado manda señales de que quiere menos gasto dedicado a la investigación y desarrollo". "Esto es lo que hace a través de las políticas de precios y las dificultades que pone a las compañías farmaceúticas para llevar productos al mercado."

El discurso es ya un mantra en el sector. Frente a la natural presión del cliente (en este caso los gobiernos que pagan los tratamientos) por obtener productos más baratos los proveedores (las industrias) amenazan con recortes en I+D.

Sin embargo el discurso de Witty no encaja con lo que en realidad está haciendo la industria farmaceútica, si nos atenemos a los datos.

Vamos a reflexionar.

Según los datos que nos muestran los ingresos de una compañía como GSK han caido un -4% en el último año.

"Despite a 4 percent drop in revenue, the second-quarter profit was 1.1 billion pounds ($1.8 billion) compared with a loss of 304 million pounds ($499 million) in the second quarter of 2010."

Vamos a suponer que la caida en ingresos es similar en todas las compañías tipo GSK (por simplificar)

Según los datos la reducción en plantilla planeada en Merck ha sido de un 25,2%, pero vamos a descontar el efecto "fusión corporativa" y pongamos un 12% de reducción de plantilla. Imaginemos que más o menos es lo que reducirán todas las compañías del sector.

Esto en realidad significa que se está reduciendo más plantilla de lo que se están reduciendo los ingresos. En concreto una INFRAPONDERACION del -8%. ¿Y qué plantilla se está reduciendo principalmente?... fuerza de ventas (visitadores/delegados) en primer lugar y marketing en segundo lugar.

Según los datos el recorte en gastos de investigación y desarrollo del sector ha sido de un -2,8% (de 70.000 a 68.000 millones de dólares).

Esto en realidad significa una SOBREPONDERACION de los gastos de I+D ajustados por la caida en ingresos, en concreto un +1,2%.

El discurso de los CEOs dice una cosa pero ellos hacen otra.

En efecto, los datos tal y como se muestran, y a la espera de un análisis más detallado, parecen indicar que la industria farmaceútica lo que está haciendo en realidad es adelgazar sus departamentos de ventas y marketing, y fortalecer ligeramente su investigación y desarrollo.

Cosa que por otra parte parece lo más inteligente, pues en un mercado que se comoditiza o compites en precio (mercado de genéricos) o compites en innovación.

El efecto de la presión de los clientes (los gobiernos que pagan los farmacos) sobre el precio no parece que esté poniendo en peligro la inversión en I+D, sino los puestos de trabajo de los departamentos de marketing y ventas, y, por qué no decirlo, la financiación de actividades varias organizadas por "expertos" y "sociedades científicas". Lo cual es, en mi opinión, una buena noticia.

Los CEOs como Witty no son tontos.

Nosotros tampoco.

viernes, 29 de julio de 2011

La chica interactiva del Jacuzzi caliente

jueves, 28 de julio de 2011

La asamblea de majaras

Estupefacto me quedo al leer esto:


"Y por lo tanto, la Asamblea Popular de Lavapiés

HA DECIDIDO:

- Solidarizarse con todas nuestras vecinas y vecinos que se ven agredidas por esta situación injusta, mediante las siguientes acciones directas:

  • Total paralización de los próximos desahucios y desalojos que se vayan a producir en nuestro barrio, ya sea por impago de las cuotas de la hipoteca o por imposibilidad de afrontar condiciones abusivas de alquiler.
  • Crear una red de apoyo que permita rehabitar la infinidad de inmuebles que en nuestro barrio se encuentran desocupados por razones especulativas.
  • Que, desde el día de hoy, todos los edificios abandonados que estén sufriendo algún proceso de especulación pasarán a ser gestionados por la Asamblea cuando ésta lo requiera.
  • Elaborar una red de información para que los afectados por este tipo de injusticias puedan generar soluciones colectivas a sus problemas.

De esta manera la Asamblea Popular del Barrio de Lavapiés trabajará para convertirse en órgano soberano y legítimo, con capacidad de gestión y regulación en el territorio de nuestro barrio."


¿¿¿¿¿organo soberano y legítimo con capacidad de gestión y regulación en el territorio de nuestro barrio?????

Por el bien del 15M convendría aislar y huir de las asambleas de majaras inmediatamente...



¿Quién manda en la industria farmaceútica de hoy?

A raiz de una conversación con @claudio_san sobre el papel del marketing en la industria farmaceútica he mirado por casualidad quién manda en las grandes farmaceúticas hoy en día.

Mi tesis es que en la industria farmaceútica los departamentos de marketing y ventas se han sobredimensionado y han terminado por controlar "el negocio", en detrimento de los departamentos de investigación y desarrollo. Las compañías farmaceúticas se han ido convirtiendo en empresas de marketing (con toques de agencia de viaje, agencias de organización de congresos y academias de formación médica continuada) y han ido abandonando, por la propia inercia organizativa de estas compañías, su "core value": el desarrollo de fármacos novedosos, seguros y ampliamente accesibles.

Vale la pena recordar dos frases escritas por George Merck (presidente de la Merck americana) en 1950, que son una verdadera declaración de intenciones:

"No podemos sentarnos y decir que hemos alcanzado nuestro objetivo al inventar un nuevo fármaco o una nueva forma de tratar una enfermedad actualmente incurable, o una manera de ayudar a los que sufren malnutrición o la creación de una dieta balanceada a escala mundial. No podemos descansar hasta lograr que estos avances estén a disposición de todas las personas."

"No debemos olvidar nunca que la medicina está para servir a la gente. No está para servir a los beneficios. Los beneficios llegan después, y cuando hemos tenido esto en cuenta, nunca han dejado de llegar. Cuanto más lo hemos tenido en cuenta, mayores han sido los beneficios."

Visto esto, veamos los perfiles de los diez presidentes de compañías farmaceúticas con los mejores salarios (por encima de 15 millones de dólares). Este sencillo ejercicio nos servirá para entender las políticas de poder dentro de esas compañías, es decir sus "career paths" o "fast-tracks to heaven".


William C. Weldon. Johnson & Johnson.

Licenciado en Biología, inicio su carrera en J&J como agente comercial en el departamento de ventas en 1971.

Daniel Vasella. Novartis.

Médico suizo, y marxista-leninista en su juventud, trabajó como clínico durante pocos años . Se casó con Anne Laurence, sobrina del presidente de Sandoz en 1978 y en 1988 entra a trabajar en la industria farmacéutica mudándose a EEUU.

Miles White. Abbott.

Es Ingeniero Mecánico y MBA Stanford de formación.

Jeffrey Kindler. Pfizer.

Abogado de formación (Harvard Law School). Trabajó como abogado, luego fue vicepresidente en General Electric y ejecutivo de MacDonald hasta 2002, cuando entro en Pfizer.

Kenneth Frazier. Merck.

Abogado de profesión (Harvard Law School), antes de trabajar en Merck (1992) trabajaba en un bufete de abogados de Philadelphia. Su carrera en Merck está en relación con departamentos de relaciones públicas.

Robert Coury. Mylan (los genéricos también son negocios).

Licenciado en administración de empresas, antes de trabajar en Mylan dirigía una empresa de consultoría corporativa.

Kevin Sharer. Amgen.

Ingeniero Aeronáutico, MBA. Antes de trabajar en Amgen lo hizo en General Electrics.

James Mullen. Biogen Idec.

Ingeniero químico y MBA. Su carrera siempre ha estado ligada a la biotecnología.

John Lechleiter. Eli Lilly.

Ingeniero y Doctor en química. Entro en Lilly en 1979 como químico orgánico.

John Martin. Gilead Sciences.

Doctor en química. Carrera ligada a la biotecnología en Gilead desde 1990.

Vamos a verlo en algunas gráficas para tener una visión global.

Primero analicemos el perfil formativo de los que cortan el bacalao. Muchos tienen un MBA, pero vamos a centrarnos en sus estudios de grado:


El asunto está entre químicos/farmacólogos (la vieja escuela); y abogados/empresa (los más jovenes). Hay más ingenieros (con MBA) que médicos (el médico es uno que se casó con la sobrina del jefe).


He clasificado además a los 10 CEOs según el "departamento" o área funcional a partir del cual iniciaron su escalada a la cima corporativa:

Resulta interesante hacer notar que el % de CEOs que provienen de las cocinas del I+D es similar al % de recursos que dedica la industria farmaceútica a la I+D.

Como en el dilema clásico del huevo y la gallina, no sabemos si es que controlar recursos se traduce en posibilidades de ascender a CEO (y viceversa) o si los CEOs tienden a distribuir los recursos según el área del que provenían y que por tanto consideran más importante.


viernes, 22 de julio de 2011

Punset, Debod y cuentos alrededor del fuego

Estimado Fredy:

Como todas las conversaciones interesantes la nuestra comienza a desviarse poco a poco del asunto inicial, lo que creo es una ventaja más que un inconveniente. Es el resutado de la deliveración más allá de los 140 caracteres o los 59 segundos del spot publicitario tipo o del "elevator pitch".

Dices que sigo a Punset, cosa que no puede estar más alejada de la realidad. A mi Punset siempre me ha parecido un farsante, un producto de lo que Debod tan bien supo definir como "la sociedad espectáculo".

El climax de la "ciencia espectáculo" se alcanza cuando uno ve a Punset patrocinando pan Bimbo (perdón, quise decir "de molde"). Así que ahí tienes a quien muchos "hombres masa" identifican como el "mejor cientifico de España" aunque no se le conozca carrera investigadora vendiendo panecillos mientras fuerza su acento payés.

Sin embargo no parece que los hombres masa hayan leido a Ortega (ni a Gasset). Y mucho menos a Debod o a Illich. Al fin y al cabo en las estanterías de los aeropuertos lo que abunda es el "¿Quién se ha llevado mi queso?", que es lo que leen los directivos de multinacional.

Los libros de letra densa quedan para librerias de barrio donde abundan pseudointelectuales de izquierda con gafas de pasta y que fuman tabaco de liar. Gente no ya marginal sino automarginal. Diógenes del nuevo milenio.

La sociedad espectáculo lo inunda todo. Tenemos medicina espectáculo, pandemias espectáculo, cirugías espectáculo y por supuesto charlas TED.

Tenemos a tipos y tipas que se autoconsideran expertos en nuevas tecnologías porque se bajan todas las aplicaciones del Apple Store y se compran todos los aparatitos que venden en la FNAC, pero que apenas entienden las diferencias entre código binario, decimal o hexadecimal. Y lo peor es que la gente les considera expertos y van a escuchar sus charlas.

Creo que el fenómeno no es nuevo y en todas las culturas primitivas existen los "cuentacuentos". Saber contar historias aún inventadas o magnificadas, era una manera de alcanzar prestigio y poder dentro de la tribu, y lo que es más importante tener acceso sexual a las hembras.

Si no fuera así, el linaje de los "tirillas empollones" al que pertenezco se habría extinguido en la sabana africana antes incluso que los Neardentales.

Esto explica, por otra parte, la abundancia de varones peludos entre los conferenciantes y cancamuseros de la "blogosfera sanitaria". Ellas son más prácticas y utilizan otros mecanismos para controlar recursos.

Como Debod advertía también "no digo que sea bueno o malo", solo digo lo que ocurre.

Lo malo es cuando un miembro del linaje intenta vender su cancamusa a otro de su mismo "fenotipo". Es como un par de testigos de Jehová tocando a la puerta de una sacristía. Tienen poco que hacer.

Yo tengo un círculo de esos de Google Plus titulado "vendedores de cancamusa". Personalmente no necesito comprarla, si necesito cancamusa se perfectamente como cocinarla.



martes, 19 de julio de 2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Mediciones

Vivimos en un momento histórico desafortunado, donde los ordenadores permiten medir cosas que antes no podían medirse. Así que nos hemos obsesionado con medir cosas, de las cuales el 99% no tiene ningún valor real sobre el funcionamiento de la sociedad, o los cuidados médicos. Iona Heath.

Culpables

- Ni "Zetaparo"
- Ni "Espe-culación"
- Ni los que se compraban el todoterreno con la pasta de la hipoteca
- Ni los "pasapiseros"
- Ni los "nuncabajistas"
- Ni "los mercados"
- Ni los "sindicatos"
- Ni los "empresarios" con trabajadores en negro
- Ni los dentistas y otros autónomos que evaden todos los impuestos que pueden
- Ni los funcionarios con plaza que entran a las 10 y salen a la una
- Ni los funcionarios que crean precariedad laboral al abandonar su plaza para irse a un puesto dado "a dedo" pero con derecho a volver y echar al interino
- Ni los médicos de primaria que se dedican a derivarlo todo y se escaquean como pueden de los incómodos domicilios
- Ni los especialistas que no rellenan sus recetas
- Ni los jubilados que sacan recetas de paracetamol gratis para todos los nietos
- Ni los que van a por la baja de urgencias el lunes porque la marcha del fin de semana se alargó demasiado
- Ni Belén Esteban

Al final va a resultar que la culpa de todo la tiene Yoko Ono y el espíritu de Lennon que le sale por los poros.

Industria Farmaceútica e Industria Audiovisual: ¿puede un modelo de negocio obsoleto ser socialmente pernicioso?

En respuesta a mi respuesta a Fredi, Toni hace una interesante reflexión:

Julio, me gusta el post y la discusión. Una pregunta: Si la industria farmacéutica ( o biomédica ) no participara en actividades que van más allá de la promoción directa de sus fármacos ( CME, servicios relacionados con el manejo del paciente... ), tendría la misma credibilidad en el momento en el que tiene que desarrollar esta actividad promocional? Competiría en igualdad de condiciones en el debate con otros colectivos más próximos a los médicos ( e.g. otros médicos )? Sería suficiente con disponer y transmitir esa "información/datos" para convencer al médico sobre los beneficios del producto?

Por otro lado: puede la industria estar explorando otros modelos de negocio? Otro tipo de negociación con los "pagadores" ( e.g reembolso condicionado a los resultados terapéuticos, CME como parte de la oferta en la negociación del precio/rembolso )
Competiría en igualdad de condiciones en el debate con otros colectivos más próximos a los médicos ( e.g. otros médicos )? Sería suficiente con disponer y transmitir esa "información/datos" para convencer al médico sobre los beneficios del producto?


Subo mi respuesta a portada para la reflexión:

Toni,

Los médicos no necesitan que les convenzan para que usen fármacos. Necesitan que pongan a su disposición fármacos seguros que funcionen (junto con los datos y evidencias que demuestran que efectivamente son seguros y funcionan, porque al fin y al cabo se lo están dando a un tercero).

Cuando la industria farmaceútica consigue eso (y muchas veces lo consigue), el fármaco se vende sin problemas.

La promoción de medicamentos y la educación médica deben segregarse porque su mezcla compromete la seguridad de los pacientes, la independencia profesional (y su credibilidad) y la credibilidad de toda la industria farmacéutica.

El problema, a mi juicio, es el propio modelo de negocio de la industria farmacéutica.

Todo parte de la dificultad de proteger el producto. Al igual que le ocurre a la industria audiovisual el coste del producto (el fármaco, la película) está en el desarrollo del mismo. Una vez desarrollado, es bastante barato de copiar (genéricos, copias de DVDs).

Esto hace que automáticamente, el modelo de negocio solo sea rentable para capital privado si se protege la comercialización mediante patentes.

El problema está en que la ventana de oportunidad desde que se registra el fármaco, se autoriza su comercialización y finaliza el periodo de patente (si no me equivoco de 10 años) es insuficiente para obtener los retornos de inversión requeridos por los accionistas que aportan el capital privado.

Ante esa realidad, la industria audiovisual recurrió al canon digital (por ejemplo). La industria farmaceútica recurre a tres estrategias que desde un sentido empresarial tienen bastante sentido:
- centrarse en pequeñas modificaciones de los productos que sean patentables (escitalopram, esomeprazol)
- dedicar recursos a ampliar el mercado para el producto (disease monguering)
- acelerar la adopción de la innovación, es decir la penetración en el mercado (a través de la formación médica, las relaciones públicas, etc, etc...)

El problema de estas estrategias (sobre todo las dos últimas) es que aunque en general no dan problemas, en algunos casos producen muertes que hubiesen sido evitables (terapia hormonal sustitutiva, por ejemplo).

Este problema se agudiza además cuando hablamos de fármacos destinados al tratamiento de enfermedades crónicas, o a la prevención primaria. En esos casos ni el médico, ni el paciente, sienten la urgencia de iniciar un tratamiento novedoso. Prefieren esperar un par de años antes de empezar a tomar una pastilla "para toda la vida", y que la pastilla la prueben "otros pacientes".

Una posible solución al problema creo que sería ajustar los periodos de patente de comercialización. Se trataría de ajustar esos tiempos de patente para asegurar un marco de rentabilidad (con un mínimo y un máximo). Es decir, si en 10 años no consigues recuperar la inversión en investigación te alargamos la patente. El inversor capitalista busca su TIR y por tanto estará dispuesto a compensar ingresos presentes altos, por ingresos medios pero a mayor plazo. El estado siempre preferirá ceder en periodos y no en precio, porque sabe que tendrá que pagar siempre (a una empresa o a otra). Por supuesto siempre existirá un riesgo, por ejemplo el riesgo a que aparezca una alternativa terapéutica mejor, antes de recuperar la inversión.

Si no se asegura el retorno de inversión del capital (y la forma menos lesiva para hacerlo creo que sería alargar los periodos de patente) solo quedaría la opción de financiar esa investigación con dinero público (lo cual es otra opción a discutir).

Lo que me parece claro es que el modelo actual es disfuncional, peligroso para la salud, peligroso para la independencia profesional de los clínicos y peligroso para el prestigio y confianza hacia la industria farmaceútica. La confianza en la industria farmaceútica es importante, un ejemplo de ello es la creciente y preocupante popularidad de los antivacunas, en parte originado por los abusos promocionales de la vacuna contra el virus del papiloma y otros.

El problema es que al igual que el cambio de modelo de la industria audiovisual hace que mucha gente se vaya al paro (gente que vivía de intermediar), el cambio necesaria en el modelo de la industria farmaceútica haría que mucha gente se fuera al paro en esas compañías. En España creo que si la industria se centrara en la producción de fármacos y abandonara la promoción y formación, se iría a la calle el 90% de los trabajadores (empezando por fuerza de ventas y terminando por los "expertos" que sacan sus buenos dineros de su colaboración con la industria en sus actividades de formación).

De hecho los CEO de las farmaceúticas es lo que están haciendo: echar a la fuerza de ventas.

Por lo tanto hay que saber distinguir cuando una persona defiende el interés de los pacientes (que no son los clientes, pues los clientes para la industria son los médicos), o defiende el interés de la industria farmaceútica (ojalá, pues la industria tiene un papel importante), o como es más habitual defiende simplemente su puesto de trabajo en el departamento de marketing o ventas correspondiente.

jueves, 7 de julio de 2011

Freddy Llordachs, ancho de canal, el diezmo de Juan Sin Tierra y el principio de capilaridad.

Estimado Freddy,


Celebro tu gran idea de recuperar el duelo epistolar en estos tiempos de mensajes de 140 letras, eslóganes pueriles de la nueva era y campañas de marketing viral.


El debate profundo y reposado, predominante en los inicios de internet, incluido el inicio de los blogs, solo puede perjudicar a los vendedores de humo, los maestros de la publicidad, los campeones de la propaganda. Es necesaria una reflexión profunda para un cambio profundo. La reflexión libre más allá de la propaganda de los planes de marketing de las compañías y partidos políticos es condición necesaria para la transparencia.


En tu carta criticas mi crítica a la financiación por parte de industrias biomédicas de lo que han venido a denominar estos mismos financiadores "la blogosfera sanitaria" con la intención de poder definir quien está dentro y quien está fuera. Es la tuya una carta que podríamos considerar "meta-crítica".


Son varios tus argumentos, y a priori suenan razonables. Pero son argumentos elaborados desde un paradigma clásico de los canales de información y comunicación. Son, en la jerga de los profesionales del marketing, "demasiado 1.0".


Dedicaré mi carta a explicarte por qué.


Tu primer argumento gira en torno a la libertad individual; la no necesidad de tutela. En tus propias palabras "las personas son capaces de diferenciar cuando les compran o cuando les brindan apoyo".


No puedo estar más de acuerdo contigo respecto a la libertad. Es precisamente internet quien ofrece nuevos grados de libertad en la difusión de información y en el consumo de información. Esa libertad proviene del bajo coste de difundir información y opiniones de manera global. La cada vez mayor difusión de movimientos como "farmacriticx" o "no gracias" es consecuencia de ese fenómeno.


No se trata por tanto de tutelar, sino de aportar transparencia. Porque para poder elegir libremente uno debe conocer. Conocer entre otras cosas los conflictos de interés de las personas y organizaciones con las que colabora. Conocer sus intenciones explícitas e implícitas.


Informar a otros sobre los conflictos de interés de un tercero o plantear dudas sobre sus verdaderas intenciones no debe entenderse como una tutela, sino como un ejercicio de transparencia.


Si yo resalto el hecho, cierto, de que los profesionales del social media que pululan por aquí reciben un salario de una empresa cuyo objeto social es la fabricación y venta de medicamentos, simplemente estoy informando. O mejor dicho, recordando de donde proviene su salario.


No parece que informar vaya en contra de la libertad o nos lleve a tratar a las personas como "menores de edad", sino como adultos. Adultos informados, con la intención de favorecer decisiones informadas.


Otro de tus argumentos es el problema de la gestión de los líderes de opinión. Haces un análisis certero, fruto de un conocimiento de primera mano sobre el funcionamiento íntimo de la relación médico experto-industria. La "copropiedad" equivale a la "no propiedad" efectivamente. Pero olvidas un hecho: la copropiedad tiene un coste, del cual el principal beneficiario es "el experto".


Como bien cuentas el "experto" saca de aquí y de allí. Pero eso no convierte la relación en inocua sino todo lo contrario. Todo profesional del marketing que se precie, aunque hay que reconocer que muchos no pasan de "community managers", seguro ha leído el reciente meta-análisis de Sheturaman sobre la elasticidad del gasto en publicidad. Cualquier profesional del marketing debería saber por tanto que la elasticidad a largo plazo del gasto (¿inversión?) en publicidad y promoción es de tan solo 0,22. Es decir, un aumento del 1% en gastos de publicidad-promoción aumenta tan solo un 0,22% las ventas.


Eso quiere decir que en el contexto actual de saturación publicitaria y productos farmacéuticos en fases de vida maduras (con proliferación de los "me too") un aumento en gastos de marketing solo puede compensarse, en promedio y a largo plazo, con un aumento en el precio de los productos. O en la ampliación de los mercados objetivo (en lo que algunos han venido a llamar "Disease Monguering" / "Invención de Enfermedades").


En cierto modo, el crecimiento en el gasto de los departamentos de marketing de las distintas industrias biomédicas, se comporta como una especie de diezmo de Juan Sin Tierra (por paralelismo literario con tu bosque de Sherwood). El gasto en promoción del que se benefician principalmente los trabajadores de los departamentos de marketing y ventas de la industria farmacéutica a través de sus salarios, los "Key Opinion Leaders" a través de la financiación de sus proyectos personales, y los profesionales (antes médicos pero ahora ampliado a economistas de la salud, bibliotecarios o enfermeros) a través de la financiación de viajes, congresos y eventos sociales varios (incluido el evento social Blogosfera Sanitaria) se paga. Lo pagan los pacientes y los sistemas sanitarios.


La industria farmacéutica es sin duda fundamental en el sistema de salud: para desarrollar, fabricar y distribuir de manera eficiente productos farmacéuticos. La industria de tecnologías médicas es sin duda fundamental en el sistema de salud: para desarrollar fabricar y distribuir dispositivos diagnósticos y terapéuticos. Pero no es fundamental ni para la formación continuada, ni para la asesoría en modelos de gestión de crónicos, ni en la creación de herramientas "2.0", ni en la organización de viajes. No son universidades, ni consultoras de Salud Pública, ni empresas de software, ni la agencia de viajes del Corte Inglés.


En el modelo actual, ampliamente criticado, las industrias biomédicas son como Juan Sin Tierra: recogen el diezmo (en forma de beneficios por la venta de sus productos) y luego lo distribuyen "filantrópicamente": un poco para los expertos (siempre que no vayan en contra de nuestros productos), un poco para los profesionales, un poco para las asociaciones de pacientes, un poco para enseñar a los sanitarios a usar twitter, etc, etc, etc…


Es un modelo posible, de hecho es el modelo imperante. Pero es un modelo que puede y debería cuestionarse. Sobre todo cuando no se necesita del diezmo filantrópico de Juan Sin Tierra para construir la blogosfera sanitaria.


La mayoría de los médicos aspiran a dirigir una unidad propia. Esto ha generado la proliferaciones de "unidades de menopausia", "unidades del niño hiperactivo", "unidades de hipertensión", "unidades de paliativos", etc, etc, etc….


Del mismo modo siempre ha habido, y en los últimos años han proliferado, profesionales del marketing que aspiran a ser directores de una unidad dentro de la multinacional de turno. Algunos han encontrado en "el Social Media" una oportunidad para ser "jefes". Para ello tienen que predicar en el desierto de sus propias compañías y convencer al director general de que eso del "twitter" es una buena inversión. Muchos fantasean en la intimidad de su hogar con montar su propia empresa de "marketing social media farmacéutico". Se han dado cuenta de que quien vive mejor en el sector es el "Key Opinion Leader", que habla con todos pero no se casa con ninguno. Así que montar su pequeña compañía y vender sus servicios a distintas multinacionales aprovechando su conocimiento del sector es un paso lógico. No es bueno ni malo, simplemente explico el contexto.


Pero antes de que todos esos profesionales del marketing haciendo carrera y gestión de su marca personal, irrumpieran en twitter y crearan blogs, ya existía una "blogosfera sanitaria". Ya se hacían KDDs, ya se "desvirtualizaban amigos". Algunos hasta ligaban por internet ¡Y sin necesidad de financiación de ningún tipo!.


No se trata por tanto de "llevarse el balón porque no me gusta el equipo en el que juego". No se trata de "cargarte el partido". Se trata simplemente de que desde el principio no jugamos el mismo partido. No somos ningún equipo, ni necesitamos serlo. Eramos un grupo de chavales amateur dando patadas a un balón, de una manera más o menos caótica. A veces incluso nos organizábamos para cosas concretas (gripe A: ante todo mucha calma, Mi vida sin tí). De manera natural atraíamos cierta audiencia. Pero de pronto llamamos la atención de un equipo de futbolistas profesionales (porque no olvidemos que ellos SI cobran por escribir en twitter) que tenían interés por estar en el terreno de juego por los motivos que ya he explicado. Eso sí, empezaron a dictar sus normas: "no crítica destructiva", "no mal rollo"… muchas de esas normas derivadas de su necesidad de evitar asustar a sus jefes... ¡incluso nos regalaban camisetas!.


Cuando el partido de fútbol se profesionaliza y se empiezan a establecer reglas no escritas, y a establecer "objetivos y metas" que se sitúan por encima de la propia diversión de los jugadores, es normal que los amateur se larguen. Monopolizar los espacios de generación de opinión es una estrategia clásica en los medios de comunicación de masas. Los profesionales de la publicidad conocen las técnicas para hacerlo. Tienen manuales de gestión de la crítica; de la "mala prensa".


Sin embargo internet cambia las reglas de juego. Los amateur pueden irse a jugar al descampado de al lado sin pedir permiso ni financiación a nadie; el recurso ancho de canal es infinito, de modo que la lucha está por el tiempo de atención (de ahí la obsesión de los profesionales del marketing por ganar followers y conseguir un buen posicionamiento en Google);


Y no solo pueden seguir jugando en otra parte, sino que pueden entrar en medio del campo de los profesionales para llamar la atención del público asistente sobre las contradicciones y lo aburrido de su juego.


La información ya no fluye por mangueras. Se distribuye por capilares. Por eso ni siquiera hace falta pisar la manguera de nadie, ni tiene demasiada importancia quien la tiene más larga.