viernes, 31 de agosto de 2012
Sobre el cheque escolar y la defensa de la libertad
Por otra parte, el análisis de las experiencias anglosajonas realizado en l'Institut de Recherche sur l'Économie de l'Éducation (IREDU) ha invalidado la relación neta entre autonomía y eficacia: «El discurso “liberal” de los años ochenta, estipulando que, liberados de su sujeción burocrática, los actores iban a desplegar una creatividad y una efectividad insospechadas está invalidado» (Meuret, Broccolichi y Duru-Bellat, 2001, p. 164).
También se ha comprobado errónea la suposición de que los centros que no satisfagan las expectativas de los consumidores cerrarán sus puertas: siguen abiertos, pero acogen a quienes son rechazados por las escuelas más selectivas (Duru-Bellat, 2004, p. 45). De este modo, se confirma otro dato, que la desectorialización como exigencia para acabar con la «clientela cautiva» está provocando una mayor polarización entre los centros más solicitados y los centros rechazados. En Francia, caso paradigmático en lo referente a esta situación, se observa que «el resultado global de la ampliación de la elección ha consistido en acentuar las diferencias entre collèges4 que se dirigen a distintas poblaciones »: por un lado, los que preparan a una élite para ingresar en los Liceos orientados al éxito intelectual y,por otro,los de los barrios pobres,que se dedican a enseñar a niños con dificultades (OCDE-CERI,1994,p. 158). Sin duda,hay padres que disponen de estrategias para hacer una buena elección, y otros que carecen de ellas.
Lo anterior no es más que un argumentario contra la libertad de elección como corrosivo para la igualdad. Está suficientemente documentado que favorece el rendimiento de los hijos de las familias acomodadas, bien pertrechadas de los medios –económicos, sociales y culturales– necesarios para poder hacer una buena elección y hacerse elegir por los centros más prestigiosos, propiciando con ello la extensión de un sistema basado en la diferenciación y la exclusión, legítimo, pero que, en opinión de Christian Laval (2004, pp. 243-244) actúa como un «mecanismo suplementario de reproducción de las clases especialmente temible».
La segregación social es una de sus consecuencias mejor estudiadas. La auspician tanto los comportamientos clientelistas de los propios centros, como los individualistas de los padres, aunque ambos están estrechamente relacionadas. Se reconoce que en el mercado educativo no sólo elige el consumidor, sino también el proveedor, el centro solicitado. Pero la lógica de mercado mira los resultados a corto plazo, y, en educación, la dificultad para conseguirlos se mitiga rechazando a los que son incapaces de lograrlos en el menor tiempo posible (alumnos con dificultades) y a quienes
pueden disuadir a electores cuyas cualidades potenciales podrían mejorar su imagen. Los centros practican el cream skimming seleccionando a los escolares no sólo por sus aptitudes, sino también por su condición social e, incluso, étnica. En Inglaterra, donde «el dinero sigue al alumno» y la asignación de fondos depende directamente del número de inscritos, «para atraer a las “buenas familias” las escuelas recurren cada vez más a medidas represivas expeditivas contra los alumnos perturbadores, e incluso flojos, cuya exclusión inmediata se decide por motivos que no son de extrema gravedad ». En Francia –de acuedo con la información que proporciona Laval (2004, p.
241)– «se amontonan las pruebas de comportamientos clientelistas y particularistas por parte de centros que rechazan las malas secciones». No es necesario abundar en esto. Los padres potencian este efecto segregador, unas veces porque buscando el bienestar de sus hijos eligen centros en los que encuentren compañeros de su mismo origen social y étnico –un criterio que propicia concentraciones escolares homogéneas en algunas zonas–, pero otras la elección de los padres persigue bien el éxito escolar –y optan por centros selectivos–, bien la homogeneidad social y étnica –e inscriben a sus
hijos en centros a los que acuden otros de su misma clase social o de su misma étnia. La «fuga de los blancos» de las escuelas frecuentadas por alumnos turcos, marroquíes y de origen extranjero, es una tendencia observada con frecuencia incluso en países de larga tradición en la elección escolar como Holanda. Pero no sólo en ellos, ya que los autores de un estudio sobre las reformas educativas en Nueva Zelanda, que en la década de los noventa aplicó la máxima libertad de elección, ponen de manifiesto la desigualdad que trajo consigo: «En el nuevo mercado de la educación, las escuelas con alumnos mayoritariamente blancos casi no daban abasto, mientras que la matrícula de las demás disminuía, pues no podían atraer a los profesores mejor calificados ni a los alumnos más motivados.
Además,el costo del transporte escolar perjudicó a las minorías» (Fiske y Ladd,2000, p. 34).
La concentración de inmigrantes y de alumnos con necesidades escolares específicas en «centros patera» o en «centros gueto» es, o puede ser, una consecuencia indeseada. Fiske y Ladd (2000, p. 34) consideran que «lo más probable es que la libre elección de los padres acentúe las disparidades en todas partes», porque «en todo medio en que impere la competencia unos tendrán éxito y otros fracasarán. Es la ley del mercado».Y este es uno de los corrosivos más perjudiciales para la integración y la cohesión social.
La libertad de elección escolar no puede descartarse de plano.Aunque las investigaciones no han mostrado una presión masiva de los usuarios para conseguir una mayor capacidad electiva (Meuret, Broccolichi y Duru-Bellat, 2001, pp. 273-274), existe un consenso básico sobre esa libertad, reconocido y amparado al máximo nivel legal. Esto, junto con su capacidad para generar desigualdades, requiere un pacto procedimental y político que respetando la libertad, proteja la igualdad, ya que ésta constituye una exigencia básica de la democracia.
Por eso, a la hora de lograr un pacto sobre la libre elección, debería tomarse como punto de partida el coste que supondría para el bienestar social. Las políticas de elección no deberían favorecer el beneficio privado a costa del colectivo, sino armonizar los derechos de los padres y las obligaciones de la Administración de promover la mejor educación para todos.
Es mejor buscar la eficacia de todas las escuelas y hacerlas aceptables a las familias, que incitarlas a elegir, ya que no sólo es menos costoso, sino que preserva los fines sociales de la educación.
Fuente: Igualdad y libertad de elección de centro docente: una cuestión polémica para un acuerdo necesario
martes, 28 de agosto de 2012
Himno de la atención primaria española
Cada vez que una nueva ministra de sanidad recibe el maletín ministerial (y digo ministra porque últimamente ese ministerio parece destinado a que pongan a "inútiles del partido" de sexo femenino por cubrir las cuotas) los profesionales sanitarios tiemblan. ¿Cuál será la nueva ocurrencia?.
La ocurrencia en este caso ha sido complicar un poco más si cabe la burocracia y pasar de la receta verde y roja a los distintos tramos de aportación.
Mis amigos que todavía pasan consultas se las prometían muy felices, pues el follón de tener que meter en la impresora recetas rojas o verdes según el paciente fuese o no pensionista (al margen de hacer a mano las recetas de los MUFACEs/ISFAS) había desaparecido y ahora servía cualquier color (y era la impresora la que imprimia el tramo al que pertenecía el paciente).
Pero aquello no era calma chicha, sino el ojo del huracán. Y la comunidad de Madrid se inventó la tremenda innovación tecnológica de "El Documento de Dispensación" que magistralmente explicó Rafa Bravo.
¿Adivinan quien tendrá que rellenar las tarjetitas con los datos de los pacientes (y a mano)?... lo han adivinado: Atención Primaria. Y no crean que bastará con hacerlo una vez por persona, sino que tendrá que ser renovada mensualmente, pues mensualmente van a revisar si el paciente pertenece a este u otro de los tramos que la Ministra se ha inventado.
Yo ya tengo un himno para cuando los médicos de familia tengan equipo olímpico:
El que quiera ser solidario que lo haga con su dinero
Tiene aparente lógica proponer que la solidaridad la ejerza cada uno con sus propios recursos, no con los ajenos o los comunes. De igual modo tendría mucha lógica que quienes facilitamos tales recursos con nuestros impuestos (nóminas públicas y transparentes) pudiéramos decidir a qué dedicarlos, o al menos, a qué no dedicarlos. Volvemos a la objeción, en este caso, la objeción fiscal, que nada tiene que ver con la voluntad o intención de no pagar, sino con la voluntad de decidir a qué deberían dedicarse mis impuestos.
¿Utopías? No más que la aplastante realidad, que permite a políticos negarse tres veces a sí mismos pocas madrugadas después de haberse comprometido con los ciudadanos en elecciones libres. Y no solo no pasa nada, es que lo hacen por nuestro bien. Gracias por el esfuerzo.
Leido en MEDFAM y replicado aquí por suscribir la reflexión letra a letra.
sábado, 25 de agosto de 2012
Cultivando futura fibromiálgicas con la publicidad
Cada vez que veo este anuncio pienso en el pico de "fibromialgia" (o la etiqueta que entonces sea socialmente aceptada) dentro de 30 años cuando se produzca el inevitable divorcio de este "matrimonio" entre María y Nico y la tal María tenga que ir a buscar al bar a su marido, el de la barriga peluda y cervecera:
Este habla de "padres reales" y literalmente afirma que hay que decir "adiós a las cenas románticas". Vamos que vete olvidándote de tu pareja, que ahora tienes un nuevo "compromiso":
También está la parte para el marido, donde se le dice que tendrá que decir "adiós al partido con los amigos", "a los planes improvisados"... en otras palabras que aquello es como una cárcel, y lógicamente con los años acabas en el bar, sobre todo si tu mujer parece tan comprometida con Nico que ya no tiene tiempo para cenas románticas:
¿Se han dado cuenta del inquietante detalle?... en ningún momento sale el padre y la madre juntos con el bebé.
La pregunta en publicidad es si ésta crea los estereotipos o usa los estereotipos para vender un producto. En este caso creo que simplemente usa (y refuerza) los estereotipos para vender colonia de bebés.
El tramadol o cualquier otra pastilla contra la fibromialgia no parece una manera muy eficiente de luchar contra estos estereotipos culturales mórbidos.
martes, 21 de agosto de 2012
Sobrevivir como qué
"Llega un momento en que todo país debe tomar una decisión. En el preciso momento en que el enemigo se aferra a su garganta. Entonces parece que el único modo de sobrevivir es emplear los medios de enemigo. Hay que sobrevivir como sea. Por encima de todo. Sin escrúpulos. En tal caso yo me pregunto: ¿sobrevivir como qué?. Una nación no es una roca. Tampoco es la prolongación de uno mismo. Una nación es la causa que defiende. Es aquello que defiende cuando defender algo es lo más difícil."
La nación "española" que algunos pretenden construir es para mí una nación de miserables.
domingo, 19 de agosto de 2012
¿Sería el dueño de Mercadona un buen ministro de economía?
En ese artículo El Mundo propone un hipotético gobierno compuesto por los empresarios más "exitosos" de Españistán.
Mucha gente en este país repite insistentemente el estúpido y erróneo mantra de que "un país debe ser gestionado como una familia". El mantra es promovido por distintos políticos de todos los partidos con la intención de dar explicaciones sencillas al problema de la crisis ("hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", "no se puede gastar más de lo que se ingresa", etc, etc).
La pedagogía política está bien, como la pedagogía de un profesional sanitario a un paciente y adaptarse al nivel de conocimientos del paciente (o ciudadano) es buena cosa. Excepto cuando a base de simplificar se están contando mentiras o estupideces.
Que un pais no es una empresa lo explica muy bien Krugman en un artículo titulado "A country is not a company" que se estudia en MBAs de todo el mundo.
Y para muestra un botón. Pongamos el caso de Juan Roig, el dueño de Mercadona.
Roig es frecuentemente alabado por ser un empresario español de éxito que "genera empleo".
Hasta ahí todo correcto. Ser un empresario de éxito está bien, y si además generas empleo pues mejor. El problema es cuando el empresario, alentado por su merecido éxito en el mundo de los negocios, se ve capacitado para dar lecciones de como se debe llevar la economía de un país (o incluso dar lecciones de moral sobre "ética del trabajo").
Dice el artículo de "El Mundo" que la empresa de Roig factura 17.831 millones de euros y que ha generado 6.500 empleos.
A primera vista lo de generar 6.500 empleos suena muy bien. Así que el taxista promedio de este país puede pensar que lo mejor sería ponernos en manos de Roig (o hacer caso de sus consejos) para reducir el desempleo.
Pero si damos por ciertas las cifras la primera pregunta que una persona con algo de espíritu autocrítico sería: ¿cuánto tiene que ingresar Roig para generar un puesto de trabajo?.
La respuesta: 17.831 millones de euros entre 6.500 trabajadores = 2,74 millones de euros de facturación al año.
Si España funcionase como un enorme Mercadona, para tener pleno empleo (población activa española de 23,1 millones de personas) tendríamos que vender botellas de leche Hacendado por valor de 63.000.000.000.000 €, es decir 63 millones de millones de euros, algo así como una facturación percápita de 1,3 millones de euros.
Podemos comparar eso con el escaso millón de millones de euros que constituye el PIB español, y los escaos 23.000€ de renta per cápita para concluir que si España funcionara como un Mercadona entonces sí que estaríamos comprando yogures hacendado "por encima de nuestras posibilidades".
Algunos dirán que asumo que no hay exportaciones, pero es que Mercadona hasta donde sé, vive del mercado interno no de las exportaciones, y aún en el caso de exportar el 100% de la producción de esa supuesta República Española de Mercadona estaríamos hablando de unas rentas per cápita de 1,3 millones de euros (10 veces superior a la de Qatar, pais exportador de petroleo).
El problema de fondo es como bien explica Krugman en su recomendable artículo que el empresario (o las empresas) se enfrentan a sistemas abiertos, es decir, son lo suficientemente pequeñas con respecto al tamaño total de la economía que se pueden permitir el lujo de crear solo 6.500 empleos mientras facturan 18.000 millones de euros (de los cuales se quedan una parte como plusvalía para el capital).
La extrapolación de ese modelo de generación de trabajo a nivel macroeconómico (donde hablamos de sistemas cerrados, finitos) es una tontería. Por mucho que suene bonita a las mentes simples.
Actualización:
me dicen por ahí que el número total de puestos de trabajo directos de Mercadona es de 70.000 personas.
Eso hace que tengamos que recalcular las cifras:
17.831 millones de € / 70.000 trabajadores = 255.000 € al año por puesto de trabajo directo.
Extrapolando a la población activa (23,1 millones de personas) nos da 5,9 millones de millones de euros, que sería una renta per cápita de 128.000 €.
Otros lectores del blog argumentan que en realidad Mercadona ha generado 60.000 puestos de trabajo directos y 400.000 indirectos, es decir 460.000 puestos de trabajo. Esto daría:
17.831 millones de € / 460.000 trabajadores = 38.673 € por puesto de trabajo creado (directa o indirectamente).
Extrapolando a población activa (23,1M) serían 0,9 millones de millones lo cual efectivamente se ajusta a la realidad.
El truco está, claro, en que para estimar esos 400.000 puestos de trabajo "indirectos", lo que seguramente se haya hecho es hacer el cálculo al revés (y por eso encaja).
Lo incorrecto sería en este caso atribuir al dueño de Mercadona el mérito de generar los 400.000 puestos de trabajo indirectos, pues aunque Mercadona no existiese, esos proveedores servirían a otros (o venderían directamente sus productos a los clientes finales).
Volveríamos a caer en el mismo error: mezclar lógicas de sistemas abiertos con sistemas cerrados.
La conclusión sigue siendo por tanto la misma que la de Krugman: lo que funciona para una empresa no tiene nada que ver con lo que funciona para un país.
